La llegada del Papa Juan Pablo II a Salta sigue generando piel de gallina a 39 años de aquel 8 de abril de 1987, cuando el “Papa viajero” bajó del avión en el aeropuerto salteño y horas después desató una marea humana en el Hipódromo de Limache. En solo poco más de 12 horas, el Pontífice marcó un antes y un después para miles de fieles que lo vieron de cerca en la provincia. La Iglesia local recuerda que todo empezó con gestiones silenciosas, promesas en el Vaticano y una peregrinación masiva que se jugó el todo por el todo para que el Papa pisara suelo salteño.
El día que el “Papa viajero” revolucionó Salta
La visita del Papa Juan Pablo II a Salta el 8 de abril de 1987 no fue una parada más en su agenda: fue la primera vez que un Pontífice llegó a la provincia y se arrodilló ante las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro. Aquel miércoles, el avión papal tocó pista en el entonces aeropuerto El Aybal y desde ese momento la ciudad se transformó en un hervidero de gente, rezos y banderas.
Minutos después de su arribo, el líder de la Iglesia católica se trasladó hacia el Hipódromo de Limache, donde lo esperaba una multitud que había pasado la noche haciendo fila, muchos con chicos en brazos y banderitas de papel. Testigos de esa jornada recuerdan que, cuando el vehículo papal apareció, se escuchó un grito generalizado y más de uno terminó llorando de la emoción.
La permanencia del Papa Juan Pablo II en Salta duró poco más de 12 horas, pero en ese tiempo logró recorrer puntos clave y dejar una fuerte marca en la memoria religiosa de la provincia. Su paso fue catalogado como un hecho histórico cuyo recuerdo “perdura” y gana peso con los años, según señalan quienes estuvieron en la organización de aquella jornada.
Las gestiones secretas que abrieron las puertas del Vaticano
Para que el Papa Juan Pablo II pusiera un pie en Salta no alcanzó solo con el deseo: hubo un operativo diplomático y religioso que empezó mucho antes. El 14 de enero de 1986, el entonces gobernador Roberto Romero viajó a Roma junto a su esposa Elena Di Gangi y pidió una audiencia en el Vaticano. En ese encuentro, le planteó al Pontífice, en nombre de los católicos salteños, que incluyera a la provincia en su viaje a la Argentina previsto para 1987.
Según reconstrucciones de aquella reunión, el Papa escuchó el pedido “con su natural sencillez” y respondió con cordialidad. En ese momento aseguró que tendría en cuenta la solicitud y habló de su “especial afecto” por la comunidad católica de Salta, “tan rica en fe cristiana”. Esa frase fue tomada como una señal de esperanza por la delegación local.
A partir de ese guiño, comenzó a armarse una movida mucho más grande: la idea de organizar una peregrinación específica desde Salta hacia el Vaticano, con un objetivo clarísimo, conseguir un compromiso más firme para que la provincia estuviera sí o sí en la agenda papal de abril de 1987. Con el correr de los meses, se definieron detalles, se completaron papeles y se armó la comitiva.
La peregrinación salteña que buscó el “sí” definitivo del Papa
El 8 de octubre de 1986, despegó del aeropuerto El Aybal, hoy llamado Martín Miguel de Güemes, un vuelo cargado de fe: unos 300 peregrinos salteños partieron rumbo a Roma. En ese avión viajaban sacerdotes, funcionarios, laicos referentes, periodistas, sindicalistas y representantes de pueblos originarios, todos con la misma meta, lograr que el Papa Juan Pablo II mirara hacia Salta.
La delegación estuvo encabezada por el entonces arzobispo de Salta, Moisés Julio Blanchoud, quien se puso al frente de la comitiva durante toda la estadía en la Santa Sede. Una semana después, el 15 de octubre de 1986, el Papa recibió oficialmente a los salteños en el Vaticano. En esa audiencia, le entregaron un álbum con alrededor de 500 firmas que pedían que honrara a la provincia con una visita en abril de 1987.
Tras el encuentro, los presentes contaron que regresaron convencidos de que el viaje no había sido en vano y que las gestiones estaban bien encaminadas para lograr la presencia del Pontífice. Ese proceso terminó de concretarse en la madrugada en que, por primera vez, un Papa se detuvo a orar frente al Señor y la Virgen del Milagro en Salta.


Recordamos la visita del Papa Juan Pablo II que marcó a Salta