La Rotonda del Peregrino, en Limache, reunió a cientos de personas durante la noche previa a la procesión del Señor y la Virgen del Milagro. Por quinto año consecutivo, peregrinos, vecinos y familias participaron de la vigilia, donde se encendieron más de 2.500 velas. Jóvenes, adultos mayores y niños pequeños compartieron momentos de oración, silencio y abrazos alrededor de las luces.
El viento apagaba algunas llamas, pero los presentes colaboraban para volver a prenderlas o protegerlas. También se acercaron vecinos que no habían hecho largos recorridos, con el objetivo de acompañar a los peregrinos que llegaron a Salta tras varios días de camino.
Las velas reunieron pedidos, recuerdos y agradecimientos
Entre quienes asistieron se observó a un niño con las manos juntas y la mirada hacia arriba. Cerca, una mujer lloraba mientras resguardaba la llama de su vela. También había un hombre mayor, apoyado en un bastón, que se inclinó para acercar su mano a una de las luces encendidas.
A pocos metros, varios chicos repetían los gestos de sus padres y se aproximaban a las velas. Algunas personas permanecieron sin hablar frente a las luces, mientras otras rezaron o se abrazaron durante minutos de oración vividos de manera individual.
La Rotonda del Peregrino recibió a familias y caminantes
La convocatoria incluyó a personas de distintas edades y procedencias. Familias con niños pequeños compartieron el espacio con jóvenes y adultos mayores, en una reunión donde cada participante acudió por motivos personales que no siempre fueron expresados.
La vigilia se realizó nuevamente alrededor de las velas encendidas antes de la procesión del Señor y la Virgen del Milagro.


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