En una finca rural cerca de Metán aparecieron más de una docena de vacas muertas en apenas 17 días y el dueño apuntó a una presunta contaminación con agroquímicos en el río Yatasto, donde el ganado tomaba agua. La Policía Rural y Ambiental, junto a criminalística, ya trabaja en la zona de Palo Blanco para intentar establecer qué provocó la mortandad y cuánto riesgo habría para otras fincas que también usan ese mismo cauce.
Vacas muertas en serie en una finca de Metán: investigan qué pasó
La historia arrancó en una finca ubicada a unos 28 kilómetros al este de Metán, sobre la ruta provincial 45, donde en los últimos 17 días comenzaron a aparecer 14 vacas muertas de razas bonsmara y bradford. El dueño del campo, el productor ganadero Atilio Signorelli Caro, fue contando uno por uno a los animales sin vida hasta que decidió hacer la denuncia formal.
Signorelli Caro, que lleva cuatro décadas dedicado a la ganadería, calculó que la pérdida supera los 18 millones de pesos, solo por el valor de las vacas muertas. Según detalló, todos los animales pertenecían a razas de alto rendimiento y estaban en buen estado antes de llegar hasta la zona del río para tomar agua.
Tras su presentación, una comisión de la Policía Rural y Ambiental de Rosario de la Frontera se presentó en el lugar junto a personal de criminalística y efectivos de la Comisaría 1ª de Metán. Las actuaciones se concentran en la zona del río Yatasto, en el paraje Palo Blanco, donde se movía el rodeo que terminó con varios ejemplares muertos.
Los peritos comenzaron a recorrer la orilla del río y los sectores donde el productor marcó los puntos donde halló a las vacas muertas o agonizando. Además, se habrían tomado registros fotográficos y se analizaba la posibilidad de hacer estudios sobre el agua que consume el ganado y las familias de la zona, aunque esos resultados aún no fueron informados.
El productor apuntó al río Yatasto y habló de agroquímicos
En medio del impacto por las vacas muertas, el propio Signorelli Caro contó qué observó en los días previos en la zona de Palo Blanco. Según su testimonio, “desde hace varios días lavan máquinas fumigadoras y luego cargan agua del río Yatasto, en la zona de Palo Blanco”, justo en el sector que abastece de agua a su finca y a otros campos cercanos.
El ganadero relató que las vacas bajaban hasta el cauce del río para beber y, al poco tiempo, algunas aparecían tiradas sin vida. “Las vacas iban hacia el río a tomar agua y luego comenzaron a morir”, sostuvo, vinculando directamente la secuencia de animales muertos con el uso del agua del río.
Con el correr de los días, el productor comenzó a registrar con fotos lo que pasaba en el lugar. “Estábamos investigando las causas hasta que pudimos confirmar hoy, con registros fotográficos, que estaban contaminando el agua con agroquímicos por las maniobras que son totalmente prohibidas y es un atentado a la vida y al medio ambiente”, afirmó, en referencia a las tareas de lavado de las máquinas fumigadoras.
Además, recordó que no es la primera vez que sufre situaciones graves en el campo, ya que en otras oportunidades denunció el accionar de cuatreros dentro de su establecimiento. En este caso, sin embargo, su alarma se centró en el agua del río Yatasto y el posible alcance de la contaminación hacia otras fincas.
Llamado al 911, vaca agonizando y preocupación por más campos
Al notar que seguían apareciendo vacas muertas y que incluso algunas se desplomaban dentro del agua, Signorelli Caro decidió comunicarse con el sistema de emergencias. “Llamé a las 12.47 de hoy al 911 de la Policía de Metán, pero me dijeron que había un siniestro vial y que había un solo móvil para desplazarse, por lo que todavía no fueron”, relató el productor sobre ese momento, mientras en su campo todavía quedaba una vaca agonizando tras beber en el río.
El denunciante remarcó que en el área afectada no solo está su establecimiento, sino varias fincas que también usan el agua del Yatasto. “Esto es muy grave porque en la zona hay varias fincas y la gente usa el agua para consumo humano y de sus animales”, señaló, y agregó que desde hacía días sentían “un fuerte olor a podrido en el agua”, que atribuyó a una posible mortandad de peces río abajo.
En sus declaraciones, el productor cuestionó la forma en que se estarían manejando los productos utilizados en tareas agrícolas y pidió controles sobre las prácticas observadas a la orilla del río. “Esto se debería controlar porque no pueden manipular agroquímicos de esa manera irresponsable y lavar máquinas en un río. Los organismos deben hacer sus trabajo”, afirmó, mientras continuaba la investigación oficial por la seguidilla de vacas muertas en la zona de Palo Blanco.

