Donald Trump se metió de lleno en el vuelo histórico de Artemis II de la NASA y, en una comunicación telefónica directa desde la Casa Blanca, felicitó a los cuatro astronautas mientras todavía daban vueltas alrededor de la Luna, incluyendo el sobrevuelo del lado oculto. La charla se produjo cuando la nave seguía en el espacio, a varios días del regreso previsto a la Tierra, y el presidente no solo los llenó de elogios, sino que también los invitó formalmente a una visita a Washington. En plena misión, Trump aprovechó para mezclar épica espacial, política y su propio sello personal.
Trump interrumpe el viaje de Artemis II con una llamada cargada de elogios
La llamada se organizó desde el Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston, y fue coordinada por el administrador Jared Isaacman, que ofició de puente entre la cabina de mando de Artemis II y el salón donde esperaba Donald Trump. Del otro lado de la línea estaban Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la agencia espacial estadounidense, junto al canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. La comunicación se dio cuando la nave todavía estaba en trayectoria lunar y la tripulación seguía completando maniobras clave.
Según se escuchó en la transmisión oficial, Trump arrancó sin vueltas: “Hoy han hecho historia y hacen que América esté orgullosa. No hay nada como lo que están haciendo al orbitar la Luna por primera vez en 50 años. Los humanos nunca han visto algo parecido a lo que están haciendo en una nave espacial tripulada”. Con esa frase marcó de entrada el tono de la charla, mezclando orgullo nacional, épica espacial y la idea de que el momento quedará registrado como un hito del programa.
Mientras la nave de Artemis II seguía su recorrido alrededor del satélite natural, el presidente insistió varias veces en la magnitud histórica del vuelo. Para él, esta misión de la NASA marca el regreso de Estados Unidos a la gran liga de la exploración humana del espacio profundo, y remarcó que se trata del primer sobrevuelo tripulado de la Luna en medio siglo. A lo largo de la comunicación, dejó en claro que quería hablar en vivo con los astronautas antes de que la misión completara el retorno.
El plan lunar que Trump ató a Marte y a la bandera en la superficie
En medio de los saludos, Trump aprovechó para meter un mensaje político sobre la competencia global por volver a la Luna y llegar más lejos. Dijo que el vuelo de Artemis II “allana el camino para el regreso de Estados Unidos a la superficie lunar” y lo ubicó dentro de un plan más amplio que incluye plantar otra vez la bandera norteamericana y “establecer presencia permanente en la Luna”, con la vista puesta luego en misiones hacia Marte. La NASA, por su parte, explicó que esta misión es una prueba general para todo eso.
En esa línea, el presidente remarcó que los cuatro astronautas “han inspirado al mundo” y que “todos los están mirando”. Según su propia frase, “Luego finalmente haremos el viaje a Marte y eso será muy emocionante”. El mensaje apuntó a mostrar que lo que hace Artemis II no es un viaje aislado, sino la antesala de una serie de operaciones más ambiciosas en la superficie lunar y, más adelante, en el planeta rojo.
La NASA detalló que Artemis II es la primera misión tripulada en 50 años que vuelve a orbitar la Luna y la definió como un ensayo central para las futuras bajadas a la superficie. La nave hizo un sobrevuelo del lado oculto del satélite y tomó imágenes de “paisajes orientales que ningún humano ha visto antes”, según contó su comandante Reid Wiseman. Esas tomas, junto con otros datos técnicos, serán usadas para ajustar rutas de descenso, tiempos de permanencia y logística para estancias más largas en territorio lunar.
Además, el programa espacial estadounidense anticipó que toda la información recolectada en este vuelo servirá como insumo directo para las próximas etapas del plan Artemis: parámetros de navegación, comunicaciones, seguridad y planeamiento de infraestructura. El objetivo que se mencionó es poder sostener una presencia estable en la Luna y, desde ahí, apoyar vuelos de mayor alcance, en especial hacia Marte, siguiendo la proyección de la agencia.
Lo que vieron los astronautas al cruzar la cara oculta
Cuando Trump tomó confianza en la charla, quiso saber qué sintió la tripulación al pasar por detrás de la Luna, en esa zona donde la nave de Artemis II pierde por un rato la comunicación directa con la Tierra. Ante esa pregunta, Reid Wiseman contó que en uno de los tramos vivieron una escena que él mismo definió como inesperada: “La sorpresa del día: acabábamos de salir de un eclipse. Podíamos ver la corona del Sol, y luego podíamos ver cómo la alineación de planetas se formaba junto con Marte”. Según relató, todos comentaron en ese momento lo entusiasmados que estaban con la idea de ver a la humanidad como una especie “de dos planetas”.
Victor Glover también dio su versión de lo que fue quedar sin contacto mientras la nave avanzaba por la cara oculta. Consultado por el presidente sobre esa fase, respondió que estuvo concentrado en registrar observaciones científicas y en tareas de misión. “Estaba grabando observaciones científicas y estábamos ocupados. Debo decir que fue bastante agradable”, explicó. Sus palabras reforzaron la imagen de una tripulación con la agenda cargada de trabajos técnicos, incluso en los minutos más tensos del vuelo.
Emoción, liderazgo espacial y la postal de la Tierra que marcó a la tripulación
Durante la comunicación, Trump hizo foco en el costado simbólico del viaje. Señaló que Artemis II retoma, después de décadas, la experiencia de circunnavegar la Luna con personas a bordo y afirmó que esta hazaña “consolida” lo que definió como liderazgo estadounidense en la exploración del espacio profundo. Insistió en que el país busca una “presencia sostenida” más allá de la órbita terrestre y que la intención es que ese liderazgo atraiga a otros Estados interesados en sumarse a los proyectos conjuntos.
Christina Koch, una de las astronautas de la NASA, puso el acento en el momento en que volvieron a ver el planeta después del tramo de sombra. “Uno de los mayores momentos destacados fue regresar desde la cara oculta de la Luna y tener los primeros vistazos del planeta Tierra nuevamente después de estar sin comunicación durante unos 45 minutos”, relató. Para ella, esa imagen sirve como recordatorio de “qué lugar tan especial tenemos” y de la importancia de que su nación “trabaje para liderar y no seguir en la exploración del espacio profundo”.
En paralelo, la propia tripulación señaló que esa mezcla de imágenes, maniobras y silencios de radio es parte de lo que vuelve tan particular al viaje de Artemis II. Desde la NASA remarcaron que la experiencia en tiempo real de los astronautas, sumada a los datos técnicos que envía la nave, es clave para corregir y pulir cada paso de las misiones que vendrán después, tanto sobre la superficie lunar como en eventuales rutas hacia Marte, tema que Trump volvió a mencionar varias veces durante la conversación.
Canadá, la cooperación internacional y la promesa de una foto en la Casa Blanca
Otro momento fuerte del cruce fue cuando le dieron la palabra a Jeremy Hansen, representante de Canadá en la tripulación. El astronauta habló “en nombre de Canadá” y destacó el papel de Estados Unidos como motor de proyectos compartidos. Dijo que el “liderazgo espacial” del que había hablado Trump por parte de su país “realmente es extraordinario” y subrayó que cuando una nación se propone grandes objetivos “arrastra a otros países con ella”, permitiendo que otros puedan sumar sus capacidades a metas como “establecer una presencia en la Luna y, eventualmente, ir a Marte”.
Hansen sostuvo que los canadienses se sienten muy orgullosos de formar parte del programa Artemis II de la NASA y remarcó que esa participación se enmarca en una decisión consciente de trabajar con el ejemplo y de abrir la puerta a colaboraciones internacionales. Sus palabras se alinearon con el mensaje de la agencia espacial, que presentó la misión como un esfuerzo conjunto entre distintos equipos técnicos y científicos distribuidos en varios países y centros de control.
Ante ese agradecimiento, Trump respondió con elogios a la cooperación y destacó la inclusión de un tripulante canadiense en el viaje. En varios tramos volvió sobre la idea de valentía y capacidad técnica de los cuatro astronautas de Artemis II: “Son muy valientes. Tienen mucho valor al hacer lo que están haciendo, mucha valentía y mucho, mucho genio”. Según aclaró, esa mención alcanzaba tanto a la tripulación como a los equipos que siguen el vuelo desde tierra.
“Les voy a pedir autógrafos”: la invitación a la Casa Blanca
En el tramo final de la llamada, Trump lanzó el anuncio que más ruido hizo: invitó formalmente a los cuatro astronautas de Artemis II a la Casa Blanca para cuando regresen a la Tierra. Informó que Jared Isaacman, administrador de la NASA, será quien acompañe a la tripulación hasta la sede presidencial después del aterrizaje. “Les pediré su autógrafo. Porque realmente no pido autógrafos a menudo, pero ustedes se lo merecen”, les dijo el presidente, que también agregó: “De verdad son algo excepcional. Todo el mundo está hablando de esto, y espero con ansias tenerlos en la Oficina Oval en la Casa Blanca, y celebraremos sus increíbles logros y pruebas”.
En otro pasaje, el mandatario aludió a su agenda y dejó en claro que priorizará el encuentro. Señaló que ha estado “bastante ocupado”, pero afirmó que “absolutamente” encontrará el tiempo para recibirlos y darles “un gran saludo en nombre del pueblo estadounidense”. Al cerrar la conversación, Trump volvió a repetir que lo que están haciendo “no tiene comparación” y que al orbitar la Luna “por primera vez en más de medio siglo” también batieron “el récord histórico de la mayor distancia del planeta Tierra”, según su propia descripción durante el contacto con la tripulación.

