Donald Trump volvió a sacudir el tablero mundial: frenó por 2 semanas los ataques contra Irán que ya estaban listos para despegar, pero avisó que la tregua depende de que Teherán reabra por completo el estrecho de Ormuz, el paso por donde sale cerca de una quinta parte del petróleo que se mueve en el planeta. El mensaje lo lanzó por Truth Social, cuando faltaba alrededor de una hora y media para que se cumpliera el ultimátum que él mismo había marcado desde Washington.
Según explicó el propio Trump, la suspensión de los bombardeos contra infraestructuras estratégicas iraníes se decidió a último minuto, mientras seguía la escalada regional y el mundo miraba qué iba a pasar con los ataques prometidos. En paralelo, Irán aceptó un alto el fuego acotado y confirmó que levantará las trabas en Ormuz durante el mismo lapso de 2 semanas que pidió la Casa Blanca para esta tregua militar.
El freno a la ofensiva abrió una fase de negociación acelerada, donde se mezclan la presión por el petróleo, los movimientos militares y las jugadas políticas entre Estados Unidos, Irán, Pakistán e Israel. La decisión, tomada por el presidente norteamericano y comunicada el mismo día del ultimátum, ya impactó en los precios internacionales del crudo y en las discusiones públicas, tanto en los grandes medios como en redes sociales.
Trump congela los ataques contra Irán pero ata todo a Ormuz
Trump confirmó que los ataques contra Irán quedan congelados por 2 semanas, pero condicionó esa tregua a una reapertura “completa, inmediata y segura” del estrecho de Ormuz. El anuncio salió por Truth Social y dejó en claro que no se trata de un retiro definitivo, sino de una pausa con reloj en cuenta regresiva y con exigencias muy concretas para Teherán.
El mandatario detalló que la marcha atrás con los bombardeos se dio después de gestiones de Pakistán, que se transformó en canal clave entre Washington y las autoridades iraníes. Trump mencionó contactos directos con el primer ministro Shehbaz Sharif y con el jefe del Ejército, Asim Munir, quienes le pidieron correr la ofensiva que estaba prevista para después del vencimiento del plazo que él mismo había fijado para los ataques.
Antes de congelar los planes militares, Trump venía marcando un límite muy claro: había dado tiempo hasta las 20:00 hora de Washington para que Irán habilitara sin trabas el paso por Ormuz, bajo amenaza de golpear centrales eléctricas, puentes e instalaciones críticas. Incluso había deslizado que podía “devolver a Irán a la Edad de Piedra”, frase que quedó girando fuerte en la discusión pública y multiplicó la tensión internacional.
La decisión de frenar, aunque sea por 2 semanas, llega mientras la crisis entre Estados Unidos e Irán venía escalando con cada declaración y cada movimiento militar, y volvió a poner en el centro del mapa al estrecho de Ormuz, el punto exacto donde se cruzan los intereses energéticos y las amenazas de ataques que pueden cambiar mercados en horas.
Tregua a contrarreloj y una propuesta iraní de 10 puntos
Trump presentó este parate en los ataques como un “alto el fuego bilateral” y aseguró que las delegaciones de ambos países están “en una etapa muy avanzada hacia un acuerdo definitivo”. Según su versión, las 2 semanas servirán para “finalizar y consumar” ese posible entendimiento, siempre que Irán mantenga su parte en la reapertura de Ormuz.
En ese marco, Washington recibió una propuesta iraní de 10 puntos, también a través de Pakistán. Trump contó que el documento incluye el cese de hostilidades, reglas claras de navegación segura por el estrecho de Ormuz —que hasta ahora seguía parcialmente cerrado— y la eliminación de sanciones económicas sobre Teherán. De ese combo dependerá que la tregua por los ataques no se rompa apenas termine el plazo.
Trump dijo que ya habría coincidencias en la mayoría de los puntos en discusión y que el conflicto con Irán “se encuentra próximo a su resolución”. Luego de suspender los bombardeos y de que se confirmara que el estrecho será reabierto por 2 semanas, el presidente habló de “un gran día para la paz mundial!” y aclaró que “‘permaneceremos cerca’ para asegurarnos de que todo salga bien”.
Del lado iraní, las autoridades aceptaron el alto el fuego impulsado desde la Casa Blanca y comunicaron que levantarán las restricciones en Ormuz durante el mismo período que dura la tregua militar. Sin embargo, remarcaron una frase que encendió alarmas: pese a la reapertura del corredor marítimo y el cese de ataques, “la guerra no terminó”.
Ormuz, el cuello de botella del petróleo y la reacción de Israel
El estrecho de Ormuz es un paso tan angosto como sensible: por ahí circula alrededor del 20% de los embarques de petróleo del mundo, y cada amenaza de ataques o cierres pega directo en el precio del barril. La restricción parcial del tránsito, aplicada tras el estallido del conflicto, disparó temores por el suministro global y el encarecimiento del crudo en plena tensión entre Washington y Teherán.
Con la aceptación iraní de la tregua y el anuncio de que el paso se reabrirá por 2 semanas, el mercado reaccionó al instante: el Brent se desplomó más de 13% y bajó de los 95 dólares. La Casa Blanca, con Trump al frente, afirmó además que Estados Unidos colaborará para “descongestionar el tráfico” en Ormuz, con el objetivo de normalizar el flujo de petróleo a través de ese corredor clave.
Mientras tanto, otros jugadores regionales empezaron a acomodarse frente a la pausa en los ataques contra Irán. Israel informó que acatará la decisión de Washington de posponer el ultimátum sobre infraestructuras iraníes y que se sumará al alto el fuego de 2 semanas. Una fuente citada por el diario Haaretz, sin identificar por nombre, indicó que Tel Aviv “respetará el alto fuego con Irán”, aunque dejó trascender que no están del todo conformes con los términos.
Según esa misma fuente, la conducción israelí planteó que le hubiera gustado “haber logrado más objetivos en la guerra” antes de que empezara la tregua. También aclaró que el respaldo al acuerdo entre Estados Unidos e Irán no incluye al Líbano, lo que deja una parte del tablero regional todavía abierta y pendiente de lo que pase una vez que se cumplan las 2 semanas definidas por Trump para este freno a los ataques ligados al control de Ormuz.

