Donald Trump volvió a sacudir el tablero mundial al defender el aumento del petróleo y el fuerte golpe al bolsillo que ya sienten los estadounidenses por la guerra con Irán. Mientras Wall Street se tiñó de rojo con caídas cercanas al 1,5%, el precio de la nafta se disparó un 16% en apenas una semana, en un contexto donde el crudo superó los 100 dólares el barril y la tensión militar en Medio Oriente no para de crecer. En sus redes, el mandatario aseguró que este encarecimiento es “un precio muy pequeño” frente al objetivo de destruir la supuesta amenaza nuclear iraní.
Trump minimizó el aumento del petróleo en plena guerra con Irán
El mensaje del presidente de Estados Unidos apareció en medio de un clima financiero enrarecido: los principales índices de Wall Street cerraron con retrocesos cercanos al 1,5%, al tiempo que la nafta en ese país acumuló un aumento del 16% desde que arrancaron los combates hace una semana, ubicándose en torno a los 3,45 dólares por galón. Todo esto se da en un marco de extrema volatilidad atada al precio internacional del petróleo y a la incertidumbre que generó la guerra contra Irán y sus posibles derivaciones.
A pesar de ese escenario, Trump decidió salir por su propia plataforma Truth Social y doblar la apuesta. Allí sostuvo que “el aumento a corto plazo de los precios del petróleo, que caerán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear de Irán, es un precio muy pequeño a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo”. Cerró su mensaje con una frase que generó más ruido: “¡Solo los tontos pensarían lo contrario!”.
Para el mandatario, la suba del crudo no llegó para quedarse. Según su mirada, se trataría apenas de un sacudón transitorio que se revertiría cuando, de acuerdo a su planteo, se logre desmantelar por completo las capacidades nucleares de Irán. Sus palabras se conocieron mientras crecía el enojo de consumidores y analistas que observan cómo el aumento golpea directo en combustibles, transporte y precios internos.
Lejos de suavizar el tono, Trump insistió con la misma idea y repitió que se trata de “un muy pequeño precio que hay que pagar para Estados Unidos y el mundo, la seguridad y la paz”. Con eso buscó responder a las críticas por el impacto de la guerra sobre el costo de vida, los combustibles y el humor de los mercados. Además, volvió a calificar de “tontos” a quienes cuestionan que se justifique el aumento del petróleo en nombre de la ofensiva militar contra Irán.
El crudo superó los 100 dólares y los mercados tiemblan por la guerra
Mientras se multiplicaban las declaraciones desde la Casa Blanca, los números del mercado internacional mostraban la otra cara de la historia. El barril de West Texas Intermediate (WTI), referencia clave para Estados Unidos, saltó por encima de los 100 dólares y llegó a rozar los 110 dólares, en lo que fue su primera incursión sobre ese umbral desde 2022. La jornada estuvo atravesada por el miedo global a una escalada mayor de la guerra en Medio Oriente y a cómo puede afectar las rutas estratégicas de suministro de petroleo.
En paralelo, el Brent, el marcador mundial más seguido, también se disparó y trepó por arriba de los 105 dólares el barril, con subas de hasta el 15% frente a días anteriores. Estos movimientos se dieron en un cuadro de máxima tensión geopolítica, con cierres parciales en corredores clave como el estrecho de Ormuz y recortes de producción en varios países del golfo Pérsico, lo que alimentó dudas contundentes sobre la estabilidad del flujo de crudo hacia los principales mercados.
Frente a este panorama, desde el área energética del gobierno estadounidense intentaron llevar algo de calma. El secretario de Energía, Chris Wright, sostuvo que la administración no tiene en sus planes ataques directos contra la infraestructura petrolera iraní, marcando una diferencia con los bombardeos que Israel habría realizado recientemente sobre depósitos de combustible en Teherán. Según explicó, la intención oficial es evitar un corte mayor de la oferta mientras sigue adelante la ofensiva bélica.
Promesas de que el impacto del aumento será “limitado”
Wright aseguró además que los cambios en el abastecimiento de petróleo serían, según su evaluación, acotados en el tiempo. Rechazó de plano un escenario de desabastecimiento en el hemisferio occidental y afirmó que, incluso con la guerra en marcha, la producción mundial seguiría alcanzando para cubrir el consumo actual. “En el peor de los casos, esto durará unas semanas, no meses”, afirmó el secretario de Energía, al remarcar que la situación no se traduciría en una crisis prolongada de oferta.
Al mismo tiempo, la administración estadounidense abrió un frente de negociación con las grandes navieras del mundo para reforzar la seguridad de los barcos que cruzan el golfo Pérsico. Entre las medidas que se barajan aparece el despliegue de escoltas militares para los primeros buques tanque que retomen el paso por las zonas más complicadas por la guerra. Según fuentes oficiales, también se analizan alternativas como una flexibilización parcial de sanciones a productores rusos y la creación de esquemas especiales de reaseguro para operaciones ligadas al comercio de hidrocarburos.
Irán, que según estimaciones oficiales representa alrededor del 4% de la producción mundial de crudo, ya venía limitado desde hace años en sus ventas externas por distintas sanciones internacionales. Aun así, continuaba enviando petróleo sobre todo hacia China. Ahora, a esas restricciones se le suma el impacto directo de la guerra y las trabas en las rutas marítimas de la región, lo que complica todavía más su capacidad de exportar.
Las tensiones vinculadas a la infraestructura energética tampoco se reducen al territorio iraní. En los últimos días, autoridades de la región denunciaron un intento de sabotaje contra el yacimiento saudí de Shaibá, un complejo que aporta alrededor de un millón de barriles diarios. Este hecho reavivó el temor a nuevos ataques contra instalaciones petroleras en países vecinos y se sumó a la preocupación general por la fragilidad de toda la cadena de suministro en Medio Oriente.
La combinación entre guerra, aumento de precios del petróleo y riesgo sobre instalaciones clave ya se nota en el día a día de los consumidores estadounidenses, que enfrentan combustibles más caros y una exposición mayor a los vaivenes de los mercados globales. Pese a todo, Trump reiteró que la prioridad de su gobierno sigue siendo la eliminación de lo que definió como amenaza nuclear del régimen iraní y sostuvo que el esfuerzo económico derivado de la coyuntura bélica será pasajero en relación con ese objetivo.


Petróleo en alza: el aumento del crudo por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán sacude a los mercados