El juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras tuvo una jornada clave este lunes en la ciudad de Salta, cuando su hermano Manuel brindó un testimonio larguísimo y cargado de detalles sobre lo que pasó aquella mañana en El Tipal. Ante los jueces, el hombre reconstruyó cómo logró dar con el cuerpo de la joven, qué violencia habría sufrido en la relación con José Eduardo “Jota” Figueroa y por qué pidió, con la voz quebrada, prisión perpetua. La audiencia quedó marcada por ese testimonio que mezcló desesperación, búsquedas frenéticas y escenas que nadie en la sala pudo olvidar.
El testimonio del hermano que llevó al momento más tenso del juicio
Según relató Manuel Kvedaras, el día del femicidio él estaba trabajando fuera de la ciudad de Salta. Contó que todo cambió después de las 10, cuando sonó su celular: del otro lado estaba su hermano Francisco, que lo dejó helado al contarle que la madre de ambos había recibido un audio de “Jota” Figueroa. En ese mensaje, el imputado por el femicidio de El Tipal, siempre de acuerdo al testimonio de la familia, le pedía perdón, decía que “no aguantaba más” y le rogaba que se ocupe de los hijos.
A partir de ese momento, la familia entró en una búsqueda desesperada de Mercedes y de su vehículo. Contaron que comenzaron a recorrer gimnasios donde ella solía ir y también senderos del cerro Elefante, porque no sabían si podía estar entrenando o varada en algún camino. Mientras iban de un punto a otro sin resultados, Manuel recordó un dato clave: en 2019, su hermana le había pasado las contraseñas de sus cuentas para encontrar un teléfono perdido. Esa memoria, dijo, fue lo que lo llevó a intentar rastrear el celular de la víctima en plena crisis.
Manuel explicó que activó la función de búsqueda en la nube y que el sistema marcó una ubicación muy concreta: la parte de atrás de la casa del padre de Figueroa. El hombre detalló que estaban todos coordinados por teléfono y que, a los pocos minutos, desde su propio aparato escuchó el grito desgarrador de su madre, que ya estaba en ese lugar. Según lo que reconstruyó ante el Tribunal, fue ahí cuando ella lanzó la frase que todavía retumba: “La mató”.
Ese momento, narrado paso a paso en la audiencia, dejó en silencio a todo el juzgado. Manuel insistió en que fue el rastreo del celular lo que permitió llegar hasta esa zona vinculada a la familia de Figueroa y que la confirmación de la muerte de Mercedes se dio en tiempo real, con la madre al teléfono describiendo la escena entre llantos.
“No quería que nadie la vea así”: el recuerdo del cajón abierto y los golpes en el rostro
Ya más avanzado su testimonio, Manuel contó qué sintió cuando vio el cuerpo de su hermana en el velorio. Dijo que al entrar a la sala se encontró con el ataúd abierto y el rostro de Mercedes descubierto, y que recién ahí tomó dimensión de la violencia que, según su mirada, había registrado el femicidio en El Tipal. “Ahí me di cuenta de lo violenta que había sido su muerte… verla con marcas en la cara”, declaró con la voz quebrada frente al Tribunal, dejando claro que esa imagen no se le borró más.
Señaló que no se acercó demasiado al cajón, pero que igual llegó a notar un “moretón muy grande en la zona de la frente”. Explicó que esa visión le resultó insoportable, que sintió un fuerte impacto físico y que lo primero que hizo fue dar media vuelta. Recordó que cerró los ojos, se dio vuelta, se agarró de su hermano y le pidió casi a los gritos que hicieran cerrar el cajón. La idea, dijo, era que nadie más viera a Mercedes en ese estado.
Ese tramo de la audiencia se mezcló con el dolor familiar y con la descripción de lo que, para Manuel, fue el resultado final de una cadena de maltratos. Sin embargo, se mantuvo firme en los datos que detalló ante los jueces y no dio descripciones gráficas del cuerpo más allá de las marcas que alcanzó a observar en la cara y en la frente. Los presentes escucharon atentos cómo él insistía en que lo único que pensaba en ese momento era en preservar la imagen de su hermana.
Violencia previa, discusiones y una relación que se quebró antes del femicidio
Durante el mismo testimonio, Manuel hizo un repaso de cómo, según él, se fue desgastando la relación entre Mercedes y “Jota” Figueroa, el único imputado por el femicidio ocurrido en El Tipal. Marcó una fecha: el 25 de julio de 2023, día en el que su hermana le avisó que había decidido separarse. Aseguró que la notó “decidida”, mientras que describió a Figueroa como “enojado y negado a la situación”, y habló de episodios de maltrato delante de los hijos de la pareja.
En ese marco ubicó un hecho que, de acuerdo con su testimonio, pasó el sábado 29 de julio, pocos días antes del crimen. Contó que recibió un llamado de Mercedes, que estaba adentro de su auto y llorando. Ella le decía que no quería volver a la casa familiar tras una fuerte discusión con “Jota”, donde, según lo que le narró en ese momento, él la habría tratado muy mal. Manuel afirmó que trató de calmarla, le pidió que regresara para hablar otra vez con su pareja y ver si podían bajar el tono del conflicto.
Sin embargo, relató que la respuesta de Mercedes fue tajante: “No, Manu, vos no lo conocés a Jota…”. El hermano recordó ante el Tribunal que, en esa charla, él intentó transmitirle que no tuviera miedo y le dijo que, por ser el padre de sus hijos, Figueroa no podría hacerle daño. Años después, sentado frente a los jueces en este juicio por femicidio en El Tipal, sostuvo que esa conversación le quedó clavada por cómo terminó todo.
Dependencia económica y vínculo cercano con el imputado
Manuel también habló de la situación económica y personal de su hermana antes del femicidio. Dijo que Mercedes “no tenía independencia económica” y que estaba muy condicionada por la necesidad de terminar sus estudios y conseguir un trabajo para poder sentirse “un poco más libre”. En su relato, remarcó que esa falta de ingresos propios hacía que la decisión de separarse fuera todavía más complicada para ella.
Otro punto que sorprendió en la sala fue cuando contó cómo era su propia relación con “Jota” Figueroa antes del hecho. Aseguró que lo consideraba casi un “confidente” y que el vínculo entre ambos era cercano. Con esa base, remarcó que le costó aceptar que la misma persona a la que le tenía confianza estuviera sentada hoy en el banquillo, imputada por el femicidio de su hermana en el barrio privado El Tipal.
Pedido de perpetua y protección para los hijos tras el femicidio
Hacia el final del testimonio, Manuel se refirió a la pena que, a su entender, debería recaer sobre Figueroa si el Tribunal lo declara culpable por el femicidio en El Tipal. Aseguró ante los jueces que reclama “cadena perpetua” y explicó su postura con una frase contundente: “Cuando una persona mata con relación al vínculo que tenía a su pareja, no hay otra condena posible”. Sumó que, para él, “lo único” que espera del juicio es que se conozca la verdad y que el acusado reciba “una condena justa… para que mi hermana descanse por fin en paz”.
Después de la declaración de Manuel Kvedaras, el Tribunal pasó a tratar la situación de los hijos de la pareja. En la misma jornada, la asesora de Menores e Incapaces, Marta Bustos, presentó un pedido de medida cautelar urgente para frenar la difusión de datos que permitan identificarlos o que expongan cuestiones íntimas de su vida en los medios de comunicación. El planteo apuntó directamente a protegerlos de la exposición pública mientras avanza este juicio por femicidio.
Los jueces resolvieron hacer lugar de inmediato a esa solicitud, sin que nadie se opusiera en la sala. La presidenta del Tribunal aclaró durante la audiencia: “Entendemos la libertad de prensa contemplada en nuestra Constitución Nacional, pero ningún derecho es absoluto”, y remarcó que la medida tenía como objetivo “preservar la integridad de estas víctimas indirectas del hecho principal”.

