El estrecho de Ormuz volvió a encender todas las alarmas mundiales: tras nuevas disputas entre Irán y EEUU en plena zona caliente del Golfo, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó una advertencia directa contra los barcos que se animen a cruzar el paso marítimo y el resultado fue inmediato. Según datos del sector, el movimiento de buques cayó cerca de un 80% y varias navieras gigantes del mundo frenaron sus rutas “por seguridad”, en medio de la escalada que también salpica a Israel y sacude a los mercados energéticos internacionales.
El foco de la tensión está puesto en el transporte de petróleo y gas que cruza a diario el estrecho de Ormuz, clave para todo el planeta, y en cómo podrían responder Irán y EEUU si alguien intenta bloquearlo. En ese contexto, el presidente estadounidense Donald Trump salió con una amenaza frontal contra Teherán, mientras los analistas miran minuto a minuto la zona ante el miedo a un shock petrolero histórico.
Todo esto ocurre después de una seguidilla de choques militares recientes entre Estados Unidos, Irán e Israel y tras la muerte del líder supremo iraní Alí Jameneí, lo que dejó a la región todavía más inestable y con el estrecho de Ormuz como escenario principal de las nuevas disputas geopolíticas.
Irán avisa en el estrecho de Ormuz y las navieras huyen: disputas al rojo vivo
La señal de alarma se encendió cuando la Guardia Revolucionaria Islámica lanzó una advertencia pública sobre posibles ataques a embarcaciones que se animen a cruzar el estrecho de Ormuz en este clima de máxima tensión. El mensaje fue leído como una amenaza directa a cualquier barco que mantenga su ruta normal, en una zona donde cada movimiento se sigue con lupa.
Apenas se conoció esa advertencia, el impacto en el tráfico marítimo fue brutal. Fuentes del sector señalaron que el flujo de barcos que pasan por el estrecho de Ormuz se desplomó cerca de un 80%, una cifra que muestra el miedo que generó esta nueva ronda de disputas entre Irán y EEUU en uno de los puntos más sensibles del mapa mundial.
Las grandes compañías navieras internacionales, que mueven petróleo, gas y carga general, no tardaron en reaccionar: varias de ellas resolvieron suspender sus rutas por esa zona y buscar caminos alternativos, aun sabiendo que son más largos y caros. En sus comunicados hablaron de “razones de seguridad” y dejaron claro que no van a exponer a sus barcos y tripulaciones mientras la tensión entre Irán y EEUU se mantenga tan alta.
El ruido no se queda solo en esa región: la caída del tránsito en el estrecho de Ormuz empezó a reflejarse también en los mercados globales de energía, donde cualquier chispa vinculada a disputas entre Irán, EEUU e Israel repercute al instante en los precios del crudo y del gas.
La respuesta de EE.UU: Trump sube el tono y mete al ejército en el medio de las disputas
En medio de este tablero inflamable, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió no bajar el tono. Al contrario: salió con una frase que hizo ruido en todo el planeta y volvió a poner el foco en la relación explosiva entre Irán y EEUU por el control del estrecho de Ormuz.
Trump advirtió que, si Irán llega a frenar el paso del petróleo en el estrecho de Ormuz, la reacción norteamericana sería fulminante. “Si Irán detiene el flujo de petróleo en el Estrecho de Ormuz, Estados Unidos responderá veinte veces más fuerte”, lanzó el mandatario, dejando en claro que cualquier intento de bloqueo sería tomado como un motivo directo para una respuesta militar de mucha mayor intensidad.
Con esa frase, el presidente ligó de manera abierta el tránsito de crudo por el estrecho de Ormuz con una posible intervención armada de EEUU, lo que elevó todavía más la tensión y alimentó las disputas ya encendidas en la zona. La advertencia se suma a los choques previos entre fuerzas iraníes, estadounidenses e israelíes, que vienen caldeando el clima desde hace semanas.
Mientras tanto, los mercados miran atentos cada palabra que sale desde Washington y Teherán, porque cualquier gesto que apunte a un cierre total o parcial del estrecho de Ormuz se traduce al toque en subas del precio del petróleo y del gas, afectando desde las grandes potencias hasta los países importadores que dependen de ese flujo constante de energía.
Por qué el estrecho de Ormuz es el cuello de botella que Irán y EE.UU no pueden romper
Más allá de las frases cruzadas, el motivo por el que el estrecho de Ormuz es tan disputado por Irán, EEUU y el resto de las potencias está en su ubicación y en lo que mueve todos los días. Este paso marítimo angosto está entre Irán, al norte, y Omán junto con los Emiratos Árabes Unidos, al sur. Es la puerta de salida del Golfo Pérsico hacia el Golfo de Omán y el Mar Arábigo, o sea, el corredor obligado para buena parte del petróleo y gas que sale de Medio Oriente.
Aunque entre una orilla y la otra hay entre 55 y 95 kilómetros, las zonas marcadas para que pasen los grandes buques petroleros son mucho más chiquitas: el tránsito comercial va por corredores reducidos, de unos 3 kilómetros por carril. Ese detalle convierte al estrecho de Ormuz en un auténtico “cuello de botella” para el comercio mundial de energía, sin mucho margen para que los barcos cambien de ruta o esquiven la zona si se desata un conflicto fuerte.
Por el estrecho de Ormuz pasan cada día cerca de 20 millones de barriles de crudo, aproximadamente el 20% de todo el petróleo que se mueve en el mundo, además de una porción importante del gas natural licuado que sale de Medio Oriente hacia distintos países. Los productores que dependen de este corredor incluyen a Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Irán y Emiratos Árabes Unidos, y la mayor parte de esos cargamentos va a China, India, Japón y Corea del Sur, economías que necesitan importar energía para funcionar.
Justamente por esa concentración, los expertos del sector energético advierten que un cierre total del estrecho podría causar uno de los mayores shocks petroleros de las últimas décadas. Las pocas rutas alternativas y los oleoductos existentes no tienen capacidad para reemplazar el volumen que normalmente cruza ese punto, por lo que cualquier corte prolongado se traduciría enseguida en una baja fuerte de oferta en los mercados y en un aumento rápido de los precios internacionales.
Según coinciden especialistas consultados por medios internacionales, restablecer condiciones mínimas de seguridad para que los barcos vuelvan a circular con normalidad por el estrecho de Ormuz es clave para estabilizar el flujo de petróleo y gas en la región. En ese marco, remarcan que el regreso a un tránsito habitual de embarcaciones está atado a que se detenga la guerra que golpea actualmente a esa área estratégica.

