Un tatuador de Salta relató su versión sobre el episodio que dejó un local destrozado, una joven con cortes y la intervención policial junto al SAMEC. El hecho ocurrió el martes por la tarde en un comercio de calle General Güemes, en el centro salteño y a pocos metros de la Jefatura de Policía. Luis Brandán sostuvo que el conflicto se desató durante una sesión de tatuaje que no llegó a terminarse.
Según contó el propietario, la clienta asistía por primera vez al local y, antes de la discusión, había manifestado estar conforme con el resultado parcial del trabajo. Sin embargo, una conversación sobre las prácticas de quienes recién comienzan en el oficio habría sido interpretada de otra manera por la joven.
La charla dentro del local que habría originado la reacción
Brandán explicó que, mientras atendía a la clienta, había otras dos personas en el establecimiento: una joven en etapa de aprendizaje y un tatuador con más de diez años de experiencia. Aclaró que la aprendiz todavía no trabajó sobre piel humana, ya que realiza prácticas únicamente sobre piel sintética.
“Estábamos atendiendo a una clienta. Estábamos con una chica que es aprendiz, es principiante; todavía no tatuó en piel, solamente está trabajando en piel sintética”, afirmó Brandán al describir la situación dentro del comercio.
El dueño señaló que hablaban sobre las experiencias de los primeros años como tatuadores, los materiales y las formas habituales en que los principiantes hacen sus prácticas. “Como todo tatuador al principio, le prestan piel los amigos, cambian por agujas, por tinta, diferentes insumos”, relató.
El tatuaje quedó sin terminar tras los daños denunciados por el propietario
De acuerdo con la versión de Brandán, la clienta habría entendido que esa conversación se refería al tatuaje que le estaban realizando. El propietario sostuvo que, a partir de allí, la joven empezó a gritar y arrojó la mesa de trabajo junto con la máquina de tatuar.
“La chica empezó a gritar, me tiró la mesa de trabajo, me tiró mi máquina con la que yo tatúo. Empezó a gritar que no es conejillo de Indias, que le estábamos arruinando la piel”, aseguró el tatuador.
Cuatro ventanas rotas y una joven herida
Siempre según el relato de Brandán, después de tirar distintos objetos, la mujer rompió un espejo. Otras personas presentes intentaron retirarla del local, aunque el propietario indicó que ella volvió a ingresar y siguió causando daños en el comercio.
El tatuador afirmó que durante esa secuencia se rompieron cuatro ventanas. La joven sufrió cortes y comenzó a sangrar, por lo cual fue asistida posteriormente por personal del SAMEC. “Rompió cuatro ventanas”, expresó Brandán al referirse a los destrozos.
El trabajo quedó inconcluso y, según el dueño, la clienta había pagado con tarjeta antes de pedir la devolución del dinero. “Ahora, en vidrios tenemos 400 lucas, ¿entendés?, y era un tatuaje de 100 lucas, ponele”, manifestó. En las primeras horas circularon versiones sobre un presunto ataque y expulsión de la joven, mientras que hasta el día siguiente la Policía informó a medios locales que no había denuncias formales de las personas involucradas.


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