El suicidio de una abogada y profesora de danzas de 29 años en la ciudad santiagueña de Pinto destapó una trama de violencia, amenazas y un video íntimo filtrado por su expareja, que ya había sido denunciado ante la Justicia el 1 de marzo. La muerte de Verónica Shadya Altamirano, ocurrida este sábado, puso bajo la lupa cada detalle de esa denuncia previa, en la que ella había contado agresiones físicas, psicológicas, verbales y sexuales, además de la difusión de imágenes privadas. Ahora, la investigación busca establecer cómo se conectan esas situaciones con el desenlace fatal y qué rol tuvo el acusado.
Una abogada de 29 años se suicidó tras denunciar a su expareja
Según reconstruyeron medios locales, la abogada había llegado a la Comisaría 17 de Pinto el 1 de marzo para dejar asentado que su expareja ejercía distintos tipos de violencia en su contra. Allí contó que sufría violencia física, psicológica, verbal y sexual, y que además se había filtrado un video íntimo donde aparecían los dos manteniendo relaciones. Todo eso quedó por escrito en la presentación que hoy revisa la Justicia de Santiago del Estero.
En esa misma declaración, Altamirano explicó que había decidido cortar la relación el 26 de febrero, después de una historia amorosa marcada por “varias idas y vueltas”. Relató que, en los días previos a la denuncia, el clima con su expareja se había vuelto “insostenible” debido al “constante maltrato psicológico, verbal y violencia sexual y física” que, según sus palabras, venía soportando.
La joven abogada detalló que el vínculo no solo estaba atravesado por situaciones de violencia puertas adentro, sino también por la exposición de su intimidad. Ese combo de agresiones, según la presentación policial, habría sido el disparador para que finalmente se acercara a la comisaría y pusiera negro sobre blanco todo lo que venía pasando con el acusado.
El recurso al video íntimo y las amenazas de la expareja quedaron asentados en la causa
Altamirano declaró que, hacia fines de febrero, un conocido le contó lo que, siempre según su versión, había ocurrido en una reunión “de amigos”. De acuerdo con esa información, su expareja habría empezado a hablar de su sexualidad delante del grupo y a mostrar imágenes íntimas en las que ella aparecía. Ese relato la llevó a sospechar que el video sexual y otro material delicado habían empezado a circular sin su permiso.
A partir de esas sospechas, la abogada manifestó ante la policía que el hombre habría enviado esas imágenes íntimas y comentarios a un grupo de WhatsApp. Ese punto quedó expresamente incorporado en la denuncia, como un ejemplo concreto de la exposición sufrida y del manejo del contenido íntimo que, según ella, hizo su expareja.
En el escrito presentado ante las autoridades, la joven no solo describió la violencia, sino que además pidió acciones concretas. Solicitó que se tomaran medidas específicas para que el denunciado “deponga esas actitudes”, según consta en los fragmentos de la causa que trascendieron en las últimas horas y que hoy se revisan en el expediente que intenta esclarecer su suicidio.
La Justicia revisa el historial de violencia y el final de la abogada
Altamirano también dejó asentado que, de acuerdo con lo que ella conocía, el hombre habría repetido “las mismas acciones y conductas” con otras exparejas. Sumó que cada vez que le decía que iba a denunciarlo por la violencia y la difusión de contenido íntimo, él respondía con amenazas. Esos antecedentes, ahora, forman parte central del análisis judicial.
El cuerpo de la abogada fue encontrado este sábado por su padre, Luis Gerrero Altamirano, odontólogo conocido en la zona, dentro de la vivienda familiar en Pinto. Tras el hallazgo se inició una causa por su muerte y, en ese contexto, la Justicia de Santiago del Estero evalúa la denuncia radicada el 1 de marzo para determinar de qué manera se vincula con el suicidio y cuál podría ser la responsabilidad de su expareja en el expediente en curso.

