La suba del dólar, la explicación de la Casa Rosada y el seguimiento de otros dos indicadores marcaron las últimas horas del oficialismo nacional. Mientras el Banco Central de la República Argentina activó mecanismos alternativos para intervenir en el mercado cambiario sin vender reservas de forma directa, en Balcarce 50 insistieron con que el movimiento reciente del tipo de cambio no modifica el diagnóstico oficial. A la vez, dentro del Poder Ejecutivo reconocen atención sobre la recaudación tributaria y la mora en el sector privado, dos variables con peso económico y también político.
Durante esta semana, la autoridad monetaria operó con contratos de dólar futuro y con letras dollar-linked, títulos del Tesoro atados a la evolución del dólar oficial. Según se indicó, la acción se concentró en el contrato con vencimiento a fines de julio, aunque el volumen negociado en ese tramo no fue considerado determinante. En paralelo, el dólar minorista siguió una serie de aumentos moderados en el último mes y llegó a $1.510.
En ese marco, la Casa Rosada sostuvo una explicación apoyada sobre factores externos y no sobre razones domésticas. Además, voces del oficialismo remarcaron que siguen de cerca la inflación, la recuperación del crédito, la recaudación y el nivel de incumplimiento en préstamos, mientras se mantienen las negociaciones políticas con los gobernadores y el análisis sobre el comportamiento de la actividad.
La explicación de la Casa Rosada por la suba del dólar
Desde el entorno oficial remarcaron que la suba del dólar no debe leerse, según su mirada, como un fenómeno originado en la economía local. La postura fue expresada desde Balcarce 50 y quedó alineada con lo dicho por integrantes del equipo económico. En ese sentido, una fuente de Casa Rosada señaló a Infobae: “El dólar estadounidense se fortaleció respecto a otras monedas. No es algo que pasa acá, sucede en todo el mundo y eso se siente en mercados emergentes como el de Argentina”.
Esa misma línea fue reforzada por Felipe Núñez, director de BICE e integrante del equipo económico de Luis Caputo, quien había hablado el jueves en la TV Pública. Allí afirmó: “Hoy estamos muy lejos de ambos margenes de la banda cambiaria. A nivel internacional el dólar se está fortaleciendo y el resto de las monedas emergentes se están depreciando. El peso argentino no hizo más que acompañar esta depreciación internacional”.
Luego, Núñez agregó otro punto vinculado a los precios y a la emisión. “Esto surge en un contexto en el que el mercado y las consultoras esperan una desaceleración de la inflación. No hay ningún impacto y, además, los agregados monetarios están corriendo muy por debajo de la inflación”, sostuvo. Con esa definición, el oficialismo dejó en claro que, aun con los movimientos registrados en los distintos segmentos del mercado, no cambió su lectura general.
En paralelo, el Banco Central avanzó con herramientas que no implicaron venta directa de reservas. Según el texto original, utilizó colocación de contratos de dólar futuro y emisión de letras dollar-linked. La intervención se concentró en el contrato que vence a fines de julio, aunque el volumen de operaciones de ese tramo no fue visto como decisivo.
Qué pasó con el dólar y por qué el oficialismo relativiza esas variaciones
El dólar minorista acumuló en el último mes una secuencia de ruedas con subas moderadas hasta alcanzar los $1.510. La misma tendencia, de acuerdo con la información publicada, también apareció en el mercado blue, en el contado con liquidación y en el segmento mayorista. Sin embargo, dentro del oficialismo le bajan el tono a ese movimiento y sostienen que no altera el rumbo de su diagnóstico económico.
La expectativa oficial sobre los próximos datos de inflación aparece vinculada, además, a la recuperación del crédito. Ese aspecto fue mencionado por el vocero presidencial Adrián Ravier durante su primera conferencia de prensa como portavoz. Allí dijo: “Sé que hay preocupaciones con los niveles de consumo, con los niveles de actividad o lo que pasa con los comercios y demás. Creo que es fundamental recuperar el crédito. Nosotros creemos que el crédito va a volver cuando le ganemos la batalla a la inflación; a medida que va bajando la tasa de inflación, va bajando las tasas de interés, cuando bajan las tasas de interés, recuperamos actividad económica, inversiones, también recuperamos el consumo”.
En esa misma intervención, Ravier también vinculó la evolución de los precios con una inercia que el oficialismo intenta romper. “Los números de inflación han sido buenos, el último dato 2,1%, seguramente el próximo dato ya se está hablando de que va a romper el 2%, a ver si podemos romper esta inercia”, adelantó. Así, la discusión no quedó solo en el mercado cambiario, sino también en la marcha de la inflación y del crédito.
La mora privada y la recaudación, dos focos de atención dentro del Ejecutivo
Más allá de la explicación oficial sobre la suba del dólar, en el Poder Ejecutivo admiten inquietud por otros dos registros. Uno es la recaudación, porque una caída en los ingresos impacta en la relación con los gobernadores al repercutir en la distribución de recursos coparticipables. El otro es la tasa de mora en el sector privado, por el efecto que podría tener de cara a las elecciones del año próximo.
Sobre el crédito y su deterioro, un secretario de Estado explicó ante Infobae: “La vuelta al crédito fue nuestro dinamizador al comienzo del mandato de Javier (Milei). Hay mucha gente que queda comprometida y es muy probable que no vaya a poder tomar un crédito en muchísimo tiempo. Es, ante todo, una fuente de crecimiento que queremos recuperar hacia las elecciones”.
Los datos sobre irregularidad en los préstamos, según el texto, mostraron continuidad en el deterioro. En mayo siguió creciendo la morosidad tanto en el crédito bancario como en el no bancario, pese a que el Gobierno y las entidades financieras venían señalando que el pico de incumplimiento ya se había alcanzado durante el verano. Un informe de 1816 agregó que el aumento pegó con más fuerza entre los jóvenes.
De acuerdo con ese relevamiento, 4 de cada 10 personas menores de 35 años con préstamos activos tienen al menos una obligación en mora, sea en entidades financieras o no financieras. Aun con ese cuadro, la consultora indicó: “Lo ‘positivo’ es que el peso del crédito en la economía local es tan pequeño que eso no significa que el PBI no pueda continuar creciendo en los próximos 12 meses”.
La recaudación volvió al centro de la escena en la relación con las provincias
La cuestión fiscal también ocupa un lugar importante entre las preocupaciones oficiales. Entre los operadores políticos del Gobierno se sigue con atención la dinámica de la recaudación tributaria nacional desde comienzos de año. Tal como se publicó, en junio de 2026 el gobierno nacional transfirió al consolidado de provincias más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires $6,83 billones por coparticipación, leyes especiales y compensaciones, frente a los $5,44 billones enviados en el mismo período del año anterior.
Esa variación implicó una suba nominal del 25,7%, pero al descontar la inflación del período se transformó en una baja real del 5,6 por ciento. Dentro del oficialismo entienden que ese comportamiento mete presión sobre el vínculo con las provincias, ya que multiplica los pedidos de asistencia y, al mismo tiempo, achica el margen para avanzar en entendimientos más amplios.
Un funcionario del Gobierno lo resumió así: “La necesidad de incrementar los fondos vía coparticipación o los pedidos de mayores fondos son el principal reclamo de los gobernadores que nos vienen a ver a Rosada”. Según la información original, esa situación no derivó en una merma del respaldo político, aunque sí abrió fricciones en la relación.
Como muestra de ese apoyo, este martes participaron 13 jefes provinciales de la jura de Diego Santilli como jefe de Gabinete. Al mismo tiempo, en la Casa Rosada reconocen que, bajo estas condiciones, se debilita cada vez más la posibilidad de impulsar un acuerdo fiscal entre Nación, Provincias y Municipios.


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