El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3 de Córdoba condenó a Augusto Manuel Pacicco a dos años de prisión de cumplimiento efectivo, después de una solicitud inusual del preso, que pidió seguir detenido y rechazó recuperar la libertad. La definición se conoció el viernes pasado, una hora después de que el acusado usara su última palabra en la audiencia para confirmar por segunda vez esa postura. El juicio se siguió por una acusación de intermediación en la venta de pequeñas dosis de cocaína en Embalse, y el planteo del imputado modificó el desenlace que se esperaba hasta ese momento.
La solicitud del preso cambió lo que se esperaba en el juicio
La escena se dio el viernes pasado, durante la audiencia final del debate oral. Pacicco, de 39 años y técnico en emergencias médicas, mandó desde la prisión una carta manuscrita al tribunal para pedir que no se le diera una condena condicional ni se ordenara su liberación.
En ese escrito, el acusado dejó asentada una frase concreta: “No me siento apto para reinsertarme en la sociedad”. Esa presentación alteró el panorama del expediente, porque hasta entonces aparecía como posible una pena en suspenso que le permitiera salir en libertad.
Según fuentes del caso, el fiscal federal Maximiliano Hairabedian había pedido una pena de dos años de prisión al considerar a Pacicco partícipe secundario del comercio de estupefacientes. A la vez, su defensa, encabezada por Rodrigo Altamira, buscaba que esa condena quedara en suspenso. Además, el auxiliar fiscal Maximiliano Aramayo no había puesto objeciones a esa alternativa.
Con ese cuadro, los jueces Facundo Zapiola, Cristina Giordano y José Camilo Quiroga Uriburu podían aplicar una condena de ejecución condicional, ya que Pacicco no tenía antecedentes y el Código Penal prevé esa posibilidad cuando se trata de una primera condena de hasta 3 años. Sin embargo, la carta presentada por el imputado cambió esa secuencia.
Por qué el detenido pidió seguir en la cárcel
En la nota enviada al TOF N° 3, Pacicco solicitó cumplir toda la pena preso y explicó sus razones. “Quiero cumplir con el debido tratamiento psicológico y psiquiátrico para así poder, al término de la condena, salir sin el tormento de ir y firmar todos los meses ya sea en tribunal o en la sede del patronato de presos liberados. Primero porque sé que no voy a cumplir con esos requisitos y segundo sé que voy a estar con captura por no cumplir con el reglamento y disposiciones de este Tribunal. Salir y no deber ni un día me parece apropiado”, sostuvo.
De acuerdo con las mismas fuentes, su abogado intentó hacerlo cambiar de idea. En esa gestión le planteó que seguir preso implicaba riesgos y que, si recuperaba la libertad, podía comenzar una reconstrucción de su vida. Aun así, Pacicco mantuvo el pedido sin modificaciones.
También contó que no tenía trabajo ni un lugar adonde ir. En una de las jornadas señaladas como de las más frías del año, dijo además que no quería volver a equivocarse. Frente a ese cuadro, su defensor ofreció impulsar gestiones ante la defensoría oficial para conseguirle un alojamiento transitorio.
Cuando llegó el momento de la última palabra en la audiencia del viernes pasado, el imputado volvió a ratificar que quería seguir detenido. Después de esa confirmación, los magistrados resolvieron imponerle la pena de dos años de prisión de cumplimiento efectivo.
Los antecedentes del caso y la investigación sobre la intermediación
La posición de Pacicco ya había aparecido antes, durante otra audiencia del juicio realizada el 5 de junio. En esa ocasión habló de su historia de consumo y la relacionó con pérdidas personales. “Consumía cocaína sin control. Desde los 19 años que consumo. Desde que perdí a mi familia caí en las drogas. Perdí a mi mamá, a mi papá y a mi hermano”, declaró.
La investigación incorporada al expediente por la Fiscalía Federal N° 1 de Córdoba sostuvo que actuaba como nexo entre consumidores y vendedores. Según esa reconstrucción, les indicaba a los compradores a quién recurrir o, en otros casos, les avisaba a los vendedores quiénes querían comprar droga. Como pago, recibía algunos gramos de cocaína como “comisión”, sustancia que consumía rápidamente por la adicción que padecía.
Ese consumo repetido, siempre según el caso, tuvo consecuencias en su vida personal. Entre ellas, perdió su trabajo, ya que estaba contratado por el PAMI para atender pacientes a domicilio, y terminó en situación de calle. Su detención ocurrió en abril de 2025, dentro de una investigación de la Fuerza Policial Antinarcotráfico de Córdoba.
En la misma causa, según fuentes consultadas, la mujer para la que Pacicco había intermediado recibió una condena de 4 años y medio. En tanto, la persona que obtenía la cocaína en Orán, Salta, y la mandaba por encomienda fue condenada a 6 años de cárcel.
La etapa de instrucción del expediente por narcomenudeo estuvo primero a cargo del fiscal provincial Luis Pizarro. Después, la causa pasó al fuero federal, tras una investigación de Gendarmería Nacional junto con el fiscal Hairabedian, que había permitido detener a uno de los proveedores encargados de trasladar la sustancia desde Salta hacia Córdoba.

