Los sueldos de los senadores nacionales vuelven a quedar en el centro de la polémica: desde mayo, cada integrante de la Cámara Alta del Congreso pasará a cobrar más de $11 millones brutos por mes gracias a una nueva suba atada a la paritaria del personal legislativo. El aumento, sellado en un acuerdo interno del Congreso de la Nación, se aplicará en tramos escalonados entre diciembre y abril, pero impactará de lleno en las dietas de los senadores, mientras los diputados nacionales quedan muy por detrás en la escala salarial.
El mecanismo que dispara este incremento no fue votado en sesión pública ni debatido en el recinto del Congreso, sino que surge de una resolución previa de la Cámara Alta que vincula los aumentos del personal con lo que cobran los senadores. Así, cada cambio en los módulos que se usan para calcular el salario de los trabajadores legislativos termina mejorando de manera automática la dieta de los representantes en el Senado.
Según la documentación oficial de la negociación paritaria, el ajuste total pactado para esos módulos llega al 9,4% entre diciembre y abril, número que, trasladado a los haberes de los senadores, eleva las dietas desde los $10,2 millones brutos actuales hasta alrededor de $11,6 millones brutos por mes, sin necesidad de una votación específica en el Congreso.
El acuerdo paritario que dispara la suba a los senadores
El aumento que beneficia a los senadores nace de una negociación formal por el valor de los módulos salariales que se usan para pagarle a todo el personal del Congreso de la Nación. En ese marco, la Comisión Negociadora del Valor de Módulo firmó un acta donde se fijó una mejora acumulada de 9,4% entre diciembre del año pasado y abril de este año, con vigencia hasta mayo.
La escala se definió por tramos: se estableció un 2% retroactivo a diciembre, un 2,2% adicional desde el 1 de enero, otro 2% más en febrero, un 1,7% en marzo y un incremento final de 1,5% a partir de abril. Esos porcentajes se aplican sobre el valor de los módulos y, por la resolución vigente en la Cámara Alta, terminan tocando directamente las dietas de los senadores sin necesidad de un nuevo debate legislativo.
El acta paritaria lleva la firma de los secretarios parlamentario y administrativo del Senado, Agustín Giustiniani y Alejandro Fitzgerald, junto con la secretaria administrativa y el secretario parlamentario de Diputados, Laura Oriolo y Adrián Pagán. Del lado gremial, firmó el secretario general de la Asociación de Personal Legislativo, Norberto Di Próspero. Todo quedó registrado en un documento fechado el 11 de marzo de 2026, donde consta el esquema de subas acordado para el Congreso.
El punto clave es que, desde junio del año pasado, en el Senado rige una resolución que establece que “cada aumento que consigan los trabajadores del Palacio Legislativo impacta en la dieta de los senadores”. Esa norma fue consecuencia de un consenso paritario de ese mes, que buscó cambiar la manera en que se calculan los haberes de los legisladores de la Cámara Alta, enganchándolos de lleno al salario del personal del Congreso.
Cuánto cobraban y cuánto van a cobrar los senadores con la nueva escala
Desde noviembre del año pasado, los senadores nacionales venían cobrando alrededor de $10,2 millones brutos por mes en concepto de dieta. Ese monto se arma con 2.500 módulos básicos, que son los mismos que se utilizan para el salario de los empleados del Congreso, más un adicional de 1.000 módulos por gastos de representación y otros 500 módulos por desarraigo, lo que da un total de 4.000 módulos alcanzados por la nueva suba de casi 10%.
Con la actualización completa de los módulos que se definió en la paritaria general del Congreso, cada integrante de la Cámara Alta pasará a percibir en torno de $11,6 millones brutos mensuales. Según consta en la documentación oficial, el plus por desarraigo se paga únicamente a quienes no tienen residencia en la Ciudad de Buenos Aires y se configura como un extra de 500 módulos sobre la dieta general.
Actualmente hay cuatro senadores que no cobran ese adicional por desarraigo: Patricia Bullrich y Agustín Monteverde, los dos de La Libertad Avanza, y Mariano Recalde, todos representantes por la Ciudad de Buenos Aires. Tampoco percibe ese concepto Alicia Kirchner, que eligió mantener su jubilación como exgobernadora en lugar de acceder a ese plus específico.
El contraste con los diputados: sueldos mucho mas bajos y fuerte malestar interno
Mientras los senadores del Congreso se preparan para recibir esta nueva suba automática, en la Cámara de Diputados el panorama es muy distinto. Allí, el esquema de remuneraciones funciona con otras reglas: las dietas de los diputados nacionales no están atadas a las paritarias del personal legislativo, por lo que los aumentos que se definen para los empleados del Congreso no se trasladan directamente a lo que cobran los legisladores de la Cámara Baja.
Un diputado nacional describió la situación de manera tajante al señalar que “la definición de los sueldos de los diputados es arbitraria y depende de Martín Menem”. De acuerdo con ese planteo interno, el presidente de la Cámara Baja viene otorgando subas graduales, pero la diferencia con lo que perciben los senadores se fue ampliando cada vez más con el correr de los meses.
Según esa misma descripción, los diputados nacionales están cobrando actualmente una dieta bruta cercana a los $6 millones, que se traduce en alrededor de $4,5 millones netos. A eso se le suma un adicional de unos $600.000 por gastos de representación. Con esos números sobre la mesa, en el propio ámbito legislativo se admite que “desde hace tiempo que se reclama por la diferencia entre las Cámaras”, en referencia a la brecha que se generó respecto de los ingresos de los senadores.
El último convenio paritario general dentro del Congreso, antes del actual, se había firmado en noviembre del año pasado. Ese acuerdo llevó entonces la dieta de los senadores a poco más de $10 millones brutos. Antes, durante el segundo semestre de 2024, tras otra negociación salarial, los legisladores de la Cámara Alta habían vuelto al recinto y resolvieron congelar sus haberes hasta el 31 de diciembre de 2024, decisión que quedó limitada a ese período.
En este nuevo escenario, la actualización salarial para el personal del Congreso fue habilitada por las máximas autoridades de ambas cámaras. Los presidentes del Senado y de Diputados dispusieron el esquema de aumentos por tramos entre diciembre del año pasado y mayo de este año, y, por la resolución que ata los módulos del personal a las dietas, esos incrementos se trasladarán ahora de manera automática a lo que cobran los senadores nacionales.


Suba de dietas en el Congreso: senadores cobrarán ahora cerca de $11,6 millones brutos tras nueva paritaria