El Senado deberá analizar este jueves la autorización para que la senadora Anabel Fernández Sagasti participe con voto remoto durante la sesión, debido a las restricciones médicas que atraviesa por un embarazo de riesgo. La decisión fue firmada el martes por Victoria Villarruel, aunque quedó ad referéndum del cuerpo. La legisladora mendocina, que cursa la semana 32 de gestación, busca intervenir con voz y voto en el debate de proyectos previstos, entre ellos el referido a la inviolabilidad de la propiedad privada.
La habilitación contempla que la asistencia virtual de Fernández Sagasti sea tomada en cuenta tanto para conformar el quórum como para el resultado de las votaciones. Sin embargo, el permiso deberá ser considerado al inicio del debate, en una sesión que ya había pasado a cuarto intermedio por la falta de un acuerdo entre el oficialismo y los bloques aliados.
La autorización deberá ser revisada por el Senado
Villarruel resolvió habilitar la participación a distancia de la senadora mientras se mantengan las restricciones médicas acreditadas. La medida establece que Fernández Sagasti podrá intervenir “con voz y voto” mediante una conexión virtual, aunque su vigencia tiene condiciones precisas y no se presenta como una regla general para el funcionamiento de la Cámara.
La definición fue adoptada ad referéndum del Senado, por lo que los legisladores deberán tratarla al comenzar la sesión de este jueves. La falta de un entendimiento previo entre el oficialismo y los espacios aliados agrega una dificultad al esquema previsto, ya que modificar el plan de labor parlamentaria requiere el apoyo de los dos tercios del cuerpo.
El martes circuló la versión de que la habilitación para la senadora mendocina podría reunir los votos necesarios. De aprobarse, el mecanismo le permitiría participar de las deliberaciones y de las votaciones en condiciones parecidas a las utilizadas durante las sesiones virtuales realizadas en la pandemia del Covid.
El voto remoto contaría para el quórum y las decisiones
La resolución firmada por la presidenta del Senado indicó que la conexión remota tendrá validez para el quórum y para los resultados de las votaciones. Además, Villarruel recomendó que Fernández Sagasti se comunique desde la sede de la Legislatura de Mendoza, a través de un sistema virtual cuya definición quedará en manos de la Presidencia de la Cámara.
Desde el entorno de la titular del Senado señalaron que las solicitudes de los integrantes de la Cámara son habituales y que luego quedan sujetas a la decisión del cuerpo. En ese sentido, enfatizaron que “no es una decisión unilateral de la vicepresidenta”.
El embarazo de riesgo fue el argumento de la senadora
Fernández Sagasti presentó una nota fechada el 30 de julio ante Villarruel para pedir autorización para participar de manera “remota o virtual, con voz y voto”. En ese escrito definió el requerimiento como de “carácter excepcional, individual y transitorio” y sostuvo que su presencia a distancia no modificaría el reglamento ni alteraría el funcionamiento habitual del Senado.
La legisladora explicó que cursa la semana 32 de un embarazo de riesgo y que esa situación le impide realizar viajes extensos, aunque no desarrollar sus tareas parlamentarias. “incapacitada para leer expedientes, para debatir, ni para votar. Simplemente no puedo viajar largas distancias”, afirmó al referirse a los límites médicos para trasladarse.
También mencionó las herramientas virtuales que ya fueron utilizadas por distintos poderes del Estado. “Existiendo medios virtuales que ya han sido probados y autorizados incluso por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, no veo porqué se me pueda negar este pedido”, argumentó la senadora, quien difundió su situación mediante un video en redes sociales.
Las objeciones y los antecedentes de sesiones virtuales
El pedido de Fernández Sagasti encontró reparos en sectores del oficialismo y entre aliados parlamentarios. Quienes objetaron la solicitud sostuvieron que “no corresponde” autorizar la intervención remota, al considerar que una excepción de estas características podría habilitar situaciones similares en el futuro.
Si la discusión llega al recinto, se especula con que Bullrich pedirá una mayoría de dos tercios, bajo el argumento de que el permiso implicaría una modificación del reglamento. La cuestión toma relevancia también por la situación numérica del oficialismo frente al proyecto vinculado con la extranjerización de tierras, promovido por la Casa Rosada y firmado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
En 2020, durante la pandemia, la Corte Suprema rechazó un pedido de Cristina Kirchner, entonces presidenta del Senado, para autorizar el funcionamiento virtual de la Cámara. No obstante, el tribunal señaló que el cuerpo tenía facultades constitucionales para interpretar su reglamento y establecer su modalidad de reunión. Tras el levantamiento del aislamiento preventivo, el Congreso retomó las sesiones presenciales y la virtualidad continuó en reuniones de comisión, sin una reglamentación para su uso en el recinto.


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