Un ingeniero salteño fue protagonista silencioso de una operacion espacial que ya levanta polvareda en redes: la mision ATENEA, un microsatelite argentino que estuvo 20 horas en el espacio y llego a mas de 70.000 kilometros de la Tierra, se controlo desde Cordoba con apoyo internacional y dejo expuestos tanto el enorme talento local como las deudas pendientes en equipamiento educativo. La maniobra se cerro el 2 de abril de 2026 en plena mision Artemis II y puso en primer plano el trabajo de un salteno que nacio en el barrio Don Emilio y hoy maneja tecnologia de punta en el espacio.
El salteño que controló la misión ATENEA desde Córdoba
En el Centro Espacial Teofilo Tabanera, en Cordoba, un nombre empezo a repetirse fuerte entre teclados, antenas y pantallas gigantes: Hugo Videla, ingeniero salteno de 47 años, fue uno de los responsables directos de que la mision ATENEA saliera redonda. Su tarea fue manejar el “segmento terreno” del microsatelite ATENEA, es decir, todo lo que pasa en la Tierra para que el aparato responda alla arriba en el espacio.
Durante 20 horas seguidas, hasta el 2 de abril de 2026, Videla y su equipo siguieron segundo a segundo lo que hacia el microsatelite argentino mientras se alejaba mas de 70.000 kilometros de la Tierra. Desde su puesto, el salteno explico que “recibimos telemetria en tiempo real del estado de salud del satelite a esa distancia. Eso para nosotros es todo un exito”, marcando la tension y el alivio que se vivieron dentro del centro espacial.
La operacion de la mision ATENEA no se hizo solo desde Cordoba: hubo un esquema coordinado con estaciones en Tierra del Fuego y en La Plata, que trabajaron al mismo tiempo enviando y recibiendo datos del espacio. Todas las antenas apuntando al mismo punto, todas las computadoras corriendo, todos mirando las mismas pantallas sin pestañear.
El ruido de teclas, los graficos que subian y bajaban y los reportes constantes marcaron la ventana operativa del microsatelite. Para Videla y sus companeros, cada señal que llegaba era la prueba de que el salteno y todo el equipo argentino estaban conectados con un artefacto propio en plena mision espacial.
La misión ATENEA puso a prueba al espacio argentino y dio una sorpresa extra
La mision ATENEA no fue solo una foto linda del espacio. En esas 20 horas, el equipo tecnico sometio al microsatelite a una bateria de pruebas para ver si todo lo que se habia disenado en papeles aguantaba en la realidad. Segun los datos oficiales, se validaron sistemas clave: comunicaciones, control termico, energia y control de actitud del satelite, es decir, como se orienta y se mueve alla arriba.
Todo ese paquete de informacion que bajo a la Tierra quedo guardado para futuros proyectos espaciales argentinos. Cada dato que ATENEA envio sirve para planear nuevas misiones, corregir fallas y afinar la punteria en los proximos disenos que se construyan en el pais.
Pero mientras ATENEA cumplia su recorrido, en paralelo aparecio un problema inesperado que termino mostrando otro costado del equipo argentino. Durante la misma ventana operativa, el grupo que integraba Videla tuvo que salir al rescate de satelites de Alemania y Corea del Sur que se habian quedado sin enlace.
El momento crítico que mostró de qué está hecho el equipo
En plena concentracion sobre la mision ATENEA, llego el dato que encendio las alarmas: satelites de Alemania y Corea del Sur estaban sin comunicacion y hacia falta apoyo tecnico urgente. Con una intervencion rapida, el equipo de tierra logro restablecer la recepcion de datos y envio la informacion a las agencias extranjeras, en un gesto que mostraba hasta donde podia llegar la capacidad instalada en el Centro Espacial Teofilo Tabanera.
Videla definio ese momento como “una demostracion de la capacidad tecnica y de respuesta que tenemos”. No hubo ensayo para eso, no estaba en el libreto: mientras seguian la mision ATENEA, tuvieron que resolver fallas ajenas y mostrar que las antenas y el personal argentino estaban a la altura de cualquier emergencia en el tablero espacial.
El rol del salteño se apoyo en un sistema complejo: antenas, estaciones y equipos informaticos diseñados especialmente para hablar con ATENEA. En ese esquema, Videla tuvo en sus manos hardware desarrollado a medida, como los sistemas de carga de baterias del microsatelite y los dispositivos usados en los ensayos de vibracion previos al lanzamiento, donde se prueba si el equipo aguanta el sacudon del viaje.
Del barrio Don Emilio al espacio: la historia del salteño
Mientras en redes se multiplica el orgullo por la mision ATENEA y la presencia argentina en el espacio, la historia personal de Hugo Videla suma un condimento fuerte para los saltenos: el operador del segmento terreno de la mision nacio y se crio en el barrio Don Emilio, en la ciudad de Salta, y salio de una escuela tecnica publica.
De chico fue a la escuela San Alfonso y despues a la Escuela Tecnica Nº 2 Alberto Einstein, la conocida Tecnica II, donde eligio la orientacion industrial. Segun el propio ingeniero, gran parte de lo que hoy aplica en el ambito espacial viene de esos anos de taller, practica y formacion tecnica. “La escuela tecnica te prepara de una manera distinta. Los talleres, la formacion practica, todo eso despues se nota muchisimo, tanto en la vida cotidiana como en lo profesional”, recordo.
Videla incluso remarco que, si su familia estuviera viviendo en Salta, enviaria a sus hijos a una tecnica sin dudar, por el impacto que ve en la base con la que los estudiantes llegan despues a la universidad. Desde su experiencia, los primeros anos de carreras cientificas y tecnicas se vuelven casi “un repaso” para quienes vienen de una formacion asi, y marco que nota diferencias claras frente a otras orientaciones.
Tras terminar la secundaria, el camino lo llevo a cambiar de provincia. Se mudo a Cordoba para estudiar Ingenieria Electronica en la Universidad Nacional de Cordoba y, con el tiempo, se especializo en el area aeroespacial. Describio ese recorrido como una carrera demandante, para la que hay que tener cierta inclinacion: “Tenes que tener gusto por los numeros, por el analisis, por resolver problemas. No es para cualquiera, pero si te apasiona, lo haces”, explico.
Lo que dejó la misión y el debate por el equipamiento
La mision ATENEA no surgio de la nada: fue impulsada por la Comision Nacional de Actividades Espaciales y junto a ella se sumaron la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de San Martin, la Facultad de Ingenieria de la Universidad de Buenos Aires, el Instituto Argentino de Radioastronomia, la Comision Nacional de Energia Atomica y la empresa VENG S.A. En conjunto, diseniaron, integraron y pusieron a prueba la estructura del microsatelite, sus mecanismos, la computadora de a bordo y todo el sistema de comunicaciones.
Cada una de esas partes paso por pruebas exigentes antes de ser puesta en servicio. Los resultados de la mision mostraron que los componentes considerados criticos respondieron acorde a lo esperado durante el vuelo. Despues del cierre de la fase de vuelo, el propio Videla conto que “ahora estamos en la etapa de analisis de todos los datos obtenidos. Es una fase clave para capitalizar la experiencia y mejorar futuros desarrollos”.
En medio de todo este escenario de alta tecnologia y espacio, el ingeniero salteno tambien encendio una luz sobre algo mucho mas cercano: las aulas. Sin entrar en discusiones politicas concretas, marco que en la ensenanza cientifico-tecnica es clave contar con equipamiento moderno y advirtio que ve una tendencia discutida en los ambitos oficiales respecto a ese punto. Segun describio, “es clave que los estudiantes tengan acceso a instrumental de ultima generacion”.
Desde su lugar en la mision ATENEA, Videla vinculo su propio recorrido con el trabajo en equipo que termino en la operacion exitosa del microsatelite argentino en el espacio. Afirmo que lo logrado fue resultado de anos de preparacion y articulacion entre especialistas de distintas areas, desde el diseno hasta la operacion final. Sobre ese resultado, sintetizo: “Es un logro que hay que disfrutar. No siempre se llega a algo asi”.


Misión ATENEA: la historia del salteño que llegó al espacio desde una escuela técnica