Salta inició una alerta sanitaria para la próxima temporada de enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti. La planificación incluye la vigilancia de dengue, zika y chikungunya, mientras cerca de 200 pacientes registrados continúan bajo seguimiento por secuelas posteriores a esta última infección. Las lluvias, las inundaciones y también la sequía forman parte de los escenarios analizados por el área epidemiológica.
El 26 de agosto, el director general de Coordinación Epidemiológica, Francisco García Campos, explicó en una entrevista con Efecto Dominó, por Radio LUP 94.7, que el control no se limita al dengue. Además, señaló que la Ruta 34 y la Ruta 9 son corredores relevantes para detectar eventuales casos en localidades del norte argentino.
La vigilancia sanitaria incluye dengue, zika y chikungunya
García Campos indicó que, aunque suele hablarse del dengue de manera general, el seguimiento contempla otros virus que pueden ser transmitidos por el Aedes aegypti. “Uno habla de dengue de manera genérica, pero en realidad nos preocupa el ingreso de los otros arbovirus”, afirmó.
El funcionario explicó que el chikungunya tuvo una incidencia importante durante este año tanto en Argentina como en otros países de Sudamérica. En Salta también se registró una cantidad relevante de contagios y algunas personas requieren controles luego de superar la etapa inicial de la enfermedad.
Según detalló, alrededor de 200 pacientes registrados permanecen bajo seguimiento por manifestaciones que continuaron después del cuadro inicial. Cuando los síntomas se extienden por más de tres meses, pueden ingresar en una fase crónica que demanda atención médica, rehabilitación y acompañamiento.
Las secuelas pueden continuar después de las primeras semanas
“Estamos completando el seguimiento de los pacientes con chikungunya que, pasados los tres meses, han entrado en la fase crónica y han continuado con secuelas invalidantes importantes. Cerca de 200 pacientes hemos tenido registrados”, indicó García Campos.
Al comparar ambas enfermedades, señaló que el dengue suele finalizar tras el cuadro agudo, mientras que el chikungunya puede dejar dolores u otras complicaciones. “El dengue viene, pasa y se va. En cambio, los pacientes con chikungunya, pasadas las tres semanas, pueden continuar con secuelas”, sostuvo.
Las lluvias pueden favorecer la presencia del mosquito
El responsable de Coordinación Epidemiológica informó que aproximadamente el 90% de los pacientes con chikungunya recibió atención domiciliaria y no necesitó internación. También mencionó un fallecimiento cuya relación directa o indirecta con esa enfermedad no pudo determinarse con claridad.
Por otra parte, el seguimiento epidemiológico se concentra en las localidades ubicadas sobre la Ruta 34 y la Ruta 9. García Campos remarcó que esos trayectos son relevantes por el movimiento de personas y por la aparición de casos en poblaciones situadas a lo largo de ambos corredores.
“En el mapa de la Argentina, la Ruta 34 y la Ruta 9 son las dos rutas más importantes de esta zona del país, y todas las localidades que están en esas rutas son las que comienzan a ver los casos”, explicó.
El agua acumulada es un factor observado para la temporada
Salud también trabaja sobre las condiciones climáticas que pueden presentarse durante la próxima temporada. La preparación contempla respuestas ante lluvias e inundaciones, pero también frente a períodos de sequía, de acuerdo con lo expuesto por García Campos.
El aumento de las precipitaciones puede generar acumulación de agua y favorecer la proliferación del Aedes aegypti, mosquito transmisor de dengue, chikungunya y zika. “Al haber más agua va a haber más proliferación de Aedes aegypti”, advirtió García Campos. Ante un escenario de sequía, indicó que uno de los principales riesgos estará vinculado con los incendios.


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