En plena tensión por las obras de infraestructura que dependen de la plata nacional, Gustavo Sáenz aterrizó en la Casa Rosada y se sentó cara a cara con el ministro del Interior, Diego Santilli, y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman. El encuentro fue en Buenos Aires y giró alrededor de un tema que mete ruido en toda la provincia: cómo garantizar que las obras con financiamiento federal en Salta sigan en marcha y no queden tiradas a mitad de camino por la falta de fondos.
Obras de infraestructura en la mira: reunión en Casa Rosada
En una reunión política que encendió las alarmas en todo el norte, el gobernador salteño llevó a la Casa Rosada el reclamo por las obras de infraestructura que hoy dependen casi por completo del envío de recursos federales. El planteo fue directo: sin un flujo constante de plata desde Nación, la Provincia no puede evitar que se frenen trabajos clave que ya están en ejecución.
Del lado nacional estuvieron el ministro del Interior, Diego Santilli, y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, quienes escucharon el detalle de cada una de las obras de infraestructura que se están haciendo en Salta con aportes de la administración central. Según se dejó trascender después del encuentro, el foco estuvo puesto en el estado de avance de esos proyectos y en los papeles que garantizan los desembolsos comprometidos.
Durante la charla se revisó expediente por expediente, porque la preocupación que se comenta en pasillos oficiales es que cualquier corte en la cadena de pagos deje abandonadas las obras de infraestructura en distintos puntos de la provincia. El planteo incluyó la necesidad de que se respeten los acuerdos ya firmados para evitar que empresas paren máquinas y que los trabajadores queden a la deriva.
Tensión por la plata nacional y el impacto en Salta
Además del repaso técnico de cada obra de infraestructura en marcha, la mesa política se corrió a un análisis más amplio sobre la situación del país y cómo golpea a las provincias. En ese contexto, se habló de la importancia de asegurar cierta previsibilidad en la llegada de fondos para que los gobiernos locales puedan programar sus calendarios de trabajo y no vivan al borde del freno de mano.
En la reunión se mencionó que un parate en las obras de infraestructura financiadas con recursos federales podría afectar de lleno la actividad económica en los municipios, ya que muchos pueblos dependen de esos proyectos para mover el empleo y el comercio diario. Por eso se discutieron mecanismos administrativos para evitar demoras en las transferencias y trabas burocráticas que pateen para adelante los pagos.
Dentro de ese ida y vuelta, se habló también del armado de acuerdos políticos y administrativos que permitan que las provincias tengan un margen mayor de estabilidad en medio de la crisis. La consigna fue sostener las obras de infraestructura como motor directo de laburo y movimiento en la calle, en un escenario donde cada peso que se corta se siente en el bolsillo de la gente.
El mensaje de Salta sobre el federalismo y las obras
En ese marco, Gustavo Sáenz reiteró la postura de Salta sobre el vínculo con la Nación y el lugar de las provincias dentro del esquema federal. Frente a los funcionarios nacionales, remarcó la importancia de que se respeten los compromisos asumidos con las jurisdicciones, en especial cuando se trata de obras de infraestructura que ya están firmadas y planificadas.
Según se informó luego del encuentro, el gobernador cerró la reunión con una frase que apuntó directo al debate sobre el reparto de fondos: “Si las provincias crecen, crece el país. Y desde Salta vamos a seguir aportando al desarrollo federal que la Argentina necesita”.

