Los Museos Vaticanos pusieron en marcha una restauración sobre una obra central del Renacimiento: los frescos de la Logia de Rafael, dentro del Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano. El proyecto comenzó en abril, se extenderá por unos cinco años y usará tecnología láser para limpiar las superficies sin alterar el material original. La intervención abarcará cerca de 1.300 metros cuadrados decorados y estará en manos de más de 20 restauradores, con financiamiento de donantes internacionales por 5,5 millones de dólares.
La restauración de la obra de Rafael se hará con láser para cuidar las superficies originales
Según se informó, la limpieza se realizará con tecnología láser para evitar daños en esta obra maestra ubicada en el ala occidental de la logia, en la segunda planta del Palacio Apostólico. El objetivo del plan es conservar el conjunto sin afectar las superficies originales, mientras se intervienen tanto los frescos como los relieves de estuco.
Los trabajos alcanzarán aproximadamente 1.300 metros cuadrados de decoración y estarán a cargo de más de 20 especialistas. Además, la iniciativa fue activada en abril y prevé una duración de alrededor de cinco años, de acuerdo con los datos difundidos por los Museos Vaticanos.
Rafael dejó una logia de 65 metros con escenas bíblicas y acceso muy restringido
La Logia de Rafael es un corredor de 65 metros de largo por cuatro de ancho, diseñado por Rafael y decorado entre 1517 y 1519 por su taller para el papa León X, que ocupó el pontificado entre 1513 y 1521. El espacio está dividido en 13 tramos, y en cada uno se pintaron episodios bíblicos en las bóvedas.
El acceso a esta zona no está abierto al público general. Solo ingresan quienes visitan al Papa, entre ellos jefes de Estado, embajadores y altos prelados, en la mayoría de los casos. La última restauración parcial, según la información difundida, se había hecho hace cerca de medio siglo.
La obra presentaba suciedad acumulada por materiales aplicados durante siglos
De acuerdo con los investigadores, el estado actual de los frescos y de los delicados relieves de estuco se explica por una fuerte acumulación de suciedad. Esa situación fue provocada por capas sucesivas de colas animales, ceras y fijadores usados a lo largo de los siglos.
Esos materiales, señalaron, se fueron amarilleando con el tiempo, atraparon polvo y terminaron tapando los tonos pastel originales. El plan contará con una financiación de 5,5 millones de dólares aportados por donantes internacionales, entre ellos el World Monuments Fund, una oenegé dedicada a preservar sitios patrimoniales de valor excepcional en distintas partes del mundo.

