La pobreza infantil volvió a mostrar restricciones que van más allá de la comida y la vivienda. Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) señaló que el 37,5% de los niños, niñas y adolescentes atravesó privaciones de ropa y calzado durante el último año, debido a limitaciones económicas en sus hogares. El relevamiento también registró problemas de aprendizaje, dificultades para hacer amigos y situaciones de malestar emocional.
La mayor diferencia se observó entre los niveles socioeconómicos. En los hogares de nivel muy bajo, el 58,3% de los chicos y adolescentes tuvo inconvenientes para acceder a vestimenta o calzado. En cambio, entre quienes pertenecen al nivel medio alto, la proporción fue del 17,8%.
El estudio de la UCA ubicó la pobreza entre niños, niñas y adolescentes en el 42,5% durante 2026. Aunque el indicador bajó respecto del máximo de 70,4% registrado en 2024, todavía alcanza a más de 4 de cada 10 integrantes de esa población. La indigencia, por su parte, afecta al 9,5%.
La ropa y el calzado registran la distancia más amplia entre los hogares
De las cuatro dimensiones analizadas por el ODSA sobre las infancias, la falta de acceso a ropa y calzado fue la que presentó la brecha más grande según la situación socioeconómica de cada familia. La diferencia entre el nivel muy bajo y el nivel medio alto supera las tres veces.
Además de las restricciones materiales, el informe relevó obstáculos relacionados con el desarrollo y la integración social. El 36,8% de los niños y adolescentes presentó problemas en el aprendizaje escolar, mientras que el 27,3% tuvo dificultades para hacer amigos.
Por otro lado, el 18,1% atravesó situaciones de malestar emocional. Estos indicadores fueron incluidos en el análisis sobre privaciones que afectan a las infancias y que no se limitan al acceso a alimentos o a una vivienda.
La pobreza infantil se mantiene por encima de los hogares sin chicos
El ODSA indicó que, en toda la serie observada, los hogares con niñas, niños y adolescentes tuvieron niveles de pobreza superiores a los registrados en familias sin chicos. El organismo denomina a este comportamiento como “infantilización de la pobreza”.
Las trayectorias de pobreza de los grupos de 4 a 11 años y de 12 a 17 años tuvieron evoluciones similares. En cambio, la primera infancia, integrada por chicos de 0 a 3 años, mantuvo de forma sostenida la tasa más baja dentro de los grupos relevados.
El informe señaló una posible relación entre ese resultado y la existencia de transferencias específicas para esa etapa, entre ellas el Plan 1.000 Días. A su vez, destacó que los hogares monomarentales elevan las probabilidades de que niños y adolescentes queden bajo la línea de pobreza o indigencia.
Las transferencias sociales y el peso del empleo en los ingresos familiares
Según las estimaciones de la UCA, la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar explicaron más del 90% de la reducción calculada en la pobreza infantil. En el caso de la indigencia, ambas prestaciones representaron cerca del 97% al 98% de la baja observada.
Sin esas transferencias, la indigencia infantil subiría del 9,5% al 16,4%, de acuerdo con el estudio. La pobreza, en tanto, pasaría del 42,5% al 47,8%. Durante el momento más desfavorable de 2024, esos ingresos cubrían entre el 12% y el 28% de la canasta básica alimentaria, mientras que en 2026 esa cobertura se ubicó entre el 39% y el 62%.
La UCA sostuvo: “Aunque la pobreza disminuyó entre 2024 y 2026, la distancia promedio entre el ingreso de los hogares pobres y el valor de la Canasta Básica Total se mantuvo prácticamente sin cambios. Esto indica que quienes continúan siendo pobres no están más cerca de superar esa condición que en los peores momentos de la crisis”.
El informe también marcó que la calidad del empleo del adulto responsable concentra las diferencias más amplias entre los grupos. La residencia en la región del Noreste Argentino (NEA) fue identificada como otro factor asociado a mayores probabilidades de pobreza e indigencia.
UNICEF proyectó que la pobreza entre niños, niñas y adolescentes podría llegar al 44,4% durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia se ubicaría en 10,8%. El organismo mencionó como variables determinantes la evolución de los ingresos familiares, el valor de las canastas básicas, las condiciones laborales y la cobertura de las transferencias sociales.
En paralelo, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas por el Día del Niño, celebrado el domingo 16 de agosto, cayeron 2,5% interanual a precios constantes. La entidad indicó que hubo descuentos y cuotas, aunque la demanda se concentró en compras de menor valor y postergaciones.


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