Productores ganaderos de Salta salieron con todo con un plan ganadero ambicioso: quieren pasar de un millón a dos millones de cabezas bovinas en la provincia, pero avisan que, aun si el proyecto sale bien, el precio de la carne no va a bajar de un día para el otro. La jugada se apoya en créditos especiales, dos etapas de inversión fuerte en el campo y en la mira puesta en cómo se mueve el consumo de carne en Argentina, donde el mercado interno sigue marcando la cancha.
La idea tomó fuerza después de la participación salteña en Expoagro, la muestra agroindustrial que se hizo en San Nicolás, donde empresarios del agro, entidades rurales y representantes provinciales hablaron a fondo de cómo empujar el plan ganadero, sumar más cabezas y aprovechar las nuevas herramientas de financiamiento. En ese escenario, la preocupación por lo que pasa con la carne en góndola y en la carnicería estuvo presente en cada charla.
El proyecto, según coinciden los actores del sector, no se resuelve en pocos meses: requiere abrir nuevas hectáreas ganaderas, meter infraestructura básica en los campos, aprovechar regímenes como el RIMI y enganchar líneas de crédito del Banco Nación y el BICE, todo mientras el país viene de años de caída del stock bovino y precios de la carne que no aflojan por la tensión entre oferta y demanda.
Plan ganadero a dos velocidades: más campos en Salta y el sueño de duplicar la hacienda
La meta central del nuevo plan ganadero de Salta es duplicar el stock de ganado bovino, pero recién después de transformar miles de hectáreas en campos productivos. Alfredo Figueroa, presidente de la Sociedad Rural Salteña, marcó que hoy la provincia ronda el millón de cabezas y que el norte es llegar a los dos millones, siempre y cuando primero se haga el trabajo pesado de preparar la tierra. Según lo que explicó, en Salta habría cerca de dos millones de hectáreas con potencial para meterse de lleno en la ganadería.
Esa superficie todavía no está toda lista para recibir más hacienda: hace falta implantar pasturas, abrir aguadas, hacer perforaciones para agua, levantar alambrados y armar todas las instalaciones de trabajo de campo, como mangas y corrales. Sin eso, insisten en el sector, el plan ganadero quedaría solo en los papeles y no habría forma de sostener un aumento grande del stock sin castigar la productividad de los animales.
Los registros de la Sociedad Rural Salteña marcan que el stock actual ronda el millón de bovinos y que la provincia viene de más de diez años de estancamiento, sin grandes saltos en cantidad de cabezas. Recién ahora, con algunas señales de reactivación de inversiones, los productores hablan de un “nuevo ciclo ganadero” en Salta y se animan a ponerle número al objetivo. Esa expectativa aparece mientras, a nivel país, el sector calcula que el rodeo argentino perdió alrededor de 10 millones de cabezas en los últimos años.
Figueroa remarcó que el plan ganadero está pensado en dos fases claras. Primero, el acondicionamiento de los campos y el desarrollo de las hectáreas: pasturas nuevas, agua asegurada, alambrados y estructuras básicas. Recién después llegaría la segunda parte, que es el crecimiento del rodeo, ya sea comprando más animales o ampliando los rodeos propios con cría. La segunda opción es más lenta, porque los resultados se ven recién después de varios ciclos productivos.
En esa hoja de ruta, los tiempos biológicos de la ganadería pesan fuerte. Desde que se incorporan vientres hasta que aparece un animal terminado para faena pueden pasar entre dos y tres años. A la vez, en ese mismo lapso hay que completar obras de agua, implantación de pasturas y mejoras estructurales. Por eso, quienes impulsan el plan ganadero recalcan que cualquier impacto sobre la oferta de carne, tanto en Salta como en el resto del país, se va a ver recién cuando esas dos etapas estén cerradas.
Créditos, RIMI y bancos: la otra pata detrás del precio de la carne
Sin plata fresca y sin créditos pensados para el campo, el plan ganadero de Salta no se mueve, y por eso todas las miradas se fueron al RIMI y a los bancos públicos que presentaron herramientas nuevas. Dentro del sector productivo, el Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI) aparece como una de las fichas clave para proyectos agropecuarios de tamaño intermedio. Este esquema apunta a inversiones que van desde u$s150.000 hasta u$s9 millones para empresas micro, pequeñas o medianas.
El RIMI fue parte del paquete debatido en el Congreso dentro de la reforma laboral, y se señaló que está vigente desde el 6 de marzo. En el papel, trae beneficios fiscales como amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y devolución anticipada del crédito fiscal de IVA sobre inversiones productivas. En la práctica, productores y técnicos analizan cómo hacer encajar ese régimen dentro del plan ganadero salteño, especialmente para financiar la infraestructura previa que necesitan los campos.
Durante Expoagro, los bancos se sumaron a la mesa de discusión. El Banco Nación presentó programas para la compra de maquinaria agrícola con tasas promocionales, entre ellos créditos en dólares al 0% y préstamos en pesos con una tasa que arranca en el 19%. Para el sector pecuario, esa combinación se ve como una parte del paquete de condiciones mínimas para que la apuesta por el plan ganadero tenga chances de concretarse en las provincias.
A esa batería se suman las líneas del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), conocidas como créditos “valor producto”. En este caso, el financiamiento se estructura en cuotas expresadas en kilos de novillo, de modo que la devolución del préstamo queda atada directamente a la producción de carne y no tanto a la inflación o a los cambios en los precios nominales. Varios productores ven en este formato una forma más previsible de planificar inversiones ganaderas a varios años.
Todo este andamiaje financiero se discute mientras la gente mira la heladera y la carnicería: la sensación social es que la carne sube y que nunca baja. En el sector ganadero señalan que la oferta está ajustada por la caída del stock argentino de los últimos años y por un mercado interno que sigue siendo el principal motor del negocio. Por eso, aun con un plan ganadero agresivo en Salta y en otras provincias, nadie promete que el precio vaya a retroceder en el corto plazo.
El consumo manda: cómo pega el plan en el bolsillo y en el mostrador
En la cadena cárnica advierten que, aunque el plan ganadero logre sumar hacienda en Salta, el precio final de la carne depende sobre todo del consumo interno y de los costos intermedios. De acuerdo con los datos que manejan las entidades del sector, alrededor del 70% de la carne vacuna producida en Argentina se queda en el mercado local y apenas el 30% se exporta. Esa proporción hace que cualquier cambio en la oferta de hacienda o en el nivel de consumo se traduzca bastante rápido en los valores al público.
Figueroa indicó que el consumo per cápita ronda los 45 kilos de carne vacuna por habitante al año. La cifra sigue siendo alta, pero marca una baja respecto de décadas anteriores, cuando el promedio superaba con comodidad los 60 kilos por persona. En su análisis, esa caída en la demanda interna puede ayudar a que los aumentos de la carne se moderen, siempre y cuando no haya nuevos golpes sobre los costos de producción, faena, transporte o impuestos.
La Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores viene insistiendo en que el precio que ve el consumidor en el mostrador no sale solo del valor del ganado en pie. Se suman la faena, el transporte, la logística de distribución y una larga lista de tributos que se van acumulando desde el campo hasta la carnicería. En ese contexto, el plan ganadero salteño se presenta como una apuesta de mediano y largo plazo para sumar cabezas y, recién después de varios ciclos productivos, ver si ese aumento de oferta logra incidir sobre los valores de la carne.
En la dirigencia rural de Salta señalan que la combinación entre más hectáreas puestas en producción, regímenes como el RIMI y los créditos específicos del Banco Nación y del BICE es el camino que se está explorando para alcanzar la meta de dos millones de cabezas bovinas en la provincia dentro del marco del nuevo plan ganadero.

