La Subsecretaría de Niñez y Familia encendió la polémica al lanzar un nuevo plan de padrinos para adolescentes que viven en el Hogar Escuela, un programa que mezcla emoción, dudas y muchas preguntas en Salta. La propuesta oficial apunta a que estos chicos y chicas tengan referentes afectivos por fuera de las instituciones, y ya abrió un fuerte debate en la calle, en las redes y entre quienes trabajan con la niñez. Según explicaron desde el organismo, la idea es armar una red de apoyo extra que acompañe a los jóvenes en el salto a la vida adulta.
El plan fue presentado en la Subsecretaría de Niñez y Familia como una política pensada para “crear redes de contención genuinas y vínculos afectivos que acompañen el desarrollo integral de los jóvenes en su transición hacia la vida adulta”. Es decir, no se toca la asistencia básica que ya reciben en los dispositivos estatales, pero sí se suma una pata nueva: la presencia de personas comunes de la comunidad que quieran ser parte de su día a día.
Desde el área remarcaron que el programa nace de la preocupación por el vínculo entre los adolescentes y la sociedad que los rodea. Sostienen que muchos chicos del Hogar Escuela crecen rodeados de operadores y técnicos, pero casi sin la figura de un adulto cercano que los acompañe desde lo afectivo, por eso se decidió impulsar esta figura de padrinos y madrinas como soporte extra.
El plan de padrinos que mete a la sociedad dentro del Hogar Escuela
Según lo informado, el proyecto de padrinos para adolescentes del Hogar Escuela está armado como un puente directo entre las políticas públicas y la sociedad civil. La Subsecretaría convoca a vecinos y vecinas que quieran involucrarse de manera concreta con chicos en situación de vulnerabilidad, no solo con una donación puntual, sino con presencia sostenida en su vida cotidiana.
La figura del padrino o madrina incluye visitas, acompañamiento a trámites, apoyo escolar, salida a actividades culturales o deportivas y, sobre todo, estar disponible como oído y referencia adulta. El objetivo declarado es que los jóvenes tengan con quién hablar cuando se les presenta un problema, alguna decisión difícil o un miedo frente al futuro.
Entre las metas del programa, se detalla que se buscará brindar herramientas emocionales y sociales que faciliten la inclusión de los chicos. La planificación oficial marca que, a través de estos nuevos lazos, los adolescentes puedan imaginar y armar un proyecto de vida propio, con más oportunidades y con una red de apoyo que no dependa solo del Hogar Escuela ni de los dispositivos estatales.
Cómo sera el acompañamiento de los padrinos y qué cambios se esperan
Como eje fuerte, el plan se basa en el acompañamiento personalizado: cada uno de los adolescentes tendrá un vínculo estable con su o sus padrinos, con la mira puesta en construir confianza y continuidad en el tiempo. El programa apunta a que ese adulto no sea alguien que aparece una vez y desaparece, sino una presencia concreta en los momentos clave.
Al mismo tiempo, se plantea el desarrollo integral de los jóvenes, con actividades orientadas a reforzar la autoestima, reconocer capacidades y aprender a moverse fuera del circuito del Hogar Escuela. Esto incluye desde ayudar a armar un currículum, acompañar a una entrevista laboral o a una consulta médica, hasta compartir espacios recreativos simples como una comida o una salida a la plaza.
Otra pata central es la vinculación comunitaria. La Subsecretaría informó que se promoverá la participación de instituciones como la “Casa del Pueblo” y otros espacios abiertos al barrio, para que los chicos se mezclen más con la comunidad. La intención oficial es que los adolescentes no queden encerrados en la lógica institucional, sino que circulen por diferentes ámbitos sociales junto a sus padrinos y madrinas.
Evitar que el Estado sea el único referente en la vida de los chicos
Desde Niñez y Familia señalaron que este tipo de estrategias se diseñan para evitar que el Estado sea el único adulto presente en la historia de los chicos del Hogar Escuela. La propuesta de padrinos y madrinas busca sumar figuras afectivas de la comunidad que puedan estar cerca tanto en los logros como en los problemas cotidianos, marcando una diferencia entre el rol institucional y el vínculo afectivo.
De acuerdo con lo informado por el organismo, la idea es que, con el tiempo, los adolescentes cuenten con una red mixta: por un lado, los equipos técnicos y operadores que se ocupan de la parte formal, y por otro, los padrinos y madrinas que acompañen desde lo humano, compartiendo espacios, celebraciones y decisiones importantes.


Lanzan programa de padrinos para fortalecer lazos comunitarios en el Hogar Escuela con adolescentes