Nazarena Menem quedó en el ojo de la tormenta luego de que se conociera que obtuvo un crédito del Banco Nación por $236 millones, en medio de un escándalo por préstamos “VIP” para funcionarios y allegados al poder político. La hija de Eduardo “Lule” Menem, que trabaja en la Auditoría General de la Nación, aparece ahora como uno de los casos más llamativos de una larga lista de beneficiados por una reglamentación especial que ya fue derogada, pero cuyos efectos siguen generando bronca en todo el país.
La polémica no se queda solo en el apellido Nazarena Menem ni en su crédito de $236 millones: el “clan Menem” ya suma casi $600 millones en financiamiento del banco estatal, mientras que en Córdoba socios y aliados del diputado libertario Gabriel Bornoroni también accedieron a préstamos millonarios. Todo esto ocurre en un contexto donde, según datos oficiales, la enorme mayoría de los argentinos que pide un crédito en el Banco Nación termina rechazada.
La discusión ya no pasa solo por lo legal o lo formal, sino por una pregunta que se repite en cada barrio: ¿hay una puerta especial para los que tienen apellido y contactos, y otra mucho más cerrada para el resto de la gente?
Nazarena Menem y un crédito que descolocó hasta a los expertos
Uno de los últimos casos que encendió las alarmas es el de Nazarena Menem, de 26 años, que consiguió en el Banco Nación un crédito por $236 millones. La joven trabaja en la Auditoría General de la Nación y, según trascendió, tendría un sueldo cercano a los $2,5 millones por mes, muy por encima de lo que gana la mayoría, pero aun así lejos de lo que suele pedirse para un préstamo de ese tamaño.
Especialistas del sistema financiero consultados por este tipo de operaciones remarcan que, con ese ingreso y con tan poca antigüedad laboral, sería muy difícil que cualquier persona común logre un crédito como el que obtuvo Nazarena Menem. Los analistas sostienen que, con las reglas habituales del banco, ese perfil no encaja ni de cerca con un préstamo de $236 millones, lo que alimenta la sospecha de un trato diferenciado.
El escándalo crece todavía más porque el hermano de Nazarena también accedió a otro préstamo millonario en los últimos meses. Sumando ambas operaciones, el “clan Menem” ronda los $600 millones en créditos del Banco Nación. Ese volumen de plata pública direccionada a una misma familia encendió cuestionamientos sobre qué criterios se usaron y si realmente se aplicaron las mismas exigencias que al resto de los clientes.
Dentro del Banco Nación se insiste en que todos los créditos se aprobaron “dentro de los parámetros establecidos”, pero hacia afuera las explicaciones no alcanzaron. Tanto en redes sociales como en el ambiente político se repite la misma duda: ¿se pesó más el apellido Menem que la capacidad real de pago?
Créditos VIP, reglamentación 802 y una lista de beneficiados que no para de crecer
El caso de Nazarena Menem y su crédito de $236 millones es solo una parte de un esquema mucho más grande montado sobre la Reglamentación 802 del Banco Nación. En septiembre de 2024, durante la gestión de Daniel Tillard y Darío Wasserman, se agregó una “aclaratoria” que permitió incluir a “cargos políticos designados por resolución o electivos” entre los potenciales beneficiarios de créditos hipotecarios con las tasas más bajas del mercado.
Ese cambio abrió la puerta para que decenas de funcionarios, asesores y personas con llegada directa al poder accedieran a préstamos excepcionales. Según los datos que se difundieron, alrededor de 40 personas de alto rango, incluidos asesores del Ministerio de Economía, consiguieron montos que en promedio rondaron los u$s250.000, muchas veces destinados a segundas o terceras propiedades y no a la vivienda única familiar.
Mientras estos funcionarios sumaban propiedades con créditos blandos, se informó que ocho de cada diez argentinos que intentaron sacar un hipotecario en el Nación se fueron con las manos vacías. La combinación de un ajuste fuerte del gasto, un discurso oficial que repite que “no hay plata” y una lista de beneficiados VIP con tasas preferenciales encendió bronca en todo el país.
Frente a la presión social y política, el Banco Nación eliminó el mes pasado el punto que incorporaba a los “cargos políticos designados por resolución o electivos” como beneficiarios especiales. Sin embargo, los créditos ya otorgados quedaron intactos, con sus mismas condiciones de privilegio. Es decir, se cerró la canilla para adelante, pero nadie tocó lo que ya se aprobó.
La pata cordobesa: socios, libertarios y más millones en juego
La controversia por los créditos VIP no quedó limitada al entorno de Nazarena Menem. En Córdoba, socios y personas cercanas al diputado nacional de La Libertad Avanza Gabriel Bornoroni también fueron señalados por haber recibido préstamos millonarios del Banco Nación, lo que extendió el escándalo y lo ligó al armado libertario en esa provincia.
Entre los beneficiados aparece Carlos Andrés Bauzá, hijo del histórico dirigente menemista Eduardo Bauzá y actual responsable de la delegación de Anses en Córdoba. Según la información conocida, en febrero de 2026 le aprobaron un crédito extraordinario por $22.906.000. Además de su cargo en el Estado, Bauzá comparte con Bornoroni una sociedad en un estudio jurídico que maneja, entre otras cosas, temas vinculados a la delegación local del PAMI.
Otro nombre clave es el del diputado nacional Marcos Patiño Brizuela, cercano a Bornoroni y ex titular del PAMI en Córdoba. En agosto de 2025, Patiño Brizuela recibió del Banco Nación un préstamo por $164 millones. La propia documentación interna habla de “irregularidades graves” y, para colmo, los registros del Banco Central lo ubican en situación crediticia negativa por deudas previas, lo que en teoría debería impedirle sacar nuevos créditos.
La combinación de un préstamo altísimo, una calificación desfavorable en el BCRA y la falta de explicaciones claras sobre cómo se aprobó el expediente encendió todas las alarmas sobre los controles dentro del banco estatal. Además, en el mercado calculan que las cuotas de estos créditos especiales rondan los $4 millones mensuales, un número que choca de frente con los salarios estatales que se conocen públicamente de varios de los beneficiados.
Bronca social y preguntas que también se hacen en Salta
El caso de Nazarena Menem con su crédito de $236 millones, sumado al resto de los “créditos VIP”, reavivó el debate sobre el uso de los bancos públicos en plena crisis. Dirigentes opositores a nivel nacional cuestionan que se concentren beneficios en “personas políticamente expuestas”, mientras miles de familias no pueden ni soñar con un hipotecario para su primera casa.
En las provincias, incluida Salta, crecen las comparaciones entre lo que pasa con estos expedientes express y lo que enfrentan los laburantes cuando se acercan a una sucursal del Banco Nación. Las estadísticas de rechazo, que marcan que la mayoría de los argentinos no logra calificar para un crédito, chocan de frente con esta lista de nombres ligados a espacios de poder que sí consiguen montos millonarios.
Dentro del propio Banco Nación se revisa ahora, caso por caso, qué pasó con las operaciones aprobadas bajo la Reglamentación 802 y qué responsabilidades administrativas podrían corresponder. Sin embargo, hasta el momento no se informó públicamente ningún retroceso concreto sobre los créditos otorgados al “clan Menem”, a los allegados de Bornoroni ni a otros funcionarios que aparecen en los listados.
Consultados por distintos medios, los protagonistas cordobeses de este esquema —Carlos Andrés Bauzá, Marcos Patiño Brizuela y Gabriel Bornoroni— optaron por el silencio. No dieron detalles sobre sus ingresos, ni explicaron cómo piensan afrontar cuotas que, según estimaciones del mercado, trepan a varios millones de pesos por mes.
En paralelo, siguen generando repercusiones los datos sobre los casi $600 millones que el “clan Menem” acumula en créditos del Banco Nación y el préstamo de $236 millones que colocó a Nazarena Menem en el centro de la polémica nacional.

