Nahuel Gallo volvió a ponerse el dorsal en una carrera de 10 kilómetros en Vicente López y convirtió su regreso al running en un grito incómodo: corrió con una remera dedicada a los presos políticos extranjeros que siguen detenidos en Venezuela. A poco más de un mes de haber pisado nuevamente suelo argentino, el gendarme usó cada kilómetro para meter presión internacional y repetir, una y otra vez, que la causa de los detenidos en el país caribeño “no se terminó”. La aparición pública encendió ruido político y reavivó el debate sobre Venezuela.
Nahuel volvió al running, pero dice que la cabeza sigue en Venezuela
En la carrera Supernova de 10 kilómetros, realizada en Vicente López, Nahuel Gallo eligió un mensaje claro: su objetivo fue correr para visibilizar a los presos políticos extranjeros en Venezuela. El gendarme explicó antes de la largada que este regreso a las competencias no era uno más, sino parte de una pelea que, según él, sigue abierta pese a su propia liberación.
Gallo contó en diálogo con TN que practica running desde 2015 y que nunca dejó la actividad, aunque su última competencia oficial había sido en Mendoza en 2024. Por eso marcó esta carrera como un quiebre personal: “Vuelvo a correr después de un largo tiempo. Mi última carrera fue en Mendoza en 2024, pero hoy corro por los presos políticos en Venezuela, mi petición es la misma de siempre”, sostuvo, apuntando directo al régimen venezolano.
Según relató, la decisión de volver a competir recién ahora tiene que ver con el proceso que atraviesa desde que salió de la cárcel en Venezuela. Aunque está de nuevo en Argentina, remarcó que todavía arrastra la misma preocupación por quienes siguen encerrados allá y que eso lo llevó a usar la carrera como vidriera para su reclamo.
En ese sentido, el gendarme describió que el período posterior a su excarcelación no es tan simple como se ve en las fotos de bienvenida. Contó que siente una especie de libertad a medias y la vinculó directamente con la situación de los otros detenidos. “Todavía me siento encerrado porque hasta que no vea que todos están libres no voy a estar tranquilo”, afirmó, dejando en claro que su cabeza sigue atada a las celdas que dejó atrás en Venezuela.
Los 448 días preso y el impacto de volver al país
Al repasar lo que vivió en Venezuela, Nahuel Gallo recordó que estuvo privado de la libertad durante 448 días por una orden del chavismo y lo definió como un tramo “especialmente difícil” de su vida. Cuestionó las condiciones en las que fue detenido y habló de una pérdida de libertad que, para él, fue completamente injusta. “Perder injustamente la libertad por algo que no hiciste es feo, no tiene nombre ni explicación”, remarcó, sin vueltas.
El contraste llegó cuando habló de su regreso a la Argentina. Gallo describió su llegada al país como un sacudón emocional fuerte para él y su familia. Dijo que “volver a recuperar la libertad no tiene precio” y que “saber que estoy en mi país, en mi tierra, con mis seres queridos, es lo mejor que me pasó”, marcando la diferencia entre los días de encierro en Venezuela y el presente rodeado de los suyos.
Presos políticos, números que incomodan y reunión con Javier Milei
A pesar de este alivio personal, Nahuel Gallo insistió en que su obsesión sigue siendo el futuro de quienes, según él, quedaron atrás. Detalló que “hoy hay 23 presos extranjeros” en Venezuela y advirtió que su prioridad es que el tema no se apague en la agenda internacional. “Mi intención es que se siga luchando porque la situación sigue siendo la misma así que la lucha sigue”, señaló, apuntando a la continuidad del conflicto político en el país caribeño.
Sobre el final de la entrevista, Gallo analizó cómo, según su mirada, el mundo dejó de mirar a Venezuela. Afirmó que otras guerras y crisis desplazaron esa discusión y que eso pegó de lleno en la causa de los presos políticos. “Venezuela se ha apagado porque hay conflictos en otros países y quedó a la izquierda. Lamentablemente esa esperanza de salida quedó muy nula”, concluyó, dejando planteado que el reclamo por los presos políticos extranjeros sigue, pero con menos reflectores.
Días atrás, el gendarme sumó un capítulo político fuerte a su historia: tuvo una reunión en la Casa Rosada con el presidente Javier Milei. El encuentro se realizó en el despacho presidencial y fue el primer cara a cara entre ambos. También estuvieron presentes el jefe de Gendarmería Claudio Brilloni, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, el canciller Pablo Quirno y la jefa de la bancada oficialista en el Senado, Patricia Bullrich. Según se informó, se trató del mismo grupo de funcionarios que lo había recibido en el Aeropuerto de Ezeiza cuando regresó al país tras su liberación.


Nahuel Gallo volvió a competir y puso el foco en los presos políticos en Venezuela