En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la nafta se convirtió en pesadilla para cualquiera que tenga auto: en apenas un año el precio de la súper se disparó muy por encima de la inflación, dejando a los surtidores totalmente desfasados del resto de la economía. Las estaciones marcaron aumentos que casi doblan la suba del Índice de Precios al Consumidor, mientras los demás combustibles acompañan el golpe, aunque un poco más abajo. Los datos oficiales muestran que la súper es la que más se vende, pero también la que más castigó el bolsillo en los últimos meses.
La nafta súper se descontroló y ya corre el doble que la inflación
Los números de las bocas de expendio en CABA son claros: la nafta súper de YPF fue la gran protagonista del aumento de precio, con una suba que casi duplicó la inflación del mismo período. En marzo de 2025 el litro valía $1.173 y en la actualidad llegó a $1.920. En plata concreta, son $747 más por cada litro cargado en solo doce meses.
Si se lo compara con el Índice de Precios al Consumidor, la diferencia mete ruido. Entre febrero de 2025 y febrero de este año, el IPC avanzó 33,1%, mientras la nafta súper en los surtidores de YPF en CABA saltó 63,6% en un lapso similar. La medición de marzo todavía no está publicada por el Indec, que recién va a difundir el dato del tercer mes del año el 14 de abril, pero con lo que ya se sabe alcanza para marcar la distancia.
Así, el combo de nafta y precio quedó totalmente despegado de la inflación general. El combustible básico para la mayoría de los autos no solo aumentó más rápido que los demás productos, sino que se acomodó en la parte alta de la tabla de subas, generando bronca entre automovilistas, taxistas y fleteros que ven cómo el costo del tanque se come cada vez más parte del sueldo.
Las estaciones de servicio no aplicaron un único esquema: hubo una especie de “castigo” fuerte para la nafta súper y algo más moderado para los productos premium. Aun así, todos quedaron por encima del IPC del año móvil medido. En los tableros de precios, la súper pasó a ser el combustible con el salto más marcado, mientras los demás también subieron, pero con menor intensidad.
Premium y gasoil tampoco zafan: todos los precios le pasan por arriba a la inflación
Aunque la súper fue la estrella del aumento, los combustibles premium y el gasoil también avanzaron por encima de la inflación y reforzaron la escalada en los surtidores. En el segmento de naftas de mayor octanaje, la variante premium de YPF en CABA subió de $1.449 a $2.145 en el último año. Eso se traduce en un alza del 48%, con una brecha de $696 por litro entre marzo de 2025 y la actualidad.
El porcentaje es más bajo que el de la súper, pero sigue muy por arriba del 33,1% que marcó el IPC en el período febrero 2025-febrero de este año. O sea, incluso quien paga más por una nafta de mejor calidad vio cómo el precio se le fue arriba de la inflación, sin demasiadas opciones para esquivar el golpe, salvo usar menos el auto o recortar viajes.
En el caso del gasoil, el panorama fue parecido. La infinia diésel de YPF en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires pasó de $1.448 en marzo de 2025 a $2.128 ahora. La diferencia de $680 significa una suba de 46,9% en un año, comportamiento casi calcado al de la nafta premium. Para quienes dependen del gasoil —como camionetas, repartos y parte del transporte— el impacto también se siente fuerte en la cuenta diaria.
Otras empresas replicaron la misma lógica. En marzo de 2025, algunas estaciones de Axion vendían el litro de nafta súper a $1.214 y hoy ese mismo combustible se ofrece a $1.937, con una variación de 59%. Shell, por su lado, movió la súper de $1.238 a $1.990 en el mismo lapso, lo que implica un salto de 60,7%. En todos los casos, el aumento de la nafta quedó arriba del índice de precios general.
A pesar de estas referencias, el mercado no está unificado. Cada expendedora fija su propio esquema de valores según la zona, la demanda y su estrategia comercial, por lo que los números mencionados no abarcan todo el abanico de tarifas que se pueden encontrar en las distintas estaciones de CABA. Sin embargo, muestran una tendencia: el litro de nafta, sea súper o premium, se mueve en una franja donde el precio corre mucho más rápido que la inflación.
Guerra, factores internos y una suba que no se frena en los surtidores
El comportamiento de las tarifas de combustibles ya venía alterado antes de que estallaran las tensiones bélicas en Medio Oriente. Las pizarras locales ya mostraban aumentos fuertes por causas internas y la guerra solo terminó empujando aún más el precio de la nafta y el gasoil. Desde el inicio del conflicto en esa región, la nafta y el gasoil sumaron una suba adicional de 15% en el país.
Sin embargo, los datos señalan que la mayor parte del incremento de los últimos doce meses no se explica únicamente por lo que pasa afuera. La dinámica local de costos, impuestos, tipo de cambio y decisiones comerciales ayudó a que el valor por litro se dispare, dejando a la nafta como uno de los productos que más se alejó de la inflación medida en el resto de la economía.
En paralelo, el consumo empezó a mostrar cómo este combo golpea al bolsillo. Según información de la Secretaría de Energía para enero, último mes con estadísticas disponibles, las empresas que operan en CABA despacharon al público 40.752,05 m3 de nafta súper, 21.979,90 m3 de nafta premium, 9.629,43 m3 de gasoil ultra y 8.864,83 m3 de gasoil común. Esos volúmenes confirman que la súper sigue siendo el combustible número uno en ventas en la Ciudad.
De acuerdo con los mismos datos oficiales, uno de cada dos metros cúbicos de combustible que se venden en CABA corresponde a nafta súper. Y es justamente este producto el que encabezó los aumentos de precio en el último año móvil, quedando como el principal foco del choque entre surtidor e inflación.
Menos ventas de súper, más premium y cambios en el gasoil
El golpe al bolsillo empezó a notarse también en los litros que se cargan. En enero, las ventas totales de nafta súper en CABA cayeron 3% interanual, mientras la premium y parte del gasoil mostraron subas. Aun con esa baja, la súper se mantuvo por encima del resto de los productos en volumen absoluto, pero el retroceso marcó que algunos usuarios ajustaron el pedal.
En contraste, los despachos de nafta premium registraron un aumento de 2% en el mismo período. Los datos muestran un comportamiento mixto: mientras algunos conductores bajan consumo o buscan alternativas, otro grupo migra a naftas de mayor octanaje, aun con un precio que también supera la inflación. El patrón no es uniforme, pero marca movimientos dentro del mercado.
Dentro de la familia del gasoil también hubo respuestas distintas. La Secretaría de Energía informó que en enero la venta de gasoil común retrocedió 11% en términos interanuales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mientras que el gasoil ultra mostró un crecimiento de 4% respecto de enero del año previo. Ese contraste señala que algunos consumidores abandonan el producto más básico y se vuelcan al de mayor calidad, pese al incremento.
En este contexto, la política de focos puestos en la nafta súper aparece como clave dentro de la estrategia comercial del sector. Los datos oficiales muestran que el combustible que representa la mitad del mercado en CABA fue el que registró el mayor aumento de precios y una baja de 3% en su volumen de ventas interanual en enero.


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