Un banco que opera en la ciudad de Salta deberá pagar una multa millonaria después de que la Justicia dejara firme una sanción ejemplar: más de 47 millones de pesos de multa a un banco en Salta por hacer esperar horas a la gente, con demoras interminables, maltrato y maniobras con los turnos. La condena salió de la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, que confirmó una resolución de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor dictada tras inspecciones en la sucursal.
La causa arrancó por controles realizados en una sucursal bancaria de Salta, donde se apuntó especialmente a lo que sufrían jubilados, pensionados y beneficiarios de ANSES. Tras una larga pelea administrativa y judicial, la Cámara ratificó la sanción económica y, como el banco no volvió a apelar, el fallo quedó firme días después.
La multa fue calculada en base a 33 canastas básicas totales para el hogar tipo 3 y trepó a un monto exacto de $47.214.558,96, además de la obligación de difundir un resumen con todas las infracciones que se comprobaron dentro de la sucursal.
Multa de 47 millones: filas eternas, turnos truchos y bronca en Salta
Según detalló la subsecretaria de Defensa del Consumidor, María Pía Saravia, todo comenzó con inspecciones hechas en marzo de 2024 en una sucursal de este banco en Salta capital. Allí los inspectores se encontraron con una escena que se repite en muchas entidades, pero que esta vez quedó documentada: el banco había entregado 1.298 turnos en un solo día y hacía esperar a la gente entre 2 y 4 horas y media.
La normativa vigente marca que se considera trato indigno cuando una persona espera más de 30 minutos, o hasta 60 minutos si el local tiene asientos, sanitarios y turnos numerados. En esta sucursal, los tiempos medidos desbordaban por completo esos límites, con pasillos llenos y usuarios parados durante horas, entre ellos adultos mayores y personas con dificultades de movilidad.
La Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Salta revisó todos esos datos y, en febrero de 2026, confirmó la sanción que ya había puesto Defensa del Consumidor en octubre de 2024. El banco había cuestionado la resolución, pero una vez que la Cámara la ratificó y no se presentó una nueva impugnación, la decisión quedó firme en marzo de 2026.
Además de las demoras, los inspectores detectaron una maniobra con los tickets de atención: se comprobó que los números se emitían desde las 7.30 por personal de seguridad, pero los comprobantes no mostraban el horario real en que la persona entraba al salón.
Ese detalle impedía saber con precisión cuánto tiempo estaba cada cliente adentro del banco, por lo que el organismo entendió que se trataba de una práctica que terminaba tapando las esperas reales y afectaba directamente el control de los tiempos de atención.
Ventanillas cerradas, poca prioridad y descontrol en la sucursal
En el mismo operativo se revisó cómo estaba funcionando la sucursal por dentro. Los informes oficiales marcaron que el banco tenía 23 ventanillas disponibles en el salón de atención al público, pero solo 13 estaban abiertas, aun cuando la cantidad de gente esperando era muy alta. Menos ventanillas trabajando significó más filas, más bronca y más horas parados para los clientes.
Las largas colas avanzaban lento y el flujo de atención no alcanzaba para los casi 1.300 turnos que se habían entregado en una sola jornada. Esa combinación de pocas cajas habilitadas y manipulación de turnos fue uno de los puntos clave para sostener la sanción de más de 47 millones aplicada al banco en Salta.
Otro punto que se tuvo en cuenta fue la falta de carteles claros sobre la atención prioritaria. La normativa obliga a informar de forma visible que tienen prioridad las personas embarazadas, los mayores de 70 años, quienes tienen discapacidad o movilidad reducida. En esta sucursal se constató que esa cartelería no estaba correctamente exhibida.
Prioridad invisible y reclamos escondidos en el banco sancionado
De acuerdo con Defensa del Consumidor, la mala señalización golpeaba sobre todo a los grupos más vulnerables, que muchas veces no sabían que podían pasar primero o que contaban con un trato preferencial. La falta de información clara hizo que muchos jubilados y personas con problemas de salud se quedaran horas en la fila sin saber que tenían derecho a prioridad.
Los inspectores también verificaron que en la sucursal no se informaba de manera adecuada sobre el libro de quejas, herramienta básica para que cualquier usuario deje asentado su reclamo sin salir del establecimiento. La existencia y disponibilidad de ese libro no estaba comunicada como corresponde, lo que dificultaba que la gente pudiera formalizar sus denuncias en el acto.
Frente a todas estas irregularidades, la Subsecretaría de Defensa del Consumidor de Salta impuso la multa equivalentes a 33 canastas básicas, que superó los 47 millones de pesos, y ordenó que el banco difunda una síntesis con cada una de las infracciones detectadas en la sucursal inspeccionada.
Desde el organismo provincial informaron que las personas que vean situaciones similares en otras entidades pueden presentar denuncias y pedir inspecciones a través del botón “Reportes” del sitio web oficial del Gobierno provincial, o de forma presencial en la sede de Defensa del Consumidor, ubicada en calle España 1350, en el horario de 8 a 14.

