Morena Huilén de la Fuente, una adolescente de 14 años de la provincia de Tucumán, empezó a vender amigurumis para apoyar a su familia y juntar plata para su fiesta de 15 años, prevista para febrero de 2027. Su emprendimiento creció cuando dejó de mostrar solo los muñecos tejidos a crochet y contó en redes sociales la historia que había detrás de cada trabajo.
El emprendimiento que creció por las redes sociales
Al principio, sus publicaciones estaban centradas en fotos de los amigurumis que hacía. Sin embargo, cuando decidió explicar por qué tejía y qué buscaba lograr, el alcance cambió y sus contenidos empezaron a circular mucho más.
Desde ese momento, miles de personas comenzaron a seguir sus creaciones y a compartir sus publicaciones. Así, lo que había nacido como una forma de mostrar sus tejidos pasó a tener más visibilidad.
Con esa difusión, Morena recibió colaboraciones que no esperaba. Emprendedores y vecinos ofrecieron aportes vinculados a la celebración que quiere organizar, entre ellos propuestas para el vestido, souvenirs, centros de mesa y otros elementos necesarios para la fiesta.
La familia detrás de una decisión de la adolescente
La venta de amigurumis apareció en medio de una situación económica complicada en su casa. Según contó la joven, su papá debió jubilarse de manera anticipada por problemas de salud y eso redujo de forma importante los ingresos familiares.
Frente a ese panorama, Morena buscó convertir sus tejidos en una entrada de dinero para colaborar con los gastos del hogar. Además, se propuso ahorrar para cumplir su celebración de 15 años, una meta que meses atrás veía más difícil.
Una fiesta de 15 años y un oficio que empezó de chica
La joven expresó que el crecimiento de su actividad y el acompañamiento recibido por redes sociales la acercaron a ese objetivo. “Estoy feliz de poder ayudar a mi mamá y mi papá. Ellos siempre nos ponen primero a nosotras”, afirmó.
Su vínculo con el tejido comenzó varios años antes de pensar en vender. Aprendió cuando era muy chica, junto a su abuela, a quien miraba trabajar con agujas.
A los 9 años ya se animaba a hacer amigurumis. Después sumó nuevas técnicas mediante tutoriales y práctica personal, hasta mejorar los modelos que hoy ofrece en su emprendimiento. Morena también aclaró que no piensa dejar de tejer cuando pase la fiesta.

