El histórico cruce en chalanas sobre el Río Bermejo, en Aguas Blancas, quedó otra vez en el ojo de la tormenta: el puerto mueve millones todos los días, funciona sin control regular y no paga un solo impuesto, mientras miles de personas cruzan la frontera en estas embarcaciones. Según datos oficiales, el sistema de chalanas genera muchísimo más dinero que la recaudación formal del municipio, pero sigue completamente desenganchado de cualquier regulación.
La polémica se reactivó después de una reunión en la que el interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, planteó que el servicio de chalanas sobre el Río Bermejo ya no puede seguir así, sin reglas claras ni tributos. Allí, propuso avanzar en una regulación concreta del esquema y empezar a cobrar impuestos a las cooperativas que manejan el cruce.
Mientras tanto, el paso fronterizo con Bermejo sigue funcionando como siempre: barcos cargados, plata en efectivo que va y viene y un circuito económico paralelo que no queda registrado en ningún lado.
El negocio de las chalanas del río Bermejo que no paga impuestos
Las cooperativas que manejan las chalanas sobre el Río Bermejo no pagan ningún impuesto y fijan el precio del cruce a su antojo, sin pasar por controles regulares ni municipales ni nacionales. Así lo detalló Zigarán en la reunión con el ministro de Gobierno y Justicia, Ignacio Jarsún, donde dejó en claro que el sistema viene funcionando por afuera de cualquier esquema formal.
Según la información publicada, hoy las chalanas cobran entre $2.000 y $10.000 por cada viaje, según cómo esté el río, la demanda del momento o la urgencia de la gente por cruzar. No hay tarifa regulada, no hay boleta, no hay ticket: cada cruce se paga en efectivo y ahí termina el rastro del dinero.
Mientras tanto, el municipio apenas junta alrededor de $1.000 por día por el cobro de estacionamiento de vehículos, una cifra que queda totalmente desfasada si se la compara con lo que entra por las chalanas cada jornada. El contraste entre lo que se registra en las arcas oficiales y lo que produce este movimiento paralelo sobre el Río Bermejo es uno de los puntos que más ruido viene generando.
Cruces, millones y un flujo de plata que nadie controla de forma regular
El movimiento de gente en el puerto de chalanas es permanente. En un día “tranquilo” se calculan entre 1.500 y 3.000 cruces sobre el Río Bermejo, lo que ya de por sí representa una masa de dinero enorme. Pero cuando hay picos de afluencia, la cifra se dispara: se habla de entre 15.000 y 20.000 traslados diarios.
Con esos números, las cuentas son explosivas. En un escenario que los propios funcionarios califican como conservador, si se toman 1.500 cruces por día a un valor promedio de $5.000 por persona, el sistema de chalanas mueve unos $7,5 millones diarios. Y cuando la demanda sube fuerte, el cálculo trepa hasta los $75 millones por jornada solamente en ese puerto.
Zigarán fue tajante al mostrar la diferencia entre la caja formal y lo que dejan las chalanas: contó que, mientras desde el lado oficial se recaudan unos 20 millones en determinado período, el circuito del Río Bermejo puede estar manejando 100 millones en el mismo lapso, siempre por fuera de los mecanismos de control regular.
El río crece, suben los precios y la plata sigue fluyendo
Otro dato que suma polémica es que el servicio de chalanas casi nunca se corta. Aún cuando el Río Bermejo crece o se pone peligroso, los cruces siguen, los valores aumentan y el flujo de guita es todavía mayor. En esos momentos, el riesgo no frena el negocio y la operatoria continúa con normalidad, según se detalló.
Con la actividad diaria que tiene el paso fronterizo y las tarifas actuales, las estimaciones sitúan el movimiento mensual del sistema de chalanas en por lo menos $225 millones. Todo ese volumen de dinero se mantiene, hasta ahora, totalmente al margen de cualquier tipo de regulación.


Debaten un control más regular de las chalanas en el Río Bermejo