Milei puso en marcha una estrategia que cruza tres ejes al mismo tiempo: la reelección, la discusión por las PASO y una nueva ronda de negociaciones con gobernadores. Según la mirada oficial, el plan combina señales económicas con movimientos políticos para llegar a 2027 con mejores condiciones. Este lunes, Luis Caputo y Santiago Bausili buscarán mostrar un programa financiero orientado a despejar dudas sobre la deuda hasta fines de 2027, mientras en la Casa Rosada toman fuerza las conversaciones para reunir una mayoría más amplia que sostenga el proyecto presidencial.
En ese esquema, el oficialismo ya no mira solo el corto plazo del Congreso. También empezó a trabajar sobre una construcción política más ancha, con diálogo con mandatarios provinciales, sectores del PRO, dirigentes radicales, partidos locales y espacios del peronismo. Al mismo tiempo, la discusión sobre las PASO dejó de aparecer solo como una reforma electoral y pasó a ser leída dentro del Gobierno como una pieza con impacto en el reordenamiento opositor.
La secuencia tendrá esta semana varios momentos clave. Por un lado, la presentación del programa financiero. Por otro, una nueva instancia de conversación política con gobernadores y aliados. Y además, este miércoles por la noche, Javier Milei viajará con su Gabinete a San Miguel de Tucumán para participar de la vigilia por el Día de la Independencia, en una postal que dentro del oficialismo vinculan con una etapa distinta en la relación con las provincias.
La reelección de Milei empezó a ordenar el nuevo mapa oficialista
Dentro de la Casa Rosada sostienen que la discusión de fondo ya no pasa únicamente por aprobar leyes o superar votaciones puntuales. La meta, según ese análisis, es construir una base política capaz de sostener un eventual segundo mandato. Por eso, la reelección de Milei empezó a funcionar como un eje que organiza decisiones económicas, movimientos internos y negociaciones con actores que hasta hace poco quedaban más lejos del armado libertario.
En el oficialismo entienden que la economía puede convertirse en un activo político si logra mostrar previsibilidad. Bajo esa lógica, el programa financiero que expondrán este lunes Caputo y Bausili apunta a responder una pregunta que, según el propio Gobierno, reaparece cuando una gestión se acerca a un proceso electoral: de dónde saldrán los dólares para afrontar los vencimientos de deuda. La intención es exhibir una hoja de ruta para cumplir compromisos durante lo que resta del año y durante 2027.
Esa búsqueda, siempre según la visión oficial, está atada a una apuesta más amplia: llegar a la próxima elección presidencial con crecimiento, inflación estabilizada, recuperación gradual de los ingresos, creación de empleo privado, un mercado cambiario sin sobresaltos y un esquema de financiamiento que quite presión sobre la deuda. Así, la cuestión económica pasó de ser una agenda técnica a integrarse en la plataforma con la que Milei busca proyectarse hacia adelante.
En paralelo, la Casa Rosada activó una tarea política con Diego Santilli como uno de los nombres centrales de esta etapa. Su jura como jefe de Gabinete fue leída dentro del oficialismo como una señal visible del cambio de método. La presencia de trece gobernadores en esa ceremonia no fue interpretada solamente como respaldo al nuevo funcionario, sino también como la imagen de una fase donde el Ejecutivo necesita más entendimientos políticos para el segundo tramo de la gestión.
Las PASO pasaron a ser una pieza central de la negociación política
La discusión por las PASO adquirió un peso mayor dentro del Gobierno. En una primera dimensión, el tema se cruza con la negociación parlamentaria, sobre todo en el Senado, donde los gobernadores concentran una parte importante del poder real. En la Casa Rosada consideran que la Cámara alta dejó de ser solo el lugar donde se votan leyes y se convirtió en el principal escenario de trato entre la Nación y las provincias.
Ese cuadro volverá a ponerse a prueba este miércoles, cuando Victoria Villarruel encabezará una nueva reunión de Labor Parlamentaria. El oficialismo sigue sin manejar los tiempos políticos de un Senado en el que, durante las últimas semanas, los gobernadores mostraron capacidad para articular mayorías. A eso se suma que varios senadores ya anticiparon que no estarán en Buenos Aires, por lo que dentro del Gobierno ven difícil avanzar con una sesión y vuelven a depender de las tratativas políticas.
Por eso, la incorporación de Santilli fue leída como parte de una apertura de canales de negociación. En la mirada oficial, la barrera que levantaron los gobernadores no puede cruzarse solo con discursos ni con confrontación. Necesita acuerdos. Y en ese punto, el vínculo con las provincias pasó a tener un valor que va más allá de la coyuntura legislativa y se conecta con la construcción de una mayoría política más amplia.
Sin embargo, para el oficialismo las PASO tienen además otra utilidad. Según ese análisis, el principal destinatario de una eventual eliminación o suspensión no serían los gobernadores, sino el peronismo. Cristina Kirchner quedó fuera de la competencia electoral después de la condena y de la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Al mismo tiempo, Axel Kicillof avanzó con un proyecto presidencial propio, mientras Máximo Kirchner busca conservar el liderazgo político de la ex presidenta y la centralidad de La Cámpora.
Gobernadores, Senado y peronismo: el tablero que mira la Casa Rosada
En ese escenario, gobernadores, intendentes y otros sectores del PJ observan la disputa sin definir todavía quién conducirá al peronismo en la etapa posterior a Cristina. Dentro del Gobierno entienden que las PASO aparecen hoy como el único mecanismo institucional con capacidad para ordenar una interna de ese tamaño. Sin primarias, ese conflicto se trasladaría de manera exclusiva a la negociación política entre las distintas corrientes del justicialismo.
La hipótesis oficial es que esa situación podría favorecer al oficialismo por dos caminos. Por un lado, porque complicaría la reorganización del principal espacio opositor. Por otro, porque abriría una ventana para atraer a dirigentes peronistas que ya no se sienten contenidos por la conducción kirchnerista y que buscan conservar poder territorial sin quedar absorbidos por una disputa de liderazgo. En esa lógica, la discusión por las PASO dejó de ser solo electoral.
Además, en la Casa Rosada ya no pretenden que todos esos dirigentes desembarquen formalmente en La Libertad Avanza. Con la Boleta Única de Papel, según la lectura oficial, se abre otra ingeniería electoral. En ese esquema, la candidatura presidencial de Milei podría convivir con listas legislativas de gobernadores o fuerzas provinciales que mantengan identidad propia. Esa idea quedó resumida en la frase de Santilli publicada este fin de semana por Infobae: “En la etapa que viene, los colores no definen. Lo que va a definir el futuro es si volvemos para atrás o seguimos para adelante”.
La misma lógica aparece en la actividad prevista para este miércoles por la noche en Tucumán. Milei viajará con su Gabinete a San Miguel de Tucumán para participar de la vigilia por el Día de la Independencia y varios gobernadores volverán a compartir una actividad con el Presidente. En el entorno presidencial buscan consolidar así la idea de una fase distinta en la relación con las provincias, sin dejar de sostener la identidad libertaria que marcó el primer año y medio de gestión.
La Casa Rosada ordenó su frente interno para encarar otra etapa
Antes de profundizar las conversaciones hacia afuera, el Gobierno avanzó en un reordenamiento interno. En la visión oficial, la decisión de no abrir nuevos focos de conflicto quedó a la vista después de las tensiones por la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete, en medio de investigaciones judiciales sobre su situación patrimonial, y por las diferencias generadas tras la abstención de Patricia Bullrich en la votación del pliego de la jueza María Verónica Michellini.
Frente a esos episodios, el oficialismo eligió contener antes que escalar. Bullrich seguirá participando de la mesa política que volverá a reunirse esta semana y mantendrá actividades con el armado político que conduce Karina Milei en la Ciudad de Buenos Aires. En la Casa Rosada remarcan ese dato porque, semanas atrás, algunos imaginaban que esas diferencias podían terminar en una ruptura. Según la lectura oficial, ocurrió lo contrario: Milei y Karina Milei decidieron congelar las disputas internas para no dispersar energías mientras se negocia con actores externos.
Ese reordenamiento trajo también una nueva distribución operativa. Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem siguen concentrando las decisiones políticas. A la vez, Santilli quedó al frente de la negociación diaria; Adrián Ravier asumió la vocería presidencial con una lógica más institucional; y Fabián Fernández empezó a coordinar una estrategia de comunicación orientada a ordenar el mensaje del Gobierno en una etapa menos atravesada por la confrontación permanente y más enfocada en la búsqueda de acuerdos.
En el oficialismo afirman que el centro de gravedad del poder no cambió, aunque sí cambió la forma de administrarlo. Desde esa perspectiva, la presentación del programa financiero, la discusión por las PASO, la negociación con gobernadores y la nueva organización interna responden a una misma necesidad: reunir una mayoría política que dure más allá del mandato vigente. En ese marco, cerca del Presidente señalan que Milei busca trabajar al mismo tiempo sobre política y economía, dos factores que consideran determinantes para llegar competitivo a 2027.
El trasfondo de esa decisión también está marcado por los antecedentes de los últimos años. Desde 2015, ningún oficialismo logró conservar la Presidencia dentro de su propio espacio político. En la interpretación del oficialismo, aunque en cada caso hubo razones distintas, existió un elemento común: la economía terminó condicionando la política. Por eso, en la Casa Rosada afirman que una economía previsible facilita acuerdos políticos y que una mayoría política más amplia refuerza la credibilidad del programa económico.
Después de la foto de la jura de Santilli con trece gobernadores en la Casa Rosada, la actividad de este miércoles por la noche en San Miguel de Tucumán será leída dentro del oficialismo como continuidad de la estrategia desplegada en los últimos días. En el entorno presidencial señalan que el Gobierno está dispuesto a negociar sin modificar el rumbo general de la administración. También sostienen que Milei no dejó la confrontación con el kirchnerismo ni abandonó la batalla cultural, pero sí empezó a distinguir entre adversarios y potenciales aliados.

