El Gobierno nacional atraviesa días pesados: en la Casa Rosada admiten que la economía de argentina está “dura”, que las encuestas ya marcan caída de apoyo y que el clima social se enrareció, mientras Javier Milei sale a pedir “paciencia” públicamente, se la agarra de lleno con los medios y acelera una negociación clave por los sueldos de las fuerzas federales, con reuniones entre Seguridad y Economía para una recomposición antes de que el malhumor estalle del todo.
Milei pide paciencia mientras la economía aprieta y sube la bronca
En Balcarce 50 reconocen por lo bajo que el humor social cambió y que la economía pegó fuerte en los bolsillos, aunque hacia afuera el discurso oficial insiste con que el rumbo es el correcto. El propio Javier Milei salió a admitir que la economía de argentina se puso áspera y, aun así, pidió paciencia a la gente para no “dinamitar lo logrado”. El mensaje fue difundido en su cuenta de X y en la Casa Rosada lo describen como el texto más trabajado de las últimas semanas.
El comunicado presidencial, redactado junto a su estratega Santiago Caputo, llamó la atención porque se alejó del estilo explosivo habitual de Milei en redes. Esta vez no hubo insultos ni signos de exclamación desbordados: fue un texto ordenado, sin los clásicos puntos suspensivos. Allí reconoció que sería “intelectualmente deshonesto” decir que “todos están mejor” con su programa económico, aceptó que muchos la están pasando mal y remarcó que cambiar el plan implicaría tirar por la borda lo avanzado.
Entre los funcionarios libertarios explican que ese mensaje buscó dos cosas a la vez: marcar que Milei entiende el golpe del ajuste y, al mismo tiempo, sostener el relato de que la salida ya estaría en marcha. Voces del oficialismo interpretan la jugada como una forma de decirle a la población que, aunque haya angustia, la única opción es bancar la parada y mantener la paciencia con la economía actual de argentina, pese al desgaste cotidiano.
En los despachos cercanos al Presidente repiten que el primer tramo del año venía “cantado” como complicado. Un ministro recordó que, según el diagnóstico interno, tras “el ataque especulativo de 2025”, los meses de enero, febrero y marzo, y “un poco también” abril, iban a sentirse muy duros en la calle. Otro funcionario de primera línea aseguró que, pese a eso, “la economía siguió creciendo en sectores diversos” y mencionó que en enero “diez indicadores de 15 dentro del EMAE dieron positivo”, aunque sin mostrar esos números públicamente en este momento.
Bronca en la calle, video viral y sueldos federales en la mira
Mientras desde arriba se habla de indicadores, abajo la foto es otra. En la Casa Rosada admiten que se instaló un “clima enrarecido” y que las últimas encuestas marcan una baja en la imagen del Gobierno. Uno de los episodios que más ruido generó fue el video viral de Lourdes, una joven de 28 años de Quilmes que, parada en una parada de colectivo vacío, repitió varias veces que estaba “cansada” de la situación económica de su familia. Esa escena, captada por la televisión en medio del conflicto con las empresas de transporte, circuló como síntesis del hartazgo.
En paralelo, el oficialismo puso la lupa en un frente delicado: el salario de las fuerzas federales. Dentro del Gobierno hablan de “prioridad número uno” y confirman que ya hubo discusión específica en la última reunión de Gabinete. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, mantuvo conversaciones directas tanto con Milei como con el equipo económico encabezado por Luis Caputo para avanzar en una recomposición, después del bono que se otorgó en abril.
Voceros oficiales remarcan que Seguridad y Economía están trabajando juntos en un esquema para mejorar los ingresos de los agentes, a quienes el espacio libertario considera pieza clave de su discurso de mano dura. En ese contexto, desde el entorno de la ministra subrayan también el vínculo fluido que mantiene con la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei. Ambas se reunieron en Semana Santa y difundieron una foto juntas, gesto que en los pasillos se leyó como señal de coordinación política en este tema sensible.
Frente al riesgo de que los reclamos salariales y el enojo social se mezclen en la calle, en la Rosada tratan de bajarle el tono a la posibilidad de un conflicto mayor. Funcionarios del entorno presidencial relativizan el impacto de los piquetes de la semana pasada, vinculados al final del plan Volver al Trabajo, y señalan que, hasta ahora, no ven un escenario de estallido inminente. Como ejemplo, cuentan que Santiago Caputo caminó por Plaza de Mayo mientras se hacía una protesta por los sueldos del Conicet y que, según esa versión, nadie lo identificó.
Intento de cambiar la agenda con reforma política y Copa del Mundo
Mientras intenta surfear la bronca por la economía y el pedido de paciencia de Milei todavía rebota en redes, la Casa Rosada busca mover el foco hacia otro lado. En varios despachos señalan que la reforma política aparece como el próximo gran eje con el que el oficialismo espera cambiar la conversación pública. El cálculo interno es que el proyecto podría ingresar al Congreso antes de la Copa del Mundo, que el propio Gobierno define como un punto de quiebre del año.
Sin embargo, aun dentro del oficialismo aclaran que ven pocas chances de que la discusión avance mientras la Selección argentina esté concentrada en buscar una nueva estrella “de la mano de Leo Messi”. Esa combinación entre fútbol y política ya se comenta en la rosca de Buenos Aires, donde ponen la lupa en cómo se mezclarán las decisiones económicas con el clima emocional que genere el Mundial, justo cuando la paciencia social se pone a prueba día a día.
En ese marco también se gestionan los daños del llamado “Adorni gate”, el escándalo que golpeó al jefe de Gabinete y que desordenó la agenda oficial. En la Rosada reconocen que el episodio los dejó sin aire de gestión durante marzo y parte de abril. El propio Adorni atraviesa, según describen allegados, el momento de mayor desgaste de su carrera política, aunque mantiene el respaldo explícito de Milei, de Karina Milei y de Santiago Caputo, mientras el resto de la estructura se limita a acatar lo que decida ese núcleo chico.
Guerra abierta con los medios y relato contra “la distorsión”
Dentro del equipo presidencial creció en las últimas semanas una línea de discurso que apunta de lleno a la prensa. Funcionarios cercanos a Milei insisten en que existe una “distorsión” entre lo que marcan los datos de la economía y lo que muestran los medios, sobre todo cuando se habla de que “la plata no alcanza”. Según esa mirada, la mayoría de los argentinos llega a fin de mes, pero el relato mediático reforzaría la sensación de ahogo permanente.
Una figura de peso del oficialismo sostuvo que los medios “están empujando con que la plata no alcanza, como cuando gobernaba Macri y empujaban con los movimientos del dólar”. Otro funcionario, con vínculo directo con los hermanos Milei, afirmó que “a 91% de los periodistas la gente no les cree. Que los miren no quiere decir que les crean”. En la Rosada reconocen que no tienen claro si es el Presidente quien incentiva a su entorno contra la prensa o si es el círculo el que le alimenta esa posición, pero coinciden en que la desconfianza ya está instalada.
Las críticas se intensificaron en los días previos y posteriores al mensaje presidencial en X. Durante esa semana, Milei multiplicó sus embestidas públicas contra periodistas y eligió, en contraste, conceder una entrevista a los economistas oficialistas Antonio Aracre y Ramiro Castiñeira, quienes conducen un programa en la TV Pública. En su entorno señalan que el Presidente escucha atentamente a su núcleo de confianza en este tema y que entre todos se retroalimentan en la idea de una prensa “malintencionada”.
Al mismo tiempo, desde adentro del Gobierno señalan que el desgaste político acumulado amplifica el efecto de cualquier traspié. Así ocurrió con el conflicto con las empresas de colectivos, que derivó en interrupciones de servicio y dejó a miles de usuarios varados, justo cuando la economía ajustada y la falta de paciencia empiezan a cruzarse en la vida diaria. En zonas del Área Metropolitana de Buenos Aires, admiten en Balcarce 50, muchos vecinos todavía no perciben las supuestas mejoras ligadas al plan económico.
El capítulo Adorni, escribanas y pasillos encendidos
Las repercusiones del caso Adorni no quedaron solo en los cruces institucionales. La aparición pública de su escribana, Adriana Nevechenko —también mencionada en expedientes como Adriana Nechevenko—, generó comentarios picantes en los pasillos de la Casa Rosada. La presencia de la profesional en los tribunales de Comodoro Py fue seguida de cerca por el círculo del poder, donde algunos la describieron de manera informal como “un personaje de Netflix”.
En paralelo, la ministra Alejandra Monteoliva siguió moviéndose con agenda propia, en especial en todo lo vinculado a las fuerzas federales. Su relación política con Karina Milei, reforzada con la foto que compartieron tras reunirse el Jueves Santo, es leída en el oficialismo como una señal de peso en momentos en que el tema salarial de los efectivos ocupa un lugar central en las discusiones internas y se debaten medidas concretas para mejorar sus ingresos.
Desde el ala económica, en tanto, insisten con que el proceso de estabilización “lleva tiempo” y repiten que “hay tormenta, hay viento”, pero que “el rumbo es el correcto”. Un funcionario estimó incluso que marzo sería “el último mes con inflación alrededor de 3%” y aseguró que, a partir de abril, la suba de precios comenzaría a “desplomarse fuerte”. Dentro del discurso oficial, ese escenario aparece como la base para sostener el pedido de paciencia que lanzó Milei frente al impacto diario de la economía en argentina.

