Javier Milei asistirá este lunes y martes a la cumbre de jefes de Estado del Mercosur en Asunción, Paraguay, en un escenario de tensión con Brasil, diferencias dentro del bloque y una discusión comercial que vuelve a poner al Mercosur en el centro. Antes de viajar, Milei tendrá este lunes en Buenos Aires una reunión con el senador brasileño Flavio Bolsonaro. Al mismo tiempo, sobrevuela otro asunto que no aparece confirmado en el temario oficial: la eventual reincorporación de Venezuela, mientras fuentes diplomáticas admitieron que el tema podría surgir durante las deliberaciones.
La cumbre regional se desarrollará en Asunción luego de una visita breve de Milei a Madrid. Sin embargo, antes del viaje a Paraguay, el Presidente sumará una señal política dirigida a Brasil con el encuentro previsto en la capital argentina con Flavio Bolsonaro, en el marco de una conferencia de la Israel Allies Foundation.
Ese movimiento aparece en la previa de una reunión del bloque marcada por diferencias políticas e ideológicas entre Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, aunque también por objeciones puntuales de Brasilia sobre decisiones comerciales adoptadas por Argentina. Por eso, el vínculo entre los dos socios más importantes del Mercosur llega con varios frentes abiertos.
Brasil llega a la cumbre del Mercosur con reparos sobre la política comercial argentina
Según lo informado, el gobierno de Brasil espera que Argentina use la cumbre para precisar el alcance del acuerdo firmado con Washington en febrero, que contempló la eliminación de aranceles para 1.675 productos. La preocupación brasileña pasa por las posibles “distorsiones” que esa decisión podría generar dentro del Mercosur.
Esos cuestionamientos no aparecieron de golpe. De acuerdo con EFE, la delegación brasileña ya los había planteado de manera formal en marzo, durante la reunión del Grupo Mercado Común realizada en Asunción, una instancia previa a la cumbre de jefes de Estado. Desde Brasilia sostienen que cualquier entendimiento comercial o estratégico con Washington debe ajustarse a los compromisos asumidos por Argentina dentro del bloque y al tratado de libre comercio con la Unión Europea vigente desde el 1° de mayo.
La situación suma otro dato político porque, según se indicó, en el entorno del Gobierno argentino no ocultan su preferencia por una derrota electoral de Lula en las presidenciales de octubre. En ese marco, la reunión de Milei con Flavio Bolsonaro el mismo lunes en que arranca la cumbre agrega un gesto que se lee en clave regional y que se mete de lleno en la relación entre Buenos Aires y Brasilia.
Ignacio Bartesaghi, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay, vinculó la reacción de Brasil con una posición histórica en materia de integración regional. “Brasil siempre ha querido tener atada a Argentina en la política comercial común. Siempre está Brasil diciendo: no pueden ustedes negociar por separado”, señaló en diálogo con Infobae.
La tensión con Brasil también se cruza con el tablero político regional
Para Bartesaghi, además de la discusión comercial hay una disputa por liderazgo político en la región. En esa lectura, la relación de Milei con Donald Trump aparece como otro factor que incomoda a Brasil. “Brasil se siente incómodo con el liderazgo que ha querido tener Milei con Trump. Ese vínculo no lo tiene Lula. Esa puja por el liderazgo es teoría de Itamaraty clásico”, sostuvo.
Esa interpretación suma una capa más a una relación que ya viene atravesada por diferencias ideológicas. De un lado, Milei se mueve con gestos políticos que impactan en el escenario regional; del otro, Lula busca sostener la centralidad de Brasil dentro del Mercosur y en las negociaciones más amplias de América del Sur.
En ese contexto, el encuentro en Asunción no solo reúne a los presidentes del bloque para discutir temas institucionales. También se transforma en una vidriera donde se cruzan intereses comerciales, alianzas internacionales y posicionamientos políticos que vienen haciendo ruido desde hace varios meses.
Milei suma otra jugada con el CPTPP y vuelve a mover el tablero del Mercosur
En las últimas semanas se agregó otro movimiento de la política exterior argentina que mete más tensión en la dinámica del bloque. Este mes, el canciller argentino Pablo Quirno presentó ante Nueva Zelanda, país depositario del tratado, la solicitud de adhesión de Argentina al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como CPTPP.
Ese bloque está integrado por doce economías, entre ellas Australia, Canadá, Japón, México, Nueva Zelanda, Perú y el Reino Unido, y en conjunto representa cerca del 13% del producto bruto mundial y alrededor del 15% del comercio global. Según datos oficiales, durante 2025 las exportaciones argentinas dirigidas a esos países llegaron a 16.329 millones de dólares y dejaron un superávit comercial de 8.930 millones de dólares. Uruguay avanzó, a la vez, con una solicitud similar.
La iniciativa abrió además un interrogante político. Si el ingreso se concreta, será el primer acuerdo comercial internacional en el que Argentina participe en igualdad de condiciones con el Reino Unido mientras sigue vigente y actualizado el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. El jueves pasado, Quirno reclamó ante el Reino Unido que acepte negociar la soberanía durante la última audiencia del Comité de Descolonización de la ONU.
Bartesaghi también leyó en clave regional el anuncio de Lula sobre negociaciones entre el Mercosur y Japón, hecho durante el G7. A su entender, esa decisión buscó responder al interés de Argentina y Uruguay por el CPTPP. “¿Vos te creés que es casualidad que Lula apuró el anuncio de un acuerdo Mercosur-Japón cuando Japón es el principal país del CPTPP? Lo que está haciendo Lula es mover jugadas para decir después: ¿para qué quieren ir al CPTPP si ya estamos cerrando Mercosur-Japón?”, dijo.
Según esa misma visión, Brasil además intenta influir sobre Tokio para que no acompañe pedidos individuales de adhesión al tratado transpacífico por parte de Argentina o de Uruguay. Ese movimiento se suma a las reservas que Brasil ya había expresado frente a negociaciones comerciales por fuera del esquema común del Mercosur.
Venezuela aparece en el fondo de la cumbre, aunque sin confirmación oficial
En paralelo con la discusión comercial y con la rivalidad política entre Argentina y Brasil, otro tema sobrevuela la cumbre: la eventual reincorporación de Venezuela al Mercosur. Hasta ahora, no hay confirmación formal de que ese punto forme parte del temario, pero fuentes diplomáticas admitieron que podría aparecer durante las deliberaciones.
Consultadas sobre si el regreso de Venezuela estará incluido en la agenda, las cancillerías de Paraguay y Uruguay evitaron pronunciarse. “No tenemos comentarios sobre el tema”, respondieron desde Asunción. Desde Montevideo, la contestación fue en el mismo sentido. Tampoco figura en la agenda oficial alguna medida puntual o declaración sobre los sismos que golpearon al país caribeño el miércoles pasado, aunque fuentes diplomáticas señalaron: “Quizá surja”.
Sí hubo una manifestación institucional de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, actualmente presidida por Uruguay. En ese comunicado, el organismo expresó: “La CELAC lamenta profundamente la pérdida de vidas humanas, transmite sus más sinceras condolencias a los familiares de las víctimas y extiende su solidaridad a las personas y familias afectadas. La CELAC manifiesta su pleno apoyo a los ingentes esfuerzos de rescate, asistencia y recuperación en curso, y expresa el deseo de sus Estados Miembros de colaborar en todo lo que esté a su alcance de manera individual y colectiva en dichos esfuerzos”.
El silencio actual contrasta con declaraciones previas hechas en Paraguay. En marzo, el jefe de Gabinete Civil de la Presidencia paraguaya, Javier Giménez, dijo que su gobierno está “plenamente de acuerdo” con la reincorporación de Venezuela y que impulsaría ese planteo durante su presidencia pro tempore, según ABC. En esa misma línea, también se había mencionado un pedido similar por parte de Colombia. Ese período de conducción paraguaya terminará en la cumbre de Asunción, cuando la presidencia pase a Uruguay.
Desde Brasil también hubo señales sobre una posible revisión del estatus venezolano. A fines de abril, el vicepresidente Geraldo Alckmin afirmó en Brasilia ante periodistas, según informó Bloomberg y replicó O Globo: “Venezuela se incorporó al Mercosur, fue suspendida y, al entrar en un momento distinto, eso será rediscutido”.
Para Bartesaghi, el impulso para reabrir esa discusión proviene sobre todo de Brasil. “Este es un interés más de Brasil que de Paraguay. Brasil siempre quiso una ampliación del Mercosur, porque para Brasil el Mercosur tiene que ser América del Sur”. El analista agregó sobre esa posibilidad: “Es una gran familia que está en crisis y decide tener más hijos para solucionar sus problemas”.


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