En una entrevista que ya recorre el mundo, el presidente Javier Milei habló sin filtro sobre la eutanasia y el aborto, mezcló sus creencias personales con su discurso liberal y dejó frases que encendieron la polémica tanto en España como en la Argentina. El reportaje salió en el medio español El Debate, en plena conmoción por el caso de Noelia Castillo Ramos, la joven de 25 años que logró la muerte asistida tras una pelea judicial. Desde ese escenario internacional, el mandatario argentino volvió a rechazar la eutanasia, se plantó contra el aborto y a la vez defendió que el Estado no se meta en decisiones individuales.
Milei se mete de lleno en la discusión por la eutanasia en España
El ida y vuelta entre Javier Milei y el medio español se dio en medio del escándalo que sacude a España por la historia de Noelia Castillo Ramos, una chica de 25 años que murió en Barcelona después de conseguir autorización judicial para acceder a la eutanasia, mientras parte de su familia y una organización ultracatólica intentaban frenar el procedimiento. El caso desató una discusión durísima sobre quién decide sobre la vida y la muerte, y en ese contexto Milei salió a fijar postura desde su rol de presidente argentino.
Con esa historia de fondo, el mandatario fue consultado de frente por la eutanasia y eligió contestar primero desde lo personal, pero aclarando que se trata de su visión privada. “En lo personal, yo no estoy de acuerdo. Para mí la vida es un regalo que debemos honrar. Es un motivo de alegría que cada día podamos vivir”, afirmó durante la entrevista con El Debate, marcando de entrada un rechazo claro a la muerte asistida.
Luego subió un tono más en la comparación entre vivir y morir, dejando una de las frases que más impacto generó. “No puede ser peor estar muerto que tener una vida que no le gusta a alguien”, remarcó, en una definición que ya disparó críticas y apoyos en redes y medios de distintos países, y que inevitablemente rebotó también en el debate local sobre eutanasia en la Argentina.
A pesar de su posición personal, Milei trató de dejar claro que no quiere ver al Estado metido en esas decisiones cuando no hay terceros afectados. Recordó su línea liberal y señaló que, aunque a él no le guste la eutanasia, no pretende imponer su convicción religiosa o filosófica sobre el resto de la sociedad.
Rechazo a la eutanasia, pero defensa de la elección individual
En otro tramo del reportaje, el Presidente profundizó la aparente contradicción entre su rechazo íntimo a la eutanasia y su prédica a favor de la libertad individual. Milei insistió en que, mientras una decisión no perjudique a otros, el Estado no debe intervenir y la última palabra siempre la tiene la persona afectada.
“Mientras lo que haga una persona no dañe a otros, yo no me meto en la vida de los demás. La decisión final es suya”, enfatizó, resumiendo en una sola línea el corazón de su postura: desaprueba la eutanasia para sí mismo, pero no plantea que se prohíba a nivel general si la elección es voluntaria y no genera perjuicios externos.
El presidente incluso imaginó una situación concreta: qué haría si alguien cercano le dijera que quiere terminar con su vida. Contó que su reacción sería intentar convencer a esa persona de dar marcha atrás, pero sin transformarlo en una orden ni en una imposición. “Yo hablaría con esa persona para convencerla de que no lo haga, pero sigue siendo su decisión”, señaló, subrayando que su herramienta sería la persuasión y no la coerción ni el castigo.
Ese cruce entre rechazo personal a la eutanasia y defensa del derecho individual dejó planteada una tensión que ya empezó a ser analizada por especialistas y dirigentes de distintos espacios, tanto en España como en el resto del mundo, por el peso que tiene la figura de Javier Milei dentro de la ola liberal internacional.
Cómo conectó Milei la eutanasia con el aborto
La charla no quedó solo en el terreno de la eutanasia. El propio periodista español llevó la discusión al aborto y el presidente aprovechó para volver a fijar su postura, tal como ya lo había hecho antes de llegar a la Casa Rosada. Consultado por la interrupción voluntaria del embarazo, Milei reiteró que está en contra y la encuadró dentro de su idea de que la vida arranca desde la concepción y termina recién con la muerte.
“Mi posición respecto al aborto es opuesta, porque yo considero que la vida se inicia desde la concepción”, sostuvo el mandatario, sin matices. Desde ahí desarrolló una explicación donde puso a la existencia humana como una línea continua con dos puntos clave. “La vida es un continuo donde hay dos momentos discretos, la concepción y la muerte. Cualquier interrupción en el medio es un asesinato”, afirmó, usando una formulación que apuntó directo a la ley de aborto legal vigente en la Argentina desde fines de 2020.
Según recordó, su rechazo al aborto no nació con su llegada al poder, sino que forma parte de su discurso desde la etapa de campaña y se mantuvo en los primeros meses de gestión. Dentro de ese marco se analizaron alternativas para derogar la normativa actual, pero esas iniciativas no avanzaron en el Congreso y, hasta el momento, la ley sigue en pie sin modificaciones aprobadas.
En la misma línea del tramo dedicado a la eutanasia, Milei ató su crítica al aborto con la defensa de un principio de no injerencia estatal en la vida privada siempre que no exista daño a terceros. En esa lógica, presentó al no nacido como un tercero vulnerado y por eso calificó la interrupción del embarazo como un atentado contra esa vida.
Del debate por la eutanasia al respaldo total a Estados Unidos e Israel
Hacia el final del reportaje, la conversación se corrió de eutanasia y aborto a la crisis internacional, en especial a la tensión creciente en Medio Oriente. Javier Milei aprovechó ese tramo para ratificar un alineamiento sin matices con Estados Unidos e Israel y para volver a cargar contra el régimen teocrático de Irán.
“Apoyo total y absolutamente el accionar de Estados Unidos e Israel”, dijo el presidente argentino, en referencia a la ofensiva militar y al escenario de máxima tensión diplomática en la región. Desde ahí trazó una diferencia tajante entre los actores involucrados: sostuvo que Israel está dispuesto a convivir con otros países, mientras que, según su mirada, Irán no acepta la existencia misma del Estado israelí.
“Israel es un Estado que acepta convivir con otros estados. Irán no acepta convivir con Israel. Lo quiere exterminar”, afirmó. Luego apuntó contra lo que llamó “la prensa internacional socialista” y las críticas hacia el primer ministro Benjamin Netanyahu: “A mí no me importa lo que diga la prensa internacional socialista y las aberraciones y mentiras que dicen acerca de Bibi Netanyahu”, lanzó.
En otro pasaje, Milei definió a Israel como “el bastión de Occidente” y armó una descripción de lo que, a su criterio, compone la identidad occidental: “Occidente es la filosofía griega, el derecho romano, la rectitud de los estoicos y la cultura judeocristiana. Israel es la base de la cultura judeocristiana”. Y remató con una lectura global del conflicto: “Si usted le pega a Israel, le está pegando a los valores judeocristianos y de ahí le pega al capitalismo”.
Las declaraciones también quedaron ligadas al frente interno argentino, donde en la Justicia se mantiene la hipótesis de que Irán fue patrocinador de los dos atentados terroristas más graves del país: el ataque a la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y el atentado a la AMIA en 1994. En ambas causas se investigó la participación de funcionarios iraníes y de la organización Hezbollah en la planificación de esos hechos.

