Hernán Coronel, cantante y líder de Mala Fama, habló en Carnaval Stream sobre los pedidos de asistencia económica que recibe de su entorno. En ese contexto económico y social, contó que personas que antes no acudían a él ahora le piden ayuda para cubrir necesidades básicas. Durante la entrevista, el músico relató que suele usar parte de sus ingresos para comprar alimentos destinados a familiares y allegados, y se detuvo especialmente en la situación de su hermano, quien, según dijo, quedó sin trabajo.
El relato de Mala Fama sobre los pedidos de ayuda
La charla tomó ese rumbo cuando el conductor le preguntó si notaba que gente que antes estaba más acomodada, y no necesitaba apoyo, ahora recurría a él. Coronel respondió sin rodeos y marcó que no se trata de algo reciente.
“Sí, exactamente eso… Y no solo ahora, ya está pasando hace un año”, expresó. Luego, al hablar de familias con dificultades para acceder a alimentos básicos, definió la situación como “entristecedor”.
El cantante explicó que, cuando va a la carnicería, no compra únicamente para su casa. Según contó, también lleva mercadería para varias personas de su círculo cercano, entre ellas familiares.
“Yo cuando voy a la carnicería, compro para mi familia, para mi hermano, para este, para el otro… Y ahí, bueno, ya está, de lo que gané”, señaló durante la entrevista.
La frase sobre su plata y el caso de su hermano
Al ser consultado por sus propias finanzas, Coronel describió con una frase corta el margen que le queda después de cubrir esos gastos. “Lo que yo gano, pingo, y mi poder económico dura una semana nomás”, dijo.
En ese tramo, el líder de Mala Fama habló especialmente de su hermano. Lo definió como una “buena persona” y explicó que “tuvo su oficio, laburó toda su vida y ahora se quedó sin trabajo”. También contó que intenta ayudarlo seguido, aunque indicó que a su familiar le cuesta pedir dinero por vergüenza o incomodidad.
Coronel relató que, en algunas ocasiones, su hermano no pide plata directamente y plantea necesidades concretas relacionadas con la comida de sus hijos. “A veces a él le da tanta vergüenza pedirme plata que me dice: ‘Hermano, ¿no tenés para darme para comprar un kilo de alitas de pollo?'”, contó.
Después precisó que, por momentos, el pedido puede ser de “5.000 pesos para comprar alitas de pollo”. Frente a esos casos, dijo que suele transferir montos más altos, como 30, 40, 50, 100 o 200 mil pesos. Tras describir esa situación, cerró con una expresión breve: “Cualquiera”.

