En un plenario caliente del PRO, Mauricio Macri reapareció con fuerza, marcó la postura del partido frente al gobierno de Javier Milei y dejó claro que ya se está jugando la pelea política que viene hacia 2027. El encuentro se hizo el jueves anterior al 20 de marzo de 2026, reunió a cientos de dirigentes amarillos y funcionó como relanzamiento de la tropa macrista en plena tensión nacional.
Ante gobernadores, legisladores y referentes de todo el país, el expresidente bajó línea sobre cómo pararse frente a la Casa Rosada libertaria y, a la vez, cómo empezar a ordenar la interna propia pensando en las próximas presidenciales. Según se anunció en la actividad, el foco estuvo puesto en ajustar la estructura del partido y trazar la estrategia para los próximos años.
En ese marco, Macri insistió en que el PRO no nació solo para ganar elecciones sueltas, sino para sostener un proyecto de poder a largo plazo dentro de la oposición al populismo, pero sin convertirse en freno del oficialismo actual.
Macri se alinea con Milei pero avisa que el PRO no será furgón de cola
Desde el escenario, el exmandatario dejó una frase que hizo ruido en todo el salón: “El PRO jamás va a ser un obstáculo al cambio”. Aclaró que, aunque existan diferencias con la administración de Milei, su espacio no va a dedicarse a trabar las iniciativas que consideren positivas para el país.
“No vamos a hacer oposición, no vamos a boicotear ninguna ley que haga bien al país, no vamos a darle ninguna excusa al populismo para volver”, remarcó Macri, mirando a la primera fila llena de dirigentes nacionales del PRO. Con esa definición buscó marcar distancia del kirchnerismo, pero también ordenar a los propios que cuestionan al gobierno libertario.
Al mismo tiempo, relacionó el escenario actual con las elecciones de 2023 y sostuvo que el triunfo de Javier Milei fue, en buena parte, consecuencia del hartazgo social contra el populismo. Recordó que el PRO acompañó ese proceso electoral y que, por eso, ahora no puede pararse como un simple bloqueador parlamentario.
Macri fue más allá y señaló que, para encarar transformaciones profundas, no alcanza con discursos encendidos ni peleas en redes sociales, sino que hacen falta acuerdos amplios y un Estado que funcione. En ese punto, reivindicó la experiencia acumulada por el PRO en la gestión nacional anterior.
Un plenario con 500 dirigentes y guiños al Gabinete nacional
El encuentro, realizado el jueves previo al 20 de marzo de 2026, juntó a alrededor de 500 dirigentes del PRO, entre gobernadores, legisladores y figuras nacionales de peso. La meta oficial fue fortalecer la maquinaria interna y empezar a dibujar el mapa político hacia 2027, con Macri otra vez en el centro de la escena.
Durante su discurso, el líder del PRO se detuvo en un detalle que encendió las charlas de pasillo: destacó que varios integrantes del actual Gabinete nacional se formaron durante su gestión en la Presidencia y definió ese dato como “un orgullo”. El comentario sonó como mensaje directo hacia dentro del PRO y también hacia la Casa Rosada.
Jorge Macri y Vidal suben la apuesta y hablan de “momento bisagra”
Además de Mauricio Macri, tomaron el micrófono otros referentes de peso del PRO. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, definió la coyuntura política como “un momento bisagra” y llamó a empujar cambios de fondo, en sintonía con el clima general del plenario.
En la misma línea, María Eugenia Vidal aprovechó su intervención para mirar más allá del gobierno actual. Planteó que el PRO volverá a tener un rol protagónico en 2027 y reforzó la idea de que el partido debe llegar ordenado y con liderazgo claro a esa disputa.
Con estos mensajes, la cúpula macrista dejó instalado que el PRO seguirá colaborando con las reformas que considere positivas del gobierno nacional, pero al mismo tiempo ya comenzó a armar su propio tablero con la mira puesta en las próximas presidenciales.


El PRO relanza su estrategia con Macri de cara al 2027