Brasil retiró de Buenos Aires a su embajador Julio Bitelli y pidió que el representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, regresara a la Argentina. La medida dejó el vínculo bilateral a nivel de encargado de negocios. En paralelo, Lula da Silva advirtió sobre una posible injerencia extranjera en las elecciones de Brasil, previstas para el 4 de octubre, mientras persiste la tensión por los ataques verbales de Javier Milei contra el mandatario brasileño.
Brasil redujo la relación diplomática con Argentina
Una fuente de la Cancillería brasileña indicó que Brasilia resolvió el martes 4 de agosto retirar a Bitelli de Buenos Aires. Además, señaló que solicitó que Raimondi retornara a la Argentina, aunque aclaró que su continuidad o regreso depende de una decisión de Buenos Aires.
Según esa fuente, la relación bilateral seguirá reducida al nivel de encargado de negocios “mientras persistan los ataques” verbales de Milei contra Lula da Silva. También calificó esas expresiones como un “absoluto irrespeto”.
La Cancillería argentina había informado ese martes que Brasil pidió la salida de Raimondi y lamentó la reducción del nivel de los vínculos. El Gobierno argentino sostuvo que se trataba de una medida “puramente ideológica”, una definición que fue rechazada desde Brasil.
La Cancillería brasileña rechazó que la medida sea ideológica
La fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil afirmó que la decisión “no es ideológica”. También remarcó que Brasil “mantiene buenas relaciones” con gobiernos de distintas orientaciones políticas.
Milei había llamado a Lula “ladrón” y “corrupto” en intervenciones realizadas tanto en la Argentina como en Brasil. Entre esos episodios, participó en San Pablo del lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, adversario de Lula en los próximos comicios brasileños.
Lula da Silva habló de injerencia extranjera en las elecciones de Brasil
El miércoles 5 de agosto, Lula sostuvo que su Gobierno responderá ante cualquier acción externa que busque afectar el proceso electoral brasileño. “Brasil no solo está preparado, sino que va a enfrentar a cualquier persona de fuera que quiera interferir en nuestro proceso electoral”, declaró al portal científico Meteoro Brasil.
El presidente brasileño busca la reelección en las elecciones del 4 de octubre. Flávio Bolsonaro, candidato derechista e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, será su principal competidor. Jair Bolsonaro enfrenta una condena de 27 años de prisión por golpismo.
Lula también cuestionó la intervención de otros países durante la campaña o en el desarrollo de la votación. “No es correcto y no es posible. Nosotros queremos ser tratados con respeto”, sostuvo durante la entrevista.
Estados Unidos también aparece en las diferencias con Brasilia
Las advertencias de Lula se dieron además en un escenario de diferencias con Estados Unidos. La administración de Donald Trump retiró la visa a la embajadora brasileña en Washington, María Luisa Ribeiro Viotti.
Según la información difundida, esa medida fue tomada como represalia por la demora de Brasil en autorizar que Daniel “Danny” Perez asumiera como nuevo embajador estadounidense en Brasilia. La Casa Blanca también acusó a Brasil de impedir el ingreso de dos funcionarios estadounidenses de rango medio durante la campaña electoral.
El Gobierno de Lula consideró que esos enviados buscaban intervenir en cuestiones internas para respaldar a Flávio Bolsonaro. Fuentes brasileñas señalaron que los funcionarios pretendían viajar para “fiscalizar” e “investigar” las urnas electrónicas, en medio de nuevos aranceles aplicados por Trump a Brasil.


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