El femicidio de Lucila Yaconis, ocurrido el 21 de abril de 2003 en el barrio porteño de Núñez, sigue sin una persona acusada. A 23 años del crimen, cumplidos el 21 de abril de 2026, la investigación quedó al borde de la prescripción y los estudios sobre al menos 80 muestras de ADN no lograron identificar al responsable.
Lucila tenía 16 años y volvía de la casa de su abuela cuando fue atacada a dos cuadras de su domicilio. El hecho ocurrió en la esquina de Vilela y las vías del tren Mitre, donde un hombre la habría arrastrado cerca de cien metros.
Durante el ataque, un sereno escuchó los gritos de la adolescente y se asomó desde un taller de ascensores. El agresor le respondió con una frase que hizo que el trabajador no interviniera ni diera aviso sobre lo que estaba pasando.
El ataque a metros de la casa de Lucila Yaconis
De acuerdo con lo establecido en la causa, Lucila regresaba a su casa después de visitar a su abuela. Le faltaban dos cuadras cuando fue interceptada cerca de las vías del tren Mitre, en Núñez.
La adolescente se resistió mientras era atacada y murió al intentar defenderse. Su cuerpo fue encontrado en Vilela y las vías del tren Mitre, a poca distancia de su vivienda.
En ese momento, el sereno de un taller de ascensores oyó que Lucila pedía ayuda y gritaba: “dejame”. El hombre preguntó qué ocurría desde su lugar de trabajo, pero quien la atacaba contestó: “Negro, está todo bien, estoy con mi novia”.
La respuesta que hizo que el testigo continuara con sus tareas
El trabajador tomó esa explicación como suficiente, por lo que no intervino y siguió con sus tareas. Según consta en el relato del caso, esa situación permitió que el agresor permaneciera junto a la adolescente sin que se alertara sobre el ataque.
Además, otro testigo advirtió movimientos sospechosos cerca de las vías, aunque se retiró porque tuvo miedo. Ninguna de las dos situaciones permitió evitar el crimen ni identificar al homicida.
Las pruebas de ADN no dieron una pista firme en el femicidio
La investigación analizó al menos 80 muestras genéticas de distintos sospechosos. Sin embargo, todos los cotejos dieron negativo frente al patrón de ADN levantado en el lugar donde fue encontrado el cuerpo.
El expediente nunca tuvo una persona acusada y tampoco logró establecer la identidad del responsable. La frase atribuida al atacante fue considerada una maniobra para ganar tiempo, ya que simuló estar con su pareja cuando se encontraba con Lucila.
Isabel, la madre de Lucila, habló con TN sobre el estado de la causa y sostuvo: “Jamás sabremos quién lo hizo”. También afirmó: “Aunque la causa siguiera abierta, nunca tuvo una pista firme”.
La mujer relató en programas de televisión de Buenos Aires que la familia se preparaba para festejar el cumpleaños de Lucila, aunque tras su muerte realizó una misa. Según contó, la adolescente estaba entusiasmada con su fiesta y con compartir tiempo junto a sus amigos y familiares.


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