Vecinos de la zona sur de La Caldera siguen este miércoles totalmente complicados para moverse porque, tras la crecida de un arroyo, un camino clave quedó destruido y muchos quedaron directamente incomunicados. El desborde se dio durante la noche en La Caldera y el acceso que usan todos los días para ir a trabajar, llevar a los chicos o hacer trámites se convirtió en un verdadero cuello de botella.
El paso afectado es la principal conexión de todo el sector sur del pueblo: por ahí circulan a diario familias enteras, changarines, empleados y vecinos que no tienen otra vía rápida para entrar o salir de sus casas.
La situación encendió bronca y preocupación en redes, donde las fotos y videos del agua cortando el camino en La Caldera se viralizaron en cuestión de horas.
Familias aisladas por la crecida del arroyo
Según contaron los propios habitantes, durante la noche varias familias se toparon con el arroyo desbordado y se quedaron varadas sin poder cruzar, con chicos y adultos mayores esperando en medio de la oscuridad. Muchos tuvieron que volver sobre sus pasos porque literalmente no tenían cómo llegar a sus casas y quedaron incomunicados.
Relatan que la corriente bajaba con fuerza y nadie se animaba a arriesgarse, por lo que optaron por quedarse del lado “equivocado” del arroyo o buscar refugio en viviendas de conocidos hasta que bajara el agua.
Desde ese momento, las complicaciones no pararon: este miércoles el tránsito sigue siendo un caos para quienes necesitan sí o sí salir a trabajar o hacer trámites urgentes.
Bronca vecinal y reclamos por obras de fondo
Entre los vecinos de La Caldera crece el malestar y apuntan a la falta de soluciones estructurales. Señalan que no se trata de discutir dónde están construidas las casas, sino de que haya obras firmes que aguanten cada crecida y no dejen a todo un sector incomunicado cada vez que llueve fuerte.
Remarcan que mientras algunos opinan cómodos desde lejos, ellos son los que pagan el costo del aislamiento cada vez que el arroyo se desborda y parte el pueblo en dos. En ese contexto, plantean que lo que pasó con esta crecida debería usarse como antecedente para impulsar planificación y trabajos que eviten repetir la misma postal todos los años.

