Un juicio sacude al norte de la provincia: el brutal homicidio de un hombre decapitado en Salta, hallado maniatado en una finca entre Pichanal y Colonia Santa Rosa, llegó al debate oral en el Tribunal de Juicio de Orán. En el centro de la escena están dos hermanos y un expolicía, acusados por un crimen que los investigadores llegaron a vincular con el narcotráfico y el crimen organizado. El proceso por el juicio por la muerte de Pablo César Almaraz se sigue de cerca en Orán y alrededores por la violencia del hecho y por los nombres que aparecen alrededor del expediente.
El juicio por el hombre decapitado que conmociona a Orán
El debate oral por el homicidio de Pablo César Almaraz se lleva adelante en la Sala I del Tribunal de Juicio de Orán, donde los jueces Norma Rosana Palomo, Mario Maldonado y Héctor Fabián Fayos escuchan cada detalle de un caso que impactó por su violencia y por el mensaje mafioso que vieron los investigadores en el cuerpo sin cabeza. En el banquillo se sientan tres acusados: un expolicía de 39 años y dos hermanos de 29 y 31.
Los tres están imputados por homicidio doblemente calificado, por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas. Además, uno de los hermanos carga con una causa extra por evasión, lo que suma todavía más tensión al juicio que se sigue en el norte salteño. Las defensas intentan despegar a los imputados de la escena del crimen, mientras la familia del peón rural espera una condena.
En representación del Ministerio Público Fiscal actúa la fiscal penal del GAP, Soledad Filtrin Cuezzo, mientras que el abogado Adrián Sureda Domínguez interviene como querellante. Del lado de los acusados, los representan los abogados Atilio Díaz, David Leiva y Luis Rodríguez. En este contexto, el caso del hombre decapitado en Salta quedó instalado como uno de los expedientes más fuertes de los últimos años en la zona de Orán, Pichanal y Colonia Santa Rosa.
El hallazgo del cuerpo sin cabeza entre Pichanal y Colonia Santa Rosa
Todo comenzó con una escena de terror en el campo. La mañana del 1 de octubre de 2022, el cuerpo de Pablo César Almaraz, de 41 años, apareció maniatado, sin cabeza y abandonado en una finca rural situada entre Pichanal y Colonia Santa Rosa. La zona ya estaba marcada por hechos violentos, pero este hallazgo rompió cualquier límite y desató un fuerte operativo policial.
Los primeros investigadores que llegaron al lugar describieron el hecho como un posible “ajuste de cuentas con tintes mafiosos”. La forma en que dejaron el cuerpo del hombre decapitado en Salta, el lugar elegido y el modo en que se deshicieron de él encendieron todas las alarmas. Una de las primeras líneas que se analizó fue una conexión con el narcotráfico, dadas las características del crimen y los antecedentes de la región.
Dentro de la Investigación Penal Preparatoria se manejaron varias hipótesis: desde una “mexicaneada” dentro de una organización narco hasta un ajuste de cuentas dirigido de manera directa contra Almaraz. A partir de estas pistas, y con distintas pruebas que se fueron incorporando, la causa terminó enfocándose en los dos hermanos y en el expolicía, quienes hoy están sentados frente a los jueces del Tribunal de Juicio de Orán.
Qué dijeron los acusados en el debate oral
En la segunda jornada del juicio, el que decidió romper el silencio fue el expolicía imputado. Mientras los dos hermanos eligieron no declarar ante los jueces, el hombre de 39 años se paró frente al tribunal para presentarse como inocente y contar su versión. Dijo que había dejado la fuerza de seguridad para dedicarse a prestar plata y a trabajar con caballos de carrera.
En su relato, el exintegrante de la fuerza mencionó dos versiones que, según él, circulaban sobre el crimen de Almaraz: una, ligada a una deuda por animales y una disputa con la víctima; y otra, vinculada a un posible ajuste de cuentas por temas de narcotráfico. También reconoció que tenía una relación de amistad con los dos hermanos que hoy comparten el banquillo con él, y que se movía con frecuencia en la zona rural de Orán, Pichanal y alrededores.
El expolicía detalló que la tarde del 30 de septiembre había estado en un campo arrendado por uno de los hermanos, en la zona del Cebral, en Orán, donde se encargó de soldar un tráiler que serviría para trasladar caballos. Aseguró que se quedó allí hasta la madrugada y que, al día siguiente, entre las 9 y las 10, fue hasta el puesto rural de los hermanos en Pichanal para ver los animales, lo que intenta usar como coartada ante el tribunal que juzga el homicidio del hombre decapitado en Salta.
Relatos familiares, carne faenada y la noticia del crimen
Según su versión ante los jueces, el expolicía había sido contactado para hacer un flete de carne de un animal que iba a ser faenado con fines comerciales. Dio un detalle clave: dijo que el carnicero que iba a encargarse de esa faena era hermano de Pablo César Almaraz, a quien también conocía de antes. Con eso buscó ubicar su presencia en el entorno de la víctima, pero no en la escena del crimen.
El imputado aseguró además que recibió una llamada telefónica en la que le avisaron sobre la muerte de Almaraz. Contó que fue él mismo quien llevó esa noticia a los dos hermanos acusados, en medio de un clima de shock por la brutalidad del homicidio. Todo esto quedó registrado en el expediente del juicio, que intenta reconstruir paso a paso qué pasó con el peón rural cuyo cuerpo apareció tirado en la finca entre Pichanal y Colonia Santa Rosa.
En paralelo, la esposa de Almaraz también declaró en el debate. La mujer recordó con precisión el último día que vio con vida a su marido: cómo estaba vestido, qué herramientas cargaba, que se movía en moto y que llevaba dos celulares. Según su testimonio, los acusados ya tenían un conflicto previo con Almaraz porque lo señalaban por el robo de ganado. Cuando se enteró del homicidio, dijo que enseguida lo relacionó con esa disputa anterior.
Nombres pesados, falsas pistas y el fantasma del narco en Orán
Durante la IPP, los investigadores siguieron varias líneas que cruzaban distintas causas resonantes del norte salteño. Una de ellas apuntaba a una posible relación entre la finca donde fue encontrado el cuerpo de Almaraz y el padre de Alejandro “Cabezón” Díaz, un sicario conocido en la zona, detenido y alojado en la cárcel de Villa Las Rosas.
“Cabezón” Díaz está mencionado en distintas causas como yerno de Ricardo “El Coya” Rojas, señalado como jefe de sicarios en Orán y detenido en Chaco. En ese entramado, se llegó a plantear que el sicario, famoso por cobrar fuertes sumas en dólares por sus “trabajos”, se habría escondido en la misma finca ubicada entre Pichanal y Colonia Santa Rosa mientras estaba prófugo de la Justicia salteña.
Los investigadores también metieron la lupa sobre el falso abogado Darío Monges, quien había visitado a “Cabezón” Díaz en junio de 2022 y después fue asesinado de cinco tiros en la cabeza. En esa causa, uno de los hermanos Bejarano fue imputado por el crimen de Monges, junto a su hermano y su padre. Los dos hermanos terminaron condenados a prisión perpetua, mientras que el padre fue absuelto por el beneficio de la duda, según se registró en el expediente.
La pista narco que se cayó y el foco en el juicio actual
Todos estos nombres –“Cabezón” Díaz, “El Coya” Rojas, los Bejarano– aparecieron conectados en distintas partes del mapa delictivo de Orán. A partir de esas coincidencias, se planteó la posibilidad de que el homicidio de Pablo César Almaraz, con el cuerpo decapitado y la cabeza nunca encontrada, y el asesinato de Darío Monges, ejecutado a balazos, formaran parte de una misma red narco que operaba en la región.
Sin embargo, con el paso del tiempo y a medida que avanzó la investigación, esa gran hipótesis de una trama única de narcotráfico y sicarios terminó siendo descartada por los investigadores. El caso del hombre decapitado en Salta quedó radicado en la Justicia provincial, separado de otros expedientes federales y de alto impacto que se movían en paralelo en la zona de Orán.
Con esa definición, el proceso se encaminó hacia el debate oral que hoy se desarrolla en el Tribunal de Juicio de Orán. Allí se analiza exclusivamente la responsabilidad de los dos hermanos y del expolicía en el brutal homicidio de Pablo César Almaraz, el peón rural que apareció maniatado y sin cabeza en una finca entre Pichanal y Colonia Santa Rosa.

