Una jubilada de Hipólito Yrigoyen, con la cadera quebrada y movilidad reducida, quedó sin luz por falta de pago, según relató José María Guerrero, presidente del Centro de Jubilados local. El caso fue avisado por vecinos luego de que la empresa cortara el suministro. El referente vinculó la situación con la crisis que atraviesan jubilados del norte salteño, donde medicamentos, alimentos y servicios pesan cada vez más sobre los haberes, de acuerdo con su descripción en diálogo con Pelo y Barba por Aries.
Una jubilada quedó sin suministro eléctrico
Guerrero contó que la mujer no pudo abonar la boleta y que, además, no tenía a alguien que la ayudara con ese trámite. Según indicó, los vecinos advirtieron lo que pasaba y dieron aviso al centro de jubilados.
“Desde ayer hasta hoy no tiene luz porque no le alcanza para pagar”, señaló el dirigente durante la entrevista. La situación fue planteada como un caso concreto dentro de las dificultades económicas que, según su relato, enfrentan muchos adultos mayores.
El referente explicó que varios jubilados deben repartir sus ingresos entre tratamientos médicos, gastos de todos los días y pago de servicios. En ese marco, sostuvo: “Hoy el jubilado está eligiendo entre seguir el tratamiento, comprar medicamentos esenciales, comer o pagar los servicios”.
Medicamentos que muchos jubilados no llegan a comprar
Guerrero también apuntó a las restricciones en la cobertura de medicamentos para afiliados de PAMI en el norte provincial. Según dijo, esa situación impacta en quienes necesitan continuar tratamientos indicados por profesionales de la salud.
“Hoy el jubilado no está comprando todos los remedios”, afirmó. Además, detalló que aun con descuento, un medicamento puede costar entre $25.000 y $28.000, una cifra que, de acuerdo con su descripción, afecta directamente la continuidad de la atención médica.
Servicios y atención médica en el norte salteño
El presidente del Centro de Jubilados de Hipólito Yrigoyen relacionó el cuadro con el conflicto de los médicos de cabecera. Aclaró que, en esa localidad, los tres profesionales que cumplen esa función atendieron con normalidad pese al paro nacional.
Sin embargo, señaló que el reclamo médico muestra dificultades dentro del esquema de prestaciones para afiliados de PAMI. Según afirmó, a los médicos de cabecera se les habría aplicado una reducción superior al 50% en el valor de la cápita.
Guerrero indicó que ese monto quedó cerca de los $2.100, mientras que los profesionales reclaman que suba a $4.200. Para el referente, esa diferencia forma parte de los problemas que atraviesa la atención destinada a jubilados.
Al describir la situación económica de los adultos mayores, habló de precariedad y cerró con una frase directa: “El hilo se corta por lo más fino, como siempre: por el jubilado”.

