Un jubilado se encadenó frente a la sede de la obra social Iosfa en Rosario luego de que se suspendiera la cirugía por cáncer de mama que tenía programada su esposa, Andrea, para el 23 de julio. Carlos Martínez, suboficial retirado de 72 años, pidió una respuesta sobre la continuidad del tratamiento. La operación no se realizó porque el sanatorio donde ella se atendía dejó de brindar prestaciones a afiliados del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas debido a un corte de servicios vinculado a una deuda.
Martínez volvió el lunes 3 de agosto a la delegación de Iosfa, ubicada en España al 1500, con esposas en sus manos. Su reclamo individual coincidió con una movilización de la Asociación de Trabajadores del Estado, ATE Rosario, que realizó una olla popular frente a la dependencia en el marco de un paro nacional.
La Asociación de Clínicas Sanatorios y Hospitales Privados de Rosario dejó de atender a afiliados de Iosfa el 9 de julio. Según pudo averiguar La Capital, la deuda asciende a 1.100 millones de pesos. La medida afecta a personas que necesitan distintas atenciones médicas en la ciudad, entre ellas integrantes de las Fuerzas Armadas, trabajadores estatales y docentes.
La cirugía de Andrea quedó suspendida antes de la fecha prevista
Andrea ya tenía organizada su intervención quirúrgica y había recibido las indicaciones médicas necesarias para antes y después de la operación. Sin embargo, antes del 23 de julio, el sanatorio se comunicó con la familia para informar que no podía efectuar la cirugía debido a la suspensión de la cobertura para los beneficiarios de Iosfa.
Tras recibir esa notificación, Martínez se reunió con el delegado de la obra social en Rosario. A partir de ese encuentro, el médico auditor presentó una nota ante la Asociación de Clínicas para solicitar que el caso fuera considerado de manera excepcional, ya que el tratamiento de Andrea se encontraba en marcha.
La respuesta requerida no llegó antes de la fecha prevista para la intervención. De acuerdo con la información publicada, el delegado también envió decenas de correos electrónicos por las necesidades de otros afiliados, aunque esas gestiones no obtuvieron una contestación que resolviera la situación de la paciente.
El 23 de julio pasó sin que Andrea pudiera ser operada. Una semana después, sin novedades sobre la cobertura, su esposo decidió encadenarse en la entrada de la oficina de Iosfa. La protesta se difundió en medios de Rosario y luego regresó al lugar para sostener el pedido.
Antes de volver a la sede, Martínez recibió la recomendación de trasladar a su esposa al Hospital Militar de Buenos Aires para realizar la intervención. No obstante, explicó que su reclamo también apunta a la reanudación general de las prestaciones de la obra social.
“Si me voy a Buenos Aires, todo el país va a ir para allá porque están cortando en todos lados. Entonces se va a congestionar la atención en el Hospital Militar y se va a olvidar el reclamo de la obra social”, explicó Martínez mientras permanecía encadenado en la puerta de la delegación.
La obra social Iosfa tiene cerca de 3.700 afiliados sin cobertura en Rosario
La interrupción de los servicios en Rosario alcanza a cerca de 3.700 personas afiliadas a Iosfa. Entre los beneficiarios afectados figuran efectivos del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, además de trabajadores del Estado y docentes del Liceo Aeronáutico Militar de Funes.
Durante la movilización frente a la obra social, ATE Rosario expuso que el corte de prestaciones no solo alcanza a la operación pendiente de Andrea. Según la información señalada en la manifestación, también quedaron suspendidas cirugías cardíacas, tratamientos de quimioterapia y atenciones de urgencia.
La secretaria general de ATE Rosario, Lorena Almirón, se refirió al caso de Martínez y su esposa. “Hay una deshumanización tremenda. No se puede entender porque nadie da una respuesta cuando hay una persona encadenada que está pidiendo para que su esposa tenga tratamiento oncológico”, dijo a La Capital.
La dirigente sostuvo que la organización sindical eligió concentrarse frente a Iosfa por el corte dispuesto por la Asociación de Clínicas, pese a los aportes mensuales que realizan los afiliados. La actividad incluyó una olla popular durante el paro nacional realizado el lunes.
El jubilado sostuvo que seguirá encadenado hasta obtener una solución
Martínez ingresó a las fuerzas a los 16 años y afirmó que realiza aportes desde hace más de cinco décadas. Prestó servicio con el uniforme del Ejército en Rosario, Buenos Aires, Neuquén y Mendoza. Según relató, no había atravesado anteriormente una situación similar, aunque indicó que la obra social perdió calidad durante los últimos 15 años y que conocía reclamos de compañeros del norte argentino.
“Nosotros queremos que se reactive la obra social. Pagamos para eso”, sostuvo el retirado. También explicó que su objetivo inmediato es que Andrea pueda acceder a la operación que sigue pendiente desde la suspensión de la prestación del sanatorio.
Alejandro Sortino, referente de ATE en Iosfa, relató otro caso ocurrido después del fin de las prestaciones. “Una compañera tuvo que llevar a su hijo al médico por una apendicitis luego del fin de prestaciones y le facturaron 7.300 dólares porque es toda atención particular”, contó a La Capital.
El conflicto se da luego de que el gobierno nacional anunciara meses atrás el traspaso de efectivos de Gendarmería y Prefectura Naval desde Iosfa a la cobertura de la prepaga Medicus. De acuerdo con lo señalado, esa decisión redujo en un 45% la cantidad de afiliados de la obra social, mientras se mantuvo la deuda por prestaciones utilizadas por integrantes de las fuerzas de seguridad.
Andrea continúa esperando la cirugía por cáncer de mama que estaba prevista para el 23 de julio. Martínez anticipó que regresará a la sede de Iosfa y permanecerá allí “hasta que me den una solución”.

