La FIFA quedó en el ojo de la tormenta tras la decisión de Irán de no jugar el Mundial 2026, una bomba deportiva y política que estalla a menos de que ruede la pelota el 11 de junio de 2026 en Estados Unidos, y que ahora deja un lugar vacante en el Grupo G, donde la selección iraní ya tenía rivales, fechas y sedes confirmadas.
La baja de Irán del Mundial 2026 reventó la tranquilidad del calendario: el Grupo G, que ya estaba armado, deberá reacomodarse por completo, y la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) tiene que definir de urgencia qué selección entra en lugar del conjunto asiático para mantener el formato del torneo.
El anuncio no salió de un rumor ni de una fuente anónima: fue el propio ministro de Deportes de Irán, Ahmad Doyanmali, quien confirmó que su país no estará en el Mundial 2026 y apuntó directamente contra Estados Unidos, anfitrión del campeonato, al decir que su nación no tiene condiciones para participar “en estas circunstancias”.
Según el mensaje oficial, la decisión de no jugar el Mundial 2026 está atada a la grave situación interna que atraviesa Irán, incluidos hechos de violencia que, de acuerdo con la descripción del funcionario, dejaron miles de muertos y tienen como punto clave el asesinato del líder iraní Alí Jamenei.
Antes de romper todo y bajarse del torneo, la selección conocida como “Los Leones de Persia” ya estaba sembrada en el Grupo G del Mundial 2026 y tenía agendados tres partidos en suelo estadounidense: dos en Los Ángeles ante Nueva Zelanda y Bélgica, y uno en Seattle frente a Egipto, encuentros que ahora quedaron totalmente en el aire.
Irán sacude al Mundial 2026: baja confirmada y grupo G en pausa
La renuncia de Iran al Mundial 2026 deja congelado al Grupo G y obliga a la FIFA a mover fichas a contrarreloj. La Federación Internacional recibió la notificación formal de que la selección asiática no viajará a disputar la Copa del Mundo, pese a que ya tenía asegurado su boleto y su lugar definido en la zona.
La estructura del Grupo G del Mundial 2026 estaba cerrada: Irán compartía grupo con Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto, con partidos fijados en dos de las grandes ciudades de Estados Unidos. Ahora, ese organigrama se desarmó de un día para el otro y la atención se corrió directamente al escritorio de la FIFA.
Lo que hasta hace poco era un simple listado de partidos se transformó en un rompecabezas. Sin Irán en el Mundial 2026, el grupo queda con un hueco que tiene efectos sobre fechas, estadios, horarios, televisación y venta de entradas, porque los choques del combinado iraní ya estaban programados y anunciados.
Las sedes también quedan tocadas. En Los Ángeles estaban pactados los duelos de Irán ante Nueva Zelanda y Bélgica, mientras que en Seattle debía cruzarse con Egipto. Esos tres encuentros, tal como fueron anunciados en el calendario original del Mundial 2026, ahora dependen de lo que resuelva la FIFA sobre quién reemplazará a la selección asiática.
Hasta el momento, el organismo que conduce el fútbol mundial no informó qué mecanismo usará para cubrir la vacante que deja Irán: si recurrirá a una selección que quedó afuera en el último filtro clasificatorio, si llamará a un equipo por ranking o si tomará otra decisión especial, situación que mantiene el clima de incertidumbre en torno al Grupo G.
El mensaje del Ministro de Deportes y las acusaciones a EE.UU
El ministro Ahmad Doyanmali apuntó a Estados Unidos y ligó la salida de Iran del Mundial 2026 con el asesinato de Ali Jamenei y las guerras recientes. La explicación oficial no se centró en cuestiones deportivas, sino en el contexto político y bélico que vive el país.
En un comunicado, Doyanmali responsabilizó de lleno a Estados Unidos por la situación que atraviesa Irán y cuestionó que se mantenga como sede principal del Mundial 2026. Para el funcionario, su país no cuenta con las condiciones necesarias para competir mientras se desarrollan conflictos armados y episodios de violencia interna.
El ministro fue más allá al vincular directamente la decisión de bajarse del Mundial 2026 con el asesinato del líder iraní Alí Jamenei. Según planteó, los hechos recientes derivaron en una serie de guerras y enfrentamientos que dejaron miles de muertos entre la población iraní.
“En los últimos meses se nos impusieron guerras que provocaron numerosas víctimas, por lo que es imposible participar del torneo en estas circunstancias”, afirmó Doyanmali en su mensaje, dejando explícito que, desde la mirada del gobierno iraní, el fútbol pasa a un segundo plano frente a la situación interna del país.
Además, el funcionario sostuvo que, a su entender, si el Mundial 2026 se jugara en otro sitio, la reacción global habría sido diferente. Señaló que, en ese caso, “la comunidad internacional ya habría tomado medidas y retirado la sede”, frase con la que buscó remarcar su malestar por la continuidad de Estados Unidos como organizador.
Los leones de Persia, de tener el pasaje en mano a quedarse afuera
La seleccion de Iran pasó de tener grupo, rivales y ciudades confirmadas a ver el Mundial 2026 desde afuera. El cambio fue brusco, porque la clasificación ya estaba asegurada y el nombre del país figuraba en todos los cuadros oficiales del torneo.
Antes de la renuncia, nada hacía pensar en un volantazo así desde lo deportivo: “Los Leones de Persia” iban a disputar tres partidos en territorio estadounidense, con la expectativa lógica de cualquier seleccionado que se mete en un Mundial, pero todo quedó bloqueado tras el anuncio del ministro Doyanmali.
El fixture marcaba que Irán debutaría en el Mundial 2026 en Los Ángeles, donde tenía programados sus choques ante Nueva Zelanda y Bélgica. Más adelante, debía viajar a Seattle para enfrentar a Egipto y cerrar su participación en la fase de grupos, siempre dentro de la estructura del Grupo G.
Con la salida ya comunicada, ese calendario queda suspendido. Los rivales mantienen su lugar en el Mundial 2026, pero pierden al contrincante que estaba previsto para esas fechas. La reprogramación dependerá de quién ocupe el espacio libre que Irán deja en la zona.
Mientras tanto, en el mapa general del torneo, la Copa del Mundo que arranca el 11 de junio de 2026 suma un condimento extra: además de la expectativa deportiva habitual, ahora también carga con una baja fuerte como la de Irán, que mezcla fútbol, política internacional y conflictos internos en un mismo capítulo.

