Intendentes del interior salteño pusieron el grito en el cielo por la caída de la coparticipación y contaron que ya están al límite para pagar sueldos, sostener servicios básicos y evitar más recortes. El reclamo se escuchó durante una actividad en el Distrito Cultural Dino Saluzzi, donde se presentó el programa “Ciudades que Cuidan”, pero el tema que terminó acaparando todo fue la plata que falta en los municipios y cómo la baja de la coparticipación deja contra las cuerdas a los intendentes de Salta, Jujuy y Tucumán.
El encuentro, pensado para hablar de emergencias de salud y accidentes cerebrovasculares, terminó convertido en una radiografía cruda de las finanzas municipales: menos fondos, más gastos y una presión social que no afloja. Los jefes comunales coincidieron en que la merma de la coparticipación pega directo en los salarios, en el mantenimiento de los servicios esenciales y en cualquier intento de encarar obras públicas, por más chicas que sean.
En ese escenario, los intendentes Baltasar Lara Gros (Orán), Kuldeep Singh (Rosario de la Frontera) y Rita Guevara (Cafayate) contaron uno por uno los números que los tienen preocupados y dejaron una idea clara: la caída de la coparticipación no es un tema aislado, sino un problema que se repite en buena parte del interior del NOA.
Intendentes del foro en alerta: la coparticipación no alcanza
El presidente del Foro de Intendentes, Marcelo Moisés, advirtió que la coparticipación viene en caída desde hace meses y que los municipios ya tuvieron que frenar proyectos y ajustar gastos al extremo. Según explicó en declaraciones a Radio Salta, los envíos bajan sin pausa desde hace siete meses y eso ya se tradujo en recortes concretos en los distritos más chicos y más dependientes de esos fondos.
Moisés detalló que, entre 2024 y 2025, se registró una baja cercana al 20% en la coparticipación, mientras que en 2026 la merma ronda el 14%. Con esos porcentajes, los intendentes se vieron obligados a encarar ajustes, suspender planes de obra y concentrarse casi exclusivamente en lo que se considera gasto indispensable: sueldos y servicios básicos.
En ese marco general, los intendentes del interior coincidieron en que el impacto se siente con más fuerza en los municipios que viven, casi por completo, de la coparticipación. En esos casos, cada punto que baja se convierte en un dolor de cabeza para cerrar las cuentas a fin de mes, porque no hay margen para compensar con recaudación propia ni con otros ingresos.
Durante la actividad en el Distrito Cultural Dino Saluzzi, donde se presentó el programa “Ciudades que Cuidan” impulsado por la Red de Innovación Local (RIL), el foco estaba puesto en la respuesta a emergencias sanitarias, sobre todo accidentse cerebrovasculares. Sin embargo, una y otra vez los intendentes volvieron al mismo punto: sin plata y con la coparticipación en baja, se hace cuesta arriba sostener incluso las guardias mínimas y la logística que necesitan los hospitales y centros de salud.
Orán con la soga al cuello: salarios, inflación y coparticipación
En Orán, el intendente Baltasar Lara Gros contó que cerca del 70% de los ingresos del municipio dependen de la coparticipación, por lo que cualquier baja en esos envíos desacomoda toda la administración diaria. Según explicó, la estructura de recursos locales es muy limitada y eso deja a la comuna atada casi por completo a lo que entra por esos giros mensuales.
Lara Gros comparó lo recibido en enero y febrero de este año con los mismos meses del año pasado. Comentó que, “en términos lineales, el aumento fue solamente de un 7%”, mientras que del otro lado la inflación presiona fuerte: “Las paritarias con los empleados municipales, más el combustible y un montón de otras cosas, rondan una inflación de más o menos el 40%”, remarcó. Esa diferencia es la que achica, mes a mes, el margen de maniobra en el municipio.
El intendente describió la situación actual de Orán como estable, pero advirtió que ese equilibrio es frágil y puede cambiar rápido. “Si se mantiene este ritmo de coparticipación con el aumento de gastos, la verdad que en unos tres o cuatro meses la situación va a ser muy distinta y complicada”, señaló. Según indicó, si la tendencia no se revierte, podrían verse afectados algunos servicios que hoy todavía se prestan con normalidad.
Al repasar lo hecho desde el inicio de su mandato, Lara Gros contó que aplicó un ajuste fuerte en la planta de personal. “Hemos reducido la planta en una cantidad de 300 personas”, explicó, detallando que el municipio pasó de unos 1500 empleados a cerca de 1100. También mencionó el congelamiento del ingreso de nuevos contratos y la eliminación de gastos considerados secundarios, como festivales y actividades que no se ubican entre las prioridades de la gestión.
“Hoy estamos tratando de ser lo más eficientes posible en el gasto, no gastar en cosas que no sean estrictamente necesarias”, resumió el jefe comunal de Orán. La estrategia, remarcó, apunta a garantizar el funcionamiento básico del municipio: recolección de residuos, alumbrado, mantenimiento de calles y servicios que no pueden frenarse, aun cuando la coparticipación no acompañe el aumento de los compromisos financieros.
Rosario de la Frontera: la coparticipación se va casi toda en sueldos
En Rosario de la Frontera, el intendente Kuldeep Singh reveló que hoy el 95% de la coparticipación se destina a sueldos, dejando casi sin aire al municipio para hacer obras o encarar mejoras. El jefe comunal explicó que, hasta hace poco, la situación estaba bajo control, con un nivel de gastos manejable, pero que la baja de la coparticipación terminó desequilibrando todo.
Singh recordó que “el año pasado estábamos dentro de lo normal, poniendo un 65% o un 70% de la coparticipación en sueldos. Hoy estamos en un 95%”. Aclaró que no se trata de que haya crecido la planta de empleados, sino de que la coparticipación se achicó y los costos generales subieron. Con ese combo, lo que antes alcanzaba para pagar sueldos y hacer algo de obra ahora se consume casi por completo en la nómina.
En este contexto, el intendente de Rosario de la Frontera fue tajante: “Hoy es imposible pensar en un asfalto de calle, es imposible pensar en construir un espacio nuevo”. Contó que la prioridad actual es mantener los servicios básicos en pie: “Mantener las calles limpias, la recolección de residuos, las calles iluminadas, tratar de reparar las que están averiadas”, enumeró, marcando el límite concreto que pone la caída de la coparticipación.
Al mirar hacia los próximos meses, Singh mostró preocupación por la continuidad de prestaciones que todavía se están sosteniendo. “Si sigue en caída, como ha ocurrido en estos primeros cuatro meses, el municipio no soporta una caída más de lo que hoy está”, advirtió. Frente a esa posibilidad, anticipó que será necesario “bajar en los gastos en los lugares donde ya no sea algo de vital importancia o fundamental”, lo que implicaría una nueva ronda de recortes.
El intendente también apuntó a problemas de infraestructura que exigen inversiones permanentes, como las deficiencias en la red de agua y cloacas. Aun así, indicó que hasta ahora la Municipalidad no pidió adelantos de coparticipación y mantiene una administración que definió como ordenada, dentro de las restricciones que impone la reducción de fondos.
Cafayate siente el golpe: coparticipación, programas recortados y más demanda social
Desde Cafayate, la intendenta Rita Guevara contó que la coparticipación ya no alcanza ni para cubrir la totalidad de los sueldos y que, además, se recortaron programas nacionales que antes ayudaban a asistir a los vecinos. Según relató, la plata que llega se va casi entera en salarios y aun así “te falta, te falta todavía”, graficando el desfasaje entre lo que entra y lo que el municipio tiene que pagar mes a mes.
Guevara explicó que asumió con un municipio que tenía alrededor de 200 empleados de planta permanente y uno de los niveles salariales más altos entre las comunas. En ese contexto, marcó una decisión tomada desde el inicio de su gestión: “Desde que yo estoy en la gestión no he despedido a ningún empleado municipal porque sé que detrás de cada uno de ellos hay una familia”. En paralelo, avanzó en una poda de la estructura política, que calculó en torno al 50%, junto con la fusión de áreas para bajar costos operativos.
La jefa comunal de Cafayate remarcó que el problema no se limita a la baja de la coparticipación. Señaló que también se recortaron programas nacionales y otras herramientas que antes complementaban los recursos municipales para la asistencia directa. “Antes había programas para ayudar socialmente a los vecinos. Hoy día no”, dijo, y mencionó que ahora la comuna debe hacerse cargo sola de rubros como la entrega de medicamentos, la ayuda alimentaria y los servicios fúnebres.
“Este recorte sí está afectando a los municipios y a las comunidades en general”, afirmó Guevara, al referirse a la desaparición de esas líneas de apoyo externo. Indicó que, pese a esa situación, la gestión sigue enfocada en sostener tareas de limpieza, mantenimiento urbano y atención de urgencias, apoyándose en la recaudación local y en el acompañamiento del Gobierno de la Provincia para atravesar la coyuntura actual.
un problema que se repite en la mayoría de los municipios
Más allá de las diferencias entre Orán, Rosario de la Frontera y Cafayate, los intendentes coincidieron en que la caída de la coparticipación se volvió un problema común en el interior. De acuerdo con lo planteado por Baltasar Lara Gros, el tema se discute de manera permanente en el Foro de Intendentes, donde, según indicó, “estamos todos más o menos con la misma problemática”.
Desde Rosario de la Frontera, Kuldeep Singh describió la situación como “muy adversa, muy complicada” para numerosas comunas, vinculando ese escenario con la imposibilidad de proyectar obras nuevas y la necesidad de ir ajustando gastos con cada giro que baja. Por su parte, Rita Guevara advirtió sobre el impacto social que podría tener una profundización de la crisis de la coparticipación, al señalar que “dejar sin trabajo a vecinos sería bastante duro”.
En ese marco, los jefes comunales remarcaron que la combinación entre coparticipación en retroceso, inflación alta, suba de costos operativos y mayores demandas de asistencia social obliga a revisar de manera constante las prioridades de gestión en cada municipio.
Fuente:El Tribuno


Intendentes del interior alertan por la coparticipación y ponen en foco sueldos y servicios