El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó que la inflación de febrero fue de 2,9 %, el mismo número que en enero, y encendió otra vez la alarma en los bolsillos: una familia tipo necesitó casi $1,4 millón para no caer en la pobreza. El dato oficial del IPC dejó una variación interanual del 33 % y mostró a los servicios públicos como los grandes responsables del nuevo golpe al costo de vida, mientras los alimentos volvieron a pelear cabeza a cabeza por el segundo puesto en el podio de los aumentos.
La inflación del INDEC se clavó en 2,9 % pero el costo de vida no afloja
El INDEC publicó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero de 2026 y el número central fue claro: la inflación mensual se mantuvo en 2,9 %, exactamente igual que en enero. Con este registro, el aumento interanual de precios llegó al 33 % y volvió a hacerse sentir en cada changuito del súper y en cada boleta que llega a las casas.
Aunque el porcentaje parece “contenido” frente a otros años, los salarios vienen corriendo atrás. Mientras el organismo estadístico nacional informaba este 2,9 %, muchas familias salteñas ya veían cómo el sueldo de todo el mes se iba entre alquiler, tarifa de luz, gas, agua y unas pocas compras básicas. El dato del INDEC no se siente solo en Buenos Aires: repercute directo en los negocios de barrio, en los feriantes y en los laburantes que tratan de llegar a fin de mes.
El organismo recordó que en 2025 el IPC acumuló una suba del 31,5 %, después del salto de 117,8 % en 2024. Es decir, los números oficiales marcan que los precios ya no vuelan como antes, pero tampoco bajan: llevan nueve meses seguidos sin registrar descensos. Esa racha deja un piso de inflación que se sigue trasladando a las góndolas y a las facturas que pagan los hogares de todo el país.
Según las consultoras privadas, el número final del IPC de febrero del INDEC iba a moverse entre 2,6 % y 2,9 %. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que junta pronósticos de bancos y centros de investigación, promediaba un 2,7 %. Al final, el 2,9 % quedó en la parte alta de esas proyecciones, confirmando que la pelea contra la inflación todavía está lejos de cerrarse.
Servicios por las nubes y alimentos otra vez entre los que más castigan
El informe difundido por el INDEC dejó un mensaje fuerte: la división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue la que más aumentó en febrero, con un salto del 6,8 %. Ese rubro, que se traduce en boletas que llegan a la casa todos los meses, duplicó con creces el promedio general y se convirtió en el motor principal del nuevo tirón del costo de vida.
Detrás de los servicios se ubicaron dos categorías que también pegan de lleno en el día a día: Alimentos y bebidas no alcohólicas y Bienes y servicios varios, ambas con una suba de 3,3 %. En la práctica, esto significa que llenar la mesa, comprar productos de higiene o pagar pequeños servicios personales volvió a salir más caro que el mes anterior, con incrementos por encima del nivel general de inflación que marcó el INDEC.
Los cálculos del sector privado ya venían anticipando este escenario. Para febrero, varias consultoras habían estimado que Viviendas y servicios del hogar se moverían cerca del 6 %, mientras que los Alimentos superarían el 3 %. Esos trabajos apuntaban a que, en los últimos meses, los alimentos empezaron a ubicarse por encima del promedio del IPC, empujados por tensiones cambiarias y por la presión de costos en la cadena de producción y distribución.
Mientras tanto, la estadística oficial sigue mostrando cómo cambió la película en los últimos años. Luego del salto del 117,8 % en 2024, el INDEC registró un 31,5 % de inflación en 2025, cifra que marcó una fuerte desaceleración pero que igual dejó precios altos en dólares y pesos. En ese marco, el dato de 2,9 % de febrero se suma a una serie de meses donde los aumentos no frenan y se consolidan sobre niveles ya elevados.
Casi $1,4 millón para no ser pobre: la canasta básica que asusta a las familias
Junto con la inflación de febrero, el INDEC publicó el nuevo valor de la canasta básica total. Una familia de cuatro integrantes necesitó $1.397.671,83 para no quedar por debajo de la línea de pobreza. Ese monto representó un aumento del 2,7 % respecto de enero y un salto del 32,1 % frente al mismo mes del año pasado.
La cifra marca un piso cada vez más alto para cualquier hogar que tenga que cubrir alquiler o cuota de vivienda, pagar servicios, comprar comida y afrontar gastos mínimos de transporte, educación y salud. En muchas casas, dos sueldos formales apenas alcanzan para arrimarse a ese valor que fijó el INDEC para febrero, sin contar imprevistos ni deudas anteriores.
Además, el organismo estadístico nacional volvió a poner sobre la mesa la brecha entre los índices de precios nacionales y los que publican algunas jurisdicciones. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, el índice porteño marcó una inflación del 2,6 % en febrero, por debajo del 3,1 % de enero. Esa baja se explicó en gran parte por un derrumbe del 6,5 % en los precios estacionales, con los pasajes de avión a la cabeza, que se desplomaron 32,5 % respecto del mes previo.
La estructura del IPC porteño le da a los pasajes aéreos una ponderación del 1,45 %, mientras que en el cálculo nacional del INDEC ese peso es mucho menor: va de 0,02 % a 0,26 % en el Gran Buenos Aires, según la región. Esta diferencia en la importancia de ese rubro ayuda a entender por qué el índice del INDEC suele ubicarse levemente por encima del de la Ciudad de Buenos Aires, sobre todo por la mayor incidencia que tienen los alimentos y los servicios básicos en el promedio nacional.
En 2024, el índice de precios de la capital se había mantenido unos 20 puntos arriba del nacional por aumentos más fuertes en servicios. Durante 2025, esa brecha se fue achicando hasta que ambos indicadores empezaron a mostrar números más parecidos, siempre con los alimentos y las tarifas como protagonistas de las subas que hoy refleja el 2,9 % de inflación de febrero informado por el INDEC.


INDEC informó una inflación de febrero de 2,9 % y la Canasta Básica superó el 1,3 millón de pesos