Los incendios forestales en La Rioja mantuvieron en marcha un amplio operativo en Chilecito luego de que las llamas avanzaran sobre el cerro de Guanchín. Según el último parte municipal difundido durante la noche del martes 28 de julio, el fuego todavía no había sido controlado y ya había afectado más de 900 hectáreas en 48 horas. Brigadistas, bomberos voluntarios, baqueanos, personal municipal, organismos provinciales y medios aéreos trabajaron en zonas de montaña para frenar el avance hacia Santa Florentina.
El foco fue detectado el lunes 27 de julio y las primeras informaciones ubicaron su inicio en el paraje La Yareta, cerca de la ruta 40. Con el transcurso de las horas, el incendio se extendió por sectores del cerro de Guanchín, llegó a áreas ubicadas por encima de los 2.800 metros sobre el nivel del mar y el humo alcanzó la zona urbana de Chilecito.
En ese contexto, las autoridades locales habían pedido a la población que permaneciera en sus casas. Para quienes necesitaran salir, recomendaron usar barbijo debido a la presencia de humo, mientras los equipos continuaban distribuidos en distintos puntos del área afectada.
El fuego seguía sin control en sectores de alta montaña
Durante la noche del martes 28 de julio, el Municipio de Chilecito informó que “el fuego aún no fue controlado”. A las 20:00 horas permanecían en la zona de alta montaña equipos de bomberos voluntarios, Defensa Civil, baqueanos, personal autorizado y el intendente Rodrigo Brizuela y Doria, de acuerdo con la comunicación oficial.
Las tareas se concentraban especialmente en Pampa Colorada y en la Estación 3 del Cable Carril. El objetivo era impedir que las llamas siguieran en dirección a Santa Florentina, en un terreno donde el acceso resultaba complejo por las condiciones propias de la montaña.
Para reforzar el trabajo por tierra, se utilizaron aviones hidrantes que realizaron recorridos de reconocimiento y descargas de agua. Esos vuelos se dirigieron a los sectores más difíciles de alcanzar, donde la operación estaba condicionada por “la densa presencia de humo y la escasa visibilidad”.
Más de 60 personas fueron movilizadas para combatir las llamas
Más de 60 personas participaban de forma coordinada en el operativo iniciado después de la detección del incendio. Entre los grupos desplegados estaban las brigadas de Ataque Rápido de los Cuerpos de Bomberos Voluntarios de Chilecito, Nonogasta, Chepes y Chamical, además de brigadistas especializados y baqueanos.
También intervenían integrantes de las delegaciones municipales de Santa Florentina y Guanchín, junto a personal de distintas dependencias. Las tareas incluyeron el combate del fuego, el reconocimiento de las áreas comprometidas, el traslado de recursos, el abastecimiento y la organización logística del despliegue.
La Escuela de Guanchín funcionó como punto logístico durante la jornada de mayor actividad. Desde ese lugar se organizaba parte del personal que ingresaba al área afectada, mientras vehículos de abastecimiento llevaban insumos a los equipos ubicados en distintos sectores del cerro.
La investigación busca establecer cómo comenzó el incendio
La Unidad Regional Segunda de la Policía de Chilecito abrió una investigación para determinar el origen del foco. Como parte de las actuaciones, los efectivos solicitaron la colaboración de vecinos de las zonas cercanas para reconstruir lo ocurrido en las horas previas al incendio y reunir elementos para establecer responsabilidades.
La línea que cobraba fuerza apuntaba a una posible negligencia humana. Según testimonios aportados por puesteros de la zona, durante la jornada anterior al inicio de las llamas habrían ingresado cerca de 100 vehículos a la sierra.
El jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Chilecito, Vicente Porto, dijo a Nueva Rioja: “Algunas personas habrían hecho fuego para cocinar y no lo apagaron correctamente”. La Unidad Regional Segunda convocó a quienes tengan registros, testimonios o datos a presentarlos en la comisaría o dependencia más cercana para incorporarlos al expediente.
Tras una reunión del Comité de Emergencia, se había dispuesto intensificar el operativo durante la mañana del miércoles 29 de julio con nuevas intervenciones terrestres y aéreas. La planificación contemplaba priorizar los focos que continuaban activos y reforzar la presencia de los equipos en la montaña.
Además, la pista de aterrizaje de Anguinán fue acondicionada para quedar disponible ante la eventual llegada de aviones hidrantes, siempre que las condiciones atmosféricas permitieran las operaciones. Las autoridades municipales también habían previsto el ascenso de un equipo de médicos veterinarios para asistir a animales que pudieran haber sido heridos o afectados por el incendio.
El parte oficial pidió acercar “agua, alimentos o insumos al Cuartel de Bomberos Voluntarios de Chilecito” para el personal desplegado. Para el viernes 31 de julio, el pronóstico anticipaba una máxima de 28 grados y las autoridades solicitaron alertar ante la aparición de nuevos siniestros.


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