La muerte de Perón tuvo un impacto directo en la Selección argentina durante el Mundial 74 y, según el repaso del historiador Nicolás Gana en su columna en N&N, por Aries, la delegación incluso analizó la posibilidad de dejar la competencia y volver al país. El fallecimiento del entonces presidente se conoció el 1 de julio de 1974, mientras el plantel estaba en Alemania. Sin embargo, la continuidad del equipo no quedó en manos de los jugadores, porque se dispuso que Argentina siguiera en el torneo. Después, la FIFA también tomó una medida especial para los partidos del 3 de julio.
La muerte de Perón golpeó de lleno a la delegación argentina
Según recordó Gana, Perón murió el 1 de julio de 1974, a los 78 años, en un contexto político atravesado por conflictos internos dentro del peronismo y una crisis de poder en desarrollo. Mientras en Buenos Aires se organizaban los preparativos para un funeral multitudinario, la noticia también llegó al plantel que estaba disputando la Copa del Mundo.
De acuerdo con esa reconstrucción histórica, el impacto fue inmediato y la continuidad de la Selección en el Mundial 74 llegó a quedar en duda. Dentro de la delegación se evaluó la posibilidad de abandonar la competencia y regresar a la Argentina tras conocerse el fallecimiento.
Sin embargo, la decisión final no fue tomada por el equipo. Según ese repaso, desde el Gobierno se dispuso que el seleccionado permaneciera en Alemania y continuara su participación en el torneo.
El Mundial 74 también tuvo un homenaje especial por Perón
La repercusión internacional de la muerte de Perón también alcanzó a la FIFA. Para los cuatro encuentros programados para el 3 de julio, el organismo resolvió realizar un minuto de silencio en homenaje al entonces presidente argentino.
La modalidad fue distinta a la habitual, porque el tributo no se hizo antes del arranque de cada partido. En cambio, al minuto 10 del primer tiempo, el árbitro frenaba las acciones sin importar dónde estaba la pelota ni cómo venía la jugada, y los futbolistas permanecían inmóviles en la cancha durante un minuto.
Ese mismo 3 de julio, Argentina jugó ante Alemania Oriental. El equipo salió al campo con la bandera a media asta y los jugadores usaron brazaletes negros en señal de duelo. El encuentro terminó 1 a 1 y el gol argentino lo marcó René Houseman.
El impacto político y emocional también apareció dentro de la cancha
Gana señaló además que, según la crónica que repasó, Houseman habría gritado “Perón, Perón” al festejar su gol. Según reconstruyó el historiador, esa escena reflejaba el clima político y emocional que se vivía a miles de kilómetros de la Argentina.
El repaso incluyó además lo ocurrido en el país tras la muerte de Perón. El cuerpo fue velado primero en la Quinta de Olivos, después trasladado a la Catedral y finalmente al Congreso, donde miles de personas intentaron despedirlo.
En esa reconstrucción, Gana sostuvo que el episodio juntó en un mismo cuadro al duelo nacional, la política y el fútbol, con la Selección argentina todavía en competencia mientras en el país se desarrollaba uno de los momentos políticos más intensos de ese tiempo.

