Diego Golombek analizó el lugar de la inteligencia artificial en la ciencia y sostuvo que esa herramienta puede acelerar tareas, aunque no reemplazará a quienes investigan. El biólogo, investigador del CONICET y divulgador también habló del sueño, los horarios escolares y la situación de la investigación en Argentina. Al referirse al Gobierno, cuestionó el financiamiento disponible para el sector y planteó que la actividad científica atraviesa dificultades.
Para Golombek, la inteligencia artificial sirve para procesar grandes volúmenes de datos y puede colaborar en campos como la búsqueda de curas para enfermedades. Sin embargo, remarcó que las decisiones y las preguntas que impulsan una investigación deben seguir bajo conducción humana.
La ia puede ampliar el trabajo científico
El investigador explicó que la inteligencia artificial puede ser una aliada para ordenar información y avanzar con más rapidez en distintos procesos de generación de conocimiento. Aun así, señaló que hay un aspecto que no puede ser sustituido: la capacidad de plantear preguntas nuevas, incluso cuando parecen poco convencionales.
“Lo que preocupa es que ni los expertos saben bien hacia dónde va”, afirmó Golombek sobre el desarrollo de esta tecnología. Pese a esa advertencia, la describió como una herramienta útil para manejar grandes cantidades de información y acompañar investigaciones en áreas determinadas.
“No, creo que va a potenciarlos. La tarea de quienes investigan es hacer las preguntas adecuadas, incluso algún disparate que la IA no va a plantear. Eso no es reemplazable. Sí es potenciable, y estamos empezando a vivir esa etapa”, indicó. Según su mirada, la tecnología debe estar subordinada a las decisiones de las personas y no conducir por sí sola las tareas de investigación.
Golombek llevó la ciencia a la cocina, la música y el fútbol
A los 60 años, Golombek es una figura reconocida de la divulgación científica en Argentina. Como biólogo, investigador del CONICET y autor de numerosos libros, desarrolló una tarea de comunicación enfocada en acercar conocimientos científicos a situaciones habituales, mediante explicaciones accesibles y humor.
Definió a la ciencia como una forma de observar la realidad a partir de la racionalidad, la experimentación, la curiosidad y también un componente lúdico. Consideró que esa mirada no debería quedar reservada para especialistas o laboratorios, sino que puede formar parte de las actividades diarias.
La cocina, la música y el fútbol fueron algunos de los ejemplos elegidos para mostrar cómo los conceptos científicos atraviesan la vida cotidiana. Sobre el deporte, mencionó aportes de la física, la neurociencia, la psicología y la ciencia de los materiales.
El gol olímpico y el rendimiento de los jugadores
Golombek citó el modo en que un jugador impacta una pelota para conseguir la trayectoria curva asociada a un gol olímpico. Ese movimiento, explicó, permite observar principios vinculados con la física dentro de una jugada conocida por cualquier hincha.
Además, señaló que muchos equipos cuentan actualmente con asesores especializados en neurociencia o psicología. El objetivo de esos profesionales es mejorar el rendimiento y acompañar a los futbolistas en distintos aspectos de su actividad.
El descanso, los horarios y la situación de la ciencia
El sueño fue otro de los temas desarrollados por el divulgador. Golombek afirmó que una parte importante de los conocimientos sobre ese proceso es relativamente reciente y sostuvo que empezó a instalarse con más fuerza la idea de que dormir bien es parte del bienestar.
Según explicó, durante mucho tiempo se asoció dormir menos con una mayor productividad. Sin embargo, indicó que la evidencia disponible marca lo contrario, ya que la falta sostenida de descanso tiene efectos sobre el estado de ánimo, la productividad y la cantidad de accidentes.
“Antes se pensaba lo contrario: cuanto menos durmieras, más productivo ibas a ser. Hoy sabemos que es al revés”, expresó. También planteó que no debería tomarse como natural estar cansado durante el día: “No es natural estar cansados de día, lo natural es dormir, despertarte fenómeno, tirar todo el día y después dormir de nuevo”.
Entre las pautas mencionadas para el descanso, incluyó respetar el reloj biológico, exponerse a la luz durante el día, hacer ejercicio diurno, mantener oscuridad por la noche, no llevar pantallas a la cama y cenar de manera más liviana. También vinculó el descanso con los horarios sociales, laborales y escolares.
Al hablar de la escuela secundaria, señaló que el reloj biológico de los adolescentes se retrasa hacia horarios más tardíos, mientras las clases comienzan a las siete de la mañana. “Los chicos están dormidos. Tienen razón”, afirmó.
Sobre la ciencia en Argentina, mencionó una crisis salarial para investigadores del CONICET y universidades nacionales, además de una reducción del financiamiento. “Estamos en una crisis enorme, con sueldos muy bajos para científicos del CONICET o universidades nacionales. El financiamiento está casi desaparecido y sin plata no se puede hacer ciencia”, señaló.
Golombek también apuntó a la circulación de fake news y sostuvo que los contenidos falsos suelen ser atractivos y difundirse más rápido que la información verdadera. “El que primero siembra la duda ya generó el daño”, afirmó.


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