En los barrios de Salta, el precio de la garrafa de 10 kilos se volvió un dolor de cabeza: mientras el programa oficial la ofrece a $19.000, en los negocios de cercanía se paga entre $27.000 y $35.000, según la zona. Esta diferencia, que se disparó tras los últimos aumentos de combustibles y la desregulación nacional, deja a miles de familias salteñas haciendo malabares para poder cocinar y calefaccionarse.
La información fue confirmada por el subsecretario de Participación Ciudadana y Relaciones con la Comunidad de la Provincia, Iván Mizzau, quien repasó cómo se movieron los valores en los últimos meses y advirtió que el panorama podría empeorar. Además, señaló que detrás de los desfasajes entre el precio oficial y el precio de mercado aparece con fuerza un circuito informal que vende garrafas más baratas, pero con serias dudas sobre su contenido real.
El programa provincial “Garrafa Federal y Segura” sigue en marcha tras la caída de la garrafa social nacional, pero se sostiene en un contexto de fuerte dispersión de precios, reclamos vecinales y dificultades para que los hogares accedan al gas natural o puedan costear una conexión domiciliaria.
El precio se disparó y la brecha en Salta es cada vez más grande
Según detalló Iván Mizzau, el último incremento fuerte del precio de la garrafa en Salta se dio en marzo, cuando se actualizó el valor del programa oficial y el de los comercios se fue todavía más arriba. Hasta inicios de ese mes, la garrafa de “Garrafa Federal y Segura” se mantenía en $15.500, monto que se venía sosteniendo desde noviembre de 2025. A partir de ahí, el costo del gas envasado pegó un salto.
Con el nuevo esquema, una garrafa de 10 kilos dentro del programa provincial pasó a costar $19.000. Sin embargo, quienes no logran engancharse a los operativos y tienen que comprar en el almacén del barrio se encuentran con otra realidad: en el circuito comercial, el mismo envase se cobra entre $27.000 y $35.000, dependiendo de la localidad y el punto de venta. Esta diferencia de más de $10.000 por unidad se siente con fuerza en hogares que dependen del gas envasado todos los días.
Mizzau explicó que el contexto de desregulación nacional en los combustibles y en el gas, sumado a las subas internacionales, presiona constantemente al alza. Por eso advirtió que, en los comercios, “seguramente seguirá subiendo” el valor de cada garrafa. En regiones como la Puna y los Valles, reconoció que los montos son incluso mayores, lo que complica todavía más a las familias de esas zonas alejadas.
Este escenario genera que muchos salteños estén ajustando al máximo el uso del gas: se estiran las garrafas, se cocina menos veces al día o se recurre a la leña y a la electricidad como alternativa, lo que a su vez tiene impacto en las cuentas de luz y en la salud, especialmente en épocas de frío.
Entre el precio oficial, el comercio y lo trucho: el mapa caliente del gas envasado
Mientras el programa “Garrafa Federal y Segura” intenta ofrecer un valor diferenciado, en la calle se ve otro cuadro: la garrafa en Salta se vende a un precio en los operativos, a otro en los negocios y a otro más en un circuito informal que crece al ritmo de la crisis. Esta mezcla de tarifas deja al consumidor atrapado entre pagar más o arriesgarse con productos de dudosa calidad.
De acuerdo con la información oficial, dentro del circuito comercial regulado la garrafa de 10 kilos ronda entre $27.000 y $35.000. Pero además aparece un mercado paralelo donde se ofrecen garrafas supuestamente “más baratas”, sin controles ni garantías. En ese espacio se detectaron casos en los que los envases llegan con agua adentro o prácticamente vacíos, lo que después se traduce en quejas de vecinos que sienten que los estafaron.
Al mismo tiempo, el operativo provincial funciona con un cronograma que recorre barrios y municipios. Los puntos de venta se instalan en centros vecinales, CIC y lugares definidos por cada municipio del interior. Según remarcó Mizzau, no hay cupos y cualquier persona puede acercarse los días y horarios fijados para comprar al valor subsidiado de $19.000, sin necesidad de presentar comprobantes de ingresos ni pasar por un filtro social.
La organización de los recorridos se fue ajustando en base a relevamientos en territorio. Los equipos detectaron lapsos en los que los vecinos se quedaban sin gas por varios días, por lo que se modificó la frecuencia de paso de los camiones distribuidores. No obstante, desde el área no dieron cifras concretas sobre cuántas garrafas se entregan por operativo ni cuál es el volumen total mensual del programa.
Del subsidio nacional a la garrafa provincial: cambios que pegan en el bolsillo
El actual esquema en Salta se armó luego de que el Gobierno nacional eliminara los subsidios a la compra de gas envasado. Con la desregulación de los precios del gas y los combustibles a nivel país, desapareció la vieja garrafa social y la Provincia quedó a cargo de un programa propio. Según explicó Mizzau, “la gente ya no tiene subsidio para la garrafa porque dejó de ser un programa nacional para convertirse en uno provincial”.
Con ese escenario, se lanzó “Garrafa Federal y Segura”, que en 2026 cumple su tercer año de vigencia. A diferencia del sistema anterior, que se manejaba a través de Anses con transferencias directas a los beneficiarios, ahora la ayuda llega por la vía de un precio más bajo en puntos fijos y fechas determinadas. Las autoridades provinciales vinculan de manera directa el aumento en los valores con la decisión nacional de desregular tarifas, al señalar que esto “impacta directamente en el bolsillo del vecino”.
En paralelo al problema del precio de la garrafa en Salta, se mantiene una traba histórica: muchas familias siguen sin conectarse a la red de gas natural aunque la cañería troncal ya pasa por su barrio. Mizzau indicó que el principal freno es el costo de la obra domiciliaria, por lo que se evalúa reactivar el viejo programa “Conectate Gas”, que antes tenía financiamiento nacional y permitía pagar la instalación en cuotas.
El subsecretario sostuvo que el gas natural termina siendo más barato que la garrafa, por eso se analizan alternativas financieras para que más hogares puedan hacer la conexión. Además, está en marcha el programa “Anafe en Casa”, que ofrece cocinas eléctricas de dos hornallas en 30 cuotas de $5.500, con equipos de bajo consumo pensados para quienes deciden pasarse a la electricidad ante el encarecimiento del gas envasado.

