La causa por la muerte de un nene de 6 años en Bosques, partido de Florencio Varela, sumó en las últimas horas nuevos datos sobre el contexto familiar previo al hecho. La investigación judicial sostiene que una madre mató a su hijo, un chico con autismo, y luego se suicidó dentro de la casa donde vivían. El expediente también incorporó detalles sobre la vida cotidiana de Micaela Andrea Lator, de 47 años, y sobre la situación que atravesaba con Esteban, el pequeño conocido como “Teby”, quien necesitaba asistencia permanente.
La reconstrucción fue respaldada por el abogado defensor de Fernando Esteban Cuello, esposo de Lator, quien sostuvo que su cliente no tuvo intervención en lo ocurrido. Según esa exposición, en la pareja había discusiones seguidas, cansancio acumulado y una fuerte carga en los cuidados del nene. A eso se sumaron los peritajes, una carta hallada en la vivienda y otros elementos reunidos por la fiscalía de Florencio Varela.
La investigación sobre la madre sumó datos de la vida familiar
De acuerdo con lo informado en la causa, el fiscal Darío Provisionato avanzó con una reconstrucción de los hechos ocurridos en la vivienda de la calle Pehuajó al 2317, en el barrio El Rocío. Esa línea fue acompañada por el abogado Marcelo Chumbita, defensor de Cuello, quien aseguró que el hombre estaba en su trabajo al momento de las muertes.
El letrado explicó que, según la versión incorporada al expediente, había conflictos de pareja y un desgaste emocional sostenido dentro de la casa. En ese marco, señaló: “Había discusiones frecuentes en la pareja y Micaela estaba agotada por la atención que requería su hijo”. Esa frase fue uno de los puntos centrales de su exposición ante el avance de la investigación.
Esteban tenía 6 años, era llamado “Teby” por su entorno y padecía autismo, por lo que requería cuidados constantes. Siempre según esa misma reconstrucción, Lator sentía que esa responsabilidad caía sobre ella sin el acompañamiento suficiente. Esa referencia fue mencionada por la defensa y también coincidió con otros elementos reunidos en el expediente.
La carta y los peritajes quedaron en el centro del expediente
Entre las pruebas incorporadas aparece una carta escrita por Lator antes de morir. En ese texto, la mujer dejó recriminaciones dirigidas a su marido por su ausencia en la crianza del nene. Cuello trabajaba como tornero en Munro y cumplía jornadas largas, un dato que fue mencionado tanto en la investigación judicial como por la defensa.
Uno de los fragmentos citados del escrito decía: “Lamento que no supiste disfrutar a Esteban, que no hablaras con él, un beso al irte a trabajar”. Para Chumbita, ese contenido mostraba un deterioro que venía desde hacía tiempo y no una reacción aislada. En esa misma línea, ubicó el estado de Lator dentro de un proceso prolongado de desgaste.
Además, la causa incorporó referencias del entorno vecinal sobre la rutina de la mujer. Según esos testimonios, trabajaba como costurera y también vendía ropa usada, mientras llevaba adelante la crianza de un chico con necesidades especiales. A eso se agregó otro antecedente familiar que quedó dentro del expediente: la madre de Lator y dos de sus primos se habían quitado la vida anteriormente.
Cómo se descartó la sospecha sobre el padre y qué se estableció sobre el hecho
El viernes 30 de mayo, Cuello volvió a la casa y encontró la escena. Según relató Chumbita, el hombre intentó asistir a su esposa porque en un primer momento pensó que había sufrido una descompensación relacionada con la diabetes que padecía. De todos modos, cuando llegó la situación ya era irreversible.
En el arranque del expediente, Cuello quedó bajo sospecha por los dos disparos que presentaba el cuerpo de Lator. Esa hipótesis después fue dejada de lado cuando los registros de su tarjeta SUBE y la declaración de su empleador lo ubicaron en su trabajo entre las 7:00 y las 16:00. Esos elementos fueron tomados por la Justicia para desvincularlo de la causa.
La reconstrucción judicial estableció que Esteban recibió un disparo en la cabeza mientras descansaba, posiblemente mientras miraba televisión, y que agonizó durante cinco horas. Luego, siempre de acuerdo con la mecánica confirmada en el expediente y acompañada por la defensa, Lator se suicidó.
En Bosques, vecinos del barrio El Rocío seguían conmocionados por la muerte del menor. Con el avance de la pesquisa, la atención pasó a concentrarse en lo que distintas fuentes describieron como un cuadro de soledad, discusiones y agotamiento dentro de la vivienda donde ocurrió el hecho.
La intervención del defensor de Cuello reforzó esa mirada al insistir en que Lator “estaba agotada por la atención que requería su hijo”. Sus declaraciones quedaron sumadas a la carta encontrada en la casa y a los peritajes que reunió la fiscalía durante la investigación en Florencio Varela.
Con esos elementos, la causa se encaminaba al cierre del expediente, que conserva como piezas principales el escrito dejado por la mujer y las manifestaciones del abogado sobre la situación previa al hecho. En ese texto, Lator también hizo referencia a su sensación de estar obligada a “mendigar amor”.

