Una estafa por SMS que suplanta a bancos, empresas y hasta supuestos concursos viene siendo advertida por especialistas por su capacidad para robar datos personales y bancarios. La maniobra, conocida como smishing, se apoya en mensajes de texto con enlaces falsos que llevan a páginas preparadas para captar información confidencial. En algunos casos, además, el vínculo puede activar la descarga de programas maliciosos en el celular. El mecanismo ya se detecta con mayor frecuencia en Perú y en otros países de América Latina, aunque esta técnica ya circulaba desde hace varios años en distintos puntos de Europa.
La estafa por SMS se apoya en un mensaje pensado para que la persona actúe sin revisar
El funcionamiento de esta maniobra arranca con un mensaje de texto que busca generar una reacción inmediata. Según las advertencias de especialistas, el contenido suele presentarse como un premio ganado, un paquete pendiente de entrega o un beneficio económico que debe reclamarse. Sin embargo, también puede plantear una supuesta situación de riesgo vinculada con una cuenta bancaria.
En otras variantes, el SMS alerta sobre un bloqueo de la cuenta, movimientos sospechosos o problemas con la banca móvil. Aunque cambie la excusa, el objetivo no se modifica: lograr que la persona pulse el enlace incluido en el mensaje. Esa acción es la puerta de entrada para el resto del engaño.
Especialistas explican que esta modalidad empezó a verse con más frecuencia en Perú y en otros países de América Latina. A la vez, recuerdan que no se trata de una técnica nueva, porque ya se usaba desde hace varios años en distintos países de Europa. Su expansión se relaciona con el uso masivo de teléfonos inteligentes y con la facilidad para distribuir miles de mensajes en pocos minutos.
El engaño se sostiene, además, con recursos de ingeniería social. Los mensajes están armados para apelar a la urgencia, al miedo o a la curiosidad, de modo que la víctima tome decisiones impulsivas. Si alguien cree que su cuenta quedó bloqueada o que está por perder un premio, aumentan las chances de que actúe sin verificar si ese SMS es real.
El enlace falso puede llevar a sitios que imitan bancos y empresas para sacar datos sensibles
Después de entrar al vínculo, la víctima llega a una página que copia la imagen de un banco, una empresa de mensajería u otra institución conocida. Esos sitios truchos buscan parecer legítimos mediante logotipos, colores corporativos y direcciones web muy parecidas a las verdaderas. Todo está preparado para generar confianza y empujar al usuario a entregar información.
Una vez ahí, pueden pedir nombre completo, documento de identidad, número de teléfono, correo electrónico y credenciales bancarias. En ciertos casos también solicitan códigos de verificación enviados por SMS y datos de tarjetas de crédito o débito. Con esos elementos, los responsables del fraude pueden entrar a cuentas bancarias, hacer transferencias, pedir préstamos a nombre de la víctima o concretar compras no autorizadas.
El SMS no solo puede robar claves: también puede instalar programas maliciosos en el teléfono
Además de la sustracción de credenciales, algunos ataques incluyen software malicioso. Según la modalidad usada, el enlace puede activar la descarga de aplicaciones que terminan instalándose en el celular sin que el usuario advierta del todo el riesgo. A partir de ahí, el problema puede ir más allá del dato cargado en una página falsa.
Esos programas pueden capturar contraseñas, registrar las teclas pulsadas, interceptar códigos de autenticación enviados por el banco o incluso tomar control parcial del dispositivo. En las situaciones más serias, el malware puede seguir activo durante semanas mientras reúne información personal y financiera.
Esa permanencia amplía el impacto potencial de la maniobra, porque la recolección de datos no queda limitada al momento en que la persona interactúa con el mensaje. Si el software logra mantenerse en funcionamiento dentro del equipo, la extracción de información puede continuar con el paso del tiempo.
Los especialistas también señalan que para algunas personas un mensaje de texto puede resultar más creíble que un correo electrónico. Esa percepción favorece la efectividad del engaño, ya que el canal elegido no siempre despierta el mismo nivel de desconfianza que otros medios más asociados a estafas digitales.
Qué medidas se mencionan ante una estafa por SMS y qué hacer si ya se abrió el enlace
Frente a esta modalidad, especialistas recomiendan desconfiar de cualquier mensaje que pida ingresar datos personales a través de un enlace recibido por SMS. También recuerdan que las entidades financieras normalmente no solicitan contraseñas, códigos de seguridad ni información confidencial por esa vía, por lo tanto ese tipo de pedido debe encender una alerta.
Si el mensaje menciona un supuesto problema con una cuenta bancaria, la indicación es entrar de manera directa a la aplicación oficial del banco o comunicarse mediante sus canales autorizados. Junto con eso, se aconseja revisar con atención la dirección web antes de cargar cualquier dato y evitar la descarga de aplicaciones desde enlaces recibidos por mensaje de texto.
Cuando la persona ya hizo clic en el enlace o cargó datos personales o bancarios en una página sospechosa, debe actuar lo antes posible. Entre las primeras medidas aparece el cambio inmediato de las contraseñas de las cuentas afectadas y la comunicación con el banco para bloquear tarjetas o accesos comprometidos.
También se considera recomendable hacer un análisis de seguridad con un antivirus actualizado para verificar si el dispositivo fue alcanzado por algún programa malicioso. Además, la denuncia del incidente ante la entidad financiera y ante las autoridades correspondientes puede ayudar a reducir el impacto del fraude y a prevenir nuevas estafas.
Con el aumento de los ataques mediante SMS, entre las medidas de prevención mencionadas figuran verificar el origen de los mensajes, desconfiar de enlaces inesperados y no compartir información confidencial fuera de los canales oficiales.


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