Una vecina de la ciudad de Salta prendió la alarma por lo que pasa todos los días en la esquina de Córdoba y Mendoza: allí, la vereda es tan angosta que la gente termina caminando por la calle, esquivando autos y bocinazos. La mujer contó que el momento más tenso lo vivió cuando quiso cruzar con el cochecito de su bebé y descubrió que, directamente, no entraba por el paso peatonal. Según su relato, no tuvo otra opción que bajar a la calzada en medio del tránsito.
El caso se dio a conocer este miércoles en medios locales y rápidamente empezó a circular en redes, donde muchos salteños sumaron comentarios sobre esa misma esquina y otras veredas conflictivas del centro. El lugar está en una zona muy transitada de Salta y, de acuerdo con lo que señalan vecinos, el problema viene de larga data pero se volvió más visible por el riesgo para familias con niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida.
La mujer aseguró que la situación se volvió “insostenible” porque no se trata de un obstáculo aislado, sino de un tramo entero donde la vereda se va achicando hasta volverse casi inutilizable. El paso de vehículos sobre Córdoba y sobre Mendoza es constante, por lo que bajar a la calle implica una maniobra peligrosa en cualquier horario del día.
“No hay lugar para pasar”: la vereda que deja a la gente en la calle
Según relató la denunciante, todo arrancó cuando se acercó a la esquina de Córdoba y Mendoza con el coche de su bebé y se topó con la vereda bloqueada. La mujer explicó que la vereda era tan angosta que el cochecito quedaba trabado y no podía avanzar ni retroceder con seguridad. Ante esa trampa, terminó bajando a la calzada y caminando por la esquina en medio de los autos.
Mientras intentaba seguir sobre la calle, empezaron los bocinazos y las maniobras ajustadas de los conductores que frenaban de golpe o se le pegaban al coche. De acuerdo con su testimonio, esa reacción de los automovilistas muestra el nivel de exposición en el que quedan los peatones cuando la vereda no sirve para circular. “No hay lugar para pasar, es una vergüenza. Tenés que bajarte a la calle o cruzarte de vereda. Algún día va a ocurrir una tragedia”, declaró a Que Pasa Salta.
La vecina remarcó que no se trata solo de su experiencia personal, sino de algo que ve todos los días: personas que se arriesgan en esa esquina porque no hay otra opción para seguir el camino. “No se puede ni cruzar por esta vereda, imposible”, insistió al describir la escena que se repite una y otra vez en ese cruce de Salta, donde queda expuesto cualquiera que va a pie.
Un hotel sobre la línea de vereda y un paso cada vez más angosto
En la polémica esquina funciona el hotel “Apart La Viña”. Los vecinos que viven y trabajan cerca aseguran que una parte de la estructura sobresale y se mete sobre la línea de vereda, dejando un pasillo mínimo para el peatón. De acuerdo con lo que plantean los frentistas, esa invasión sobre la vereda achica todavía más el espacio y termina obligando a la gente a bajar directamente a la calle.
Quienes transitan todos los días por Córdoba y Mendoza sostienen que la escena se repite a cualquier hora: peatones caminando por el borde de la calzada, colectivos y autos pasando a pocos centímetros y personas que se apuran para no quedar “encerradas” entre la pared y los vehículos. Para muchos, el simple hecho de cruzar esa esquina de Salta implica calcular segundos y mirar para todos lados, porque un paso en falso puede terminar con un atropello.
Años de reclamos y una vereda lejos de lo que marca la ordenanza
La gente de la zona afirma que este problema no es nuevo. Según cuentan residentes del barrio, la esquina está prácticamente igual desde hace años y, aunque hubo quejas y pedidos formales, nada cambió de manera visible. Vecinos aseguran que se realizaron reiterados reclamos por la situación de la vereda, pero la esquina sigue siendo un cuello de botella para quienes se mueven a pie.
El conflicto choca de frente con lo que dice la normativa municipal sobre veredas en la ciudad de Salta. La Ordenanza N° 13.778 fija que la superficie transitable debe tener, como mínimo, 1,80 metros de ancho para permitir que las personas circulen con comodidad y seguridad. En este caso puntual, el tramo cuestionado de la esquina de Córdoba y Mendoza ni siquiera llegaría al medio metro.
Esa diferencia entre lo que marca la ordenanza y lo que se ve en la vereda genera más indignación entre los vecinos, que remarcan la distancia entre el papel y la realidad diaria. De acuerdo con las medidas estimadas por ellos, el espacio útil para caminar queda muy por debajo del estándar previsto, lo que implicaría un claro apartamiento de los parámetros fijados para la circulación peatonal.

