Manuel Adorni quedó en el centro de la polémica por el viaje a Nueva York en el avión presidencial junto a su esposa, Bettina Angeletti, y salió a defenderse después de que se viralizara una foto de ambos en la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson. La imagen desató un escándalo en redes y en la política nacional, porque la presencia de Angeletti en la comitiva oficial abrió sospechas sobre posible uso de privilegios. El jefe de Gabinete dio varias entrevistas para explicar por qué ella subió al avión del Presidente y quién pagó cada gasto del recorrido a Estados Unidos.
El revuelo estalló cuando la foto de Adorni y su esposa en Nueva York empezó a circular por todos lados, acompañada de críticas y preguntas sobre el rol de Angeletti en el viaje oficial. Desde ese momento, el vocero tuvo que detallar una y otra vez cómo se acomodó el itinerario y cuál era el plan original de la pareja. La controversia se instaló fuerte, con mensajes cruzados en redes y reclamos de sectores opositores que pidieron precisiones formales sobre el uso del avión presidencial.
Mientras el tema subía en las tendencias y se multiplicaban los memes, Adorni encaró una defensa pública, mezclando argumentos personales con datos sobre los costos del viaje. El funcionario buscó despejar sospechas y remarcó que, según su versión, no hubo ni un peso del Estado gastado en la presencia de su esposa en la ciudad de Nueva York.
Adorni justificó el viaje de su esposa y habló de un plan previo
Para bajar la bronca y las acusaciones por el viaje, Manuel Adorni contó que su esposa ya tenía pensado ir a Nueva York por su cuenta y con pasajes comprados de antemano. “Mi mujer iba a viajar a Nueva York. De hecho tenía el pasaje comprado para viajar el 26 de febrero”, afirmó en televisión, intentando dejar claro que el plan de Angeletti no había nacido de un día para el otro con el avión presidencial.
Según relató, el problema apareció cuando se modificó la agenda del viaje oficial y eso chocó de lleno con el cronograma que ya tenían armado. Ante ese cambio de fechas, Adorni dijo que tomó la decisión de pedir que Bettina se sumara al vuelo junto a la comitiva. De esa manera, el desplazamiento privado de ella quedó enganchado con el viaje presidencial rumbo a Estados Unidos.
El propio jefe de Gabinete explicó que, a partir de esa decisión, se gestionó formalmente que su esposa pudiera subirse al avión del Presidente rumbo a Nueva York. “Yo quería que mi mujer me acompañe. Por lo tanto la Presidencia la invitó a que me acompañe en el avión presidencial porque no había otra forma”, detalló, al responder cómo fue que Angeletti terminó integrada al grupo que viajó en representación del Gobierno.
En ese tramo, Adorni dejó de lado tecnicismos y se enfocó en mostrar el costado personal del asunto, insistiendo en que no veía inconvenientes en que su pareja estuviera con él durante esos días de intensa actividad afuera del país.
“Trabajos muy sacrificados”: el costado que mostró Adorni en medio del escándalo
Mientras seguían las críticas por el viaje a Nueva York, Adorni trató de respaldar la presencia de su esposa hablando del desgaste que, según él, implica su rol en la gestión nacional. “Estos son trabajos muy sacrificados y la verdad que era mi deseo que mi mujer me acompañe”, sostuvo, poniendo el foco en la vida familiar en medio de giras oficiales.
El funcionario describió que este tipo de desplazamientos a Estados Unidos son jornadas intensas, con poco descanso y muchos compromisos, y usó esa idea para explicar por qué quería la compañía de Angeletti. “Yo vengo una semana o cinco días a deslomarme, como todos los que vienen a Nueva York. Quería que mi esposa me acompañe porque es mi compañera de vida y porque es la que me da una mano acá. Pero no le sacamos un peso al Estado eh”, aseguró, marcando distancia de cualquier sospecha de gasto indebido.
Angeletti se desempeña como coach ontológica y, según se precisó, no forma parte de la estructura formal del Gobierno. Aun así, viajó junto a Adorni en el marco de la gira presidencial por Nueva York, hecho que reavivó viejas discusiones sobre familiares en aviones oficiales y comitivas al exterior. El episodio se sumó a otros cuestionamientos previos sobre parientes que acompañan viajes de alto perfil.
En varias entrevistas, el vocero reiteró que su prioridad era tener a su compañera cerca mientras cumplía con una agenda cargada en el exterior y, al mismo tiempo, remarcar que la presencia de ella no habría significado un costo extra para las arcas públicas.
Quién pagó qué en el viaje y la reacción de la oposición
Uno de los puntos más calientes del caso fue la plata: quién pagó el viaje de la esposa de Manuel Adorni, cuánto costó y de qué bolsillo salió. Frente a las acusaciones por presunto uso de recursos públicos, el jefe de Gabinete se plantó con una frase tajante. “Te aclaro que los gastos de ella se los paga ella, el vuelo se lo pagó ella y la vuelta se la paga ella”, remarcó, subiendo el tono cuando le preguntaron por los montos y el origen de los fondos.
Además, Adorni amplió esa idea y aseguró que tampoco le carga al Estado sus propios consumos cotidianos durante las giras oficiales. “Mis viáticos, mi comida y mi movilidad me lo pago yo”, afirmó, y agregó que “comida y movilidad sale todo de mi bolsillo y al Estado no le sale un peso”. Esa línea de defensa la repitió en distintas apariciones mediáticas, buscando cortar la ola de sospechas alrededor de la estadía en Nueva York.
Sin embargo, el escándalo político no se frenó allí. El diputado Esteban Paulón, de Encuentro Federal, presentó un pedido de acceso a la información pública dirigido al Poder Ejecutivo. En esa presentación, el legislador pidió que se detalle con qué recursos se financió el traslado de Bettina Angeletti, qué función se le asignó dentro de la comitiva y si se evaluaron posibles incompatibilidades o conflictos de interés ligados a su participación en el viaje presidencial.
Al ser consultado por este avance de la oposición y por las críticas que fue recibiendo, Adorni eligió una respuesta corta y sin vueltas: “Que la oposición haga lo que quiera”.

